La irrupción mundial del coronavirus arrasó, en muy poco tiempo, con el curso natural de los acontecimientos. Suspendido el circuito internacional de tenis hacia mediados de marzo, el calendario comenzó a mutar de tal manera que la reanudación, luego de cinco largos meses, quedó plasmada en medio de algunas anomalías. Una de las más significativas, sin dudas, fue protagonizada por Roland Garros. La edición 2020 será muy diferente y tendrá un cúmulo de modificaciones tan relevante que no sólo habrá alterado su ubicación temporal en el tour, sino que además podría variar el desarrollo del juego al punto de afectar a los principales candidatos.

"Las temperaturas son muy bajas y las bolas no son las adecuadas para jugar en polvo de ladrillo", explicó Rafael Nadal, la leyenda indiscutida del torneo. Campeón en doce ocasiones entre 2005 y 2019, el español afrontará el mayor desafío de su carrera en el certamen parisino. Roland Garros suele jugarse la última semana de mayo y la primera de junio, sobre el final de la primavera en Francia; esta vez tendrá lugar en el otoño, con la noche llegando un par de horas antes, en condiciones más lentas y con la opción del techo retráctil. También se disputará con una nueva pelota: después de once años de contrato, ya no será Babolat sino Wilson, con cualidades más pesadas y un pique mucho más bajo -rebota unos cuatro centímetros menos-.


Acostumbrado a ser el máximo candidato desde su explosión quince años atrás, Nadal deberá encarar un reto mayúsculo: concretar la oportunidad histórica de alcanzar la marca de Roger Federer con 20 títulos de Grand Slam, cifra de la que nunca en su carrera estuvo tan cerca como ahora -tiene 19-, en su torneo predilecto pero en condiciones adversas. “Estamos con nueve grados de temperatura para jugar, es una situación límite. Llueve y hay frío con viento. Probé esta pelota en Mallorca, con calor, y ya era lenta y pesada; con frío se convierte en una piedra", analizó el español, molesto por la decisión de elegir una bola más lenta para canchas lentas. Incluso llegó a deslizar que podría ser peligrosa y provocar lesiones en codos y hombros.

Una pelota más pesada y dura toma menos efecto y se frena en el aire, por lo que después del pique puede llegar a tener velocidad pero no altura. Por eso puede perjudicar el estilo de Nadal, un jugador que se apoya en sus golpes con mucha carga de topspin, profundos y altos, para incomodar a los rivales. Si bien sólo perdió dos partidos en el Bois de Boulogne, esta vez fue muy claro sobre sus aspiraciones: "Son las condiciones más difíciles para mí en Roland Garros; estoy aquí para luchar. Necesito mi mejor versión para tener oportunidades”.


El contexto en el que se jugará su torneo favorito, sin embargo, no es la única amenaza camino a su 20° título de Grand Slam. Novak Djokovic, el número uno del mundo, llega a París en estado de gracia. Tan imbatible parece que, en lo que va del año, sólo él mismo pudo detener su poderío arrasador: acumula 31 victorias y apenas una derrota en el US Open por default, tras propiciarle un pelotazo a una jueza de línea. Ganador de 17 Grand Slams y campeón de Roland Garros en 2016, tiene dos objetivos indeclinables: superar a Federer en trofeos grandes y en semanas como número uno del mundo. Este lunes iniciará la número 288 en la cima del ranking y se acerca al récord de 310 en manos del suizo.

Flamante campeón del torneo de Roma, título con el que se erigió como máximo ganador de Masters 1000 -36 trofeos contra 35 de Rafa-, el serbio no tiene dudas sobre el principal pretendiente: "El favorito es Nadal, incluso si ha perdido en Roma; yo puedo estar en la definición para pelear por el trofeo y Nadal es el jugador que tiene las opciones más altas de estar en la final en Roland Garros".


Dominic Thiem es quien pretende meterse en la pelea junto con Nadal y Djokovic. Campeón hace pocas semanas de su primer Grand Slam en el US Open, el austríaco llega más liberado de presiones: "Espero aprovechar el impulso de Nueva York y trasladar esa confianza a París". El número tres del mundo ya sabe lo que es jugar partidos de calibre en París: acumula dos finales consecutivas en 2018 y 2019, con sendas caídas ante Rafa, pero con un triunfo el año pasado contra Nole. En esta edición el sorteo lo colocó del lado del mallorquín, con quien podría cruzarse en las semifinales.

El entorno del juego, no obstante, también podría afectarlo: "La pelota va a ser la mayor diferencia. La de antes era mis favorita, era cómoda y bastante rápida, perfecta para mi juego, al igual que para el de Nadal. La nueva es un poco más lenta. Está claro que eso cambiará los resultados. Quizá las condiciones sean un poco favorables para Djokovic, pero Rafa hoy es más favorito”.


Nadal es un mito viviente en París, aunque no llega en condiciones óptimas. El torneo de Roma, días atrás, es el único que jugó en los últimos seis meses: allí cayó en cuartos de final ante Diego Schwartzman, el líder argentino del ranking, quien exhibió el mejor tenis de su carrera para imponerse por primera vez en diez enfrentamientos. Después de su primera final de Masters 1000, el Peque tiene aspiraciones importantes en París: "Si me siento bien creo que tengo muchas chances de hacer un buen torneo".

Número 13 del mundo, Schwartzman quedó a las puertas del top 10, el gran objetivo que tiene en esta etapa de su trayectoria. Y, en ese sentido, Roland Garros surge como una gran opción para sumar puntos en esa pelea, ya que en 2019 cayó en la segunda ronda. Su estreno será el domingo ante el serbio Miomir Kecmanović en el cuarto turno de la pista Simonne Mathieu.


Cuartofinalista en 2018, el año en que jugó de igual a igual ante Nadal, el Peque también piensa que el torneo será distinto: "En esta época hace mucho frío. Las canchas están lentas y pesadas. Después de jugar en Roma me enteré que cambiaban la pelota, que es lenta y dura. Me gustaba más la de años anteriores. Quizá para Nadal o Thiem las condiciones no son las mejores, porque a ellos les gusta que la pelota pique alto”.

Esas condiciones de juego, de todos modos, arrojaron una mirada alternativa. El ruso Daniil Medvedev, 5° del ranking ATP, cree que podría tener un plus con su potencia: "Tal vez pueda ayudarme un poco más de frío para que la pelota no vuele ni gire tanto. Quizá pueda jugar más plano y aparezca una oportunidad para mí, puede ser una ventaja”.

Por todos estos factores la nueva edición de Roland Garros ofrecerá distintas variantes para los mayores candidatos y será una de las más abiertas de la última era. ¿Nadal extenderá su reinado?

[email protected]