El excandidato a la presidencia de Bolivia Luis Fernando Camacho reconoció este sábado el triunfo electoral del postulante del MAS, Luis Arce, en un mensaje de video en el que advirtió que no permitirá que se persiga y procese a los que se levantaron "contra la tiranía" del gobierno de Evo Morales.

Con un rosario entre su dedos y en un tono crispado, Camacho, tercero en la elección, anunció que cumplirá con el rol de oposición que le dio el voto en las urnas.

“Ya conocido el cómputo oficial de votos y recibido los pronunciamientos de los veedores internacionales, reconocemos y asumimos el rol que los bolivianos nos dieron en esta elección, que es el rol de opositores”, sostuvo uno de los hombres que encabezó las protestas que terminaron con el golpe de Estado contra Morales.


El candidato de Creemos, recordado por irrumpir al Palacio Quemado con una Biblia durante la insurrección de 2019, aseguró que seguirá defendiendo a su pueblo.

“No pensamos irnos a ningún lado, este es nuestro pueblo, es nuestra gente y vamos a defender a todos los que lucharon esos 21 días. No permitiremos que nuestro pueblo sea procesado ni perseguido por levantarse contra la tiranía”, advirtió en su mensaje, difundido en Facebook.

Los resultados finales, dados a conocer este viernes, confirmaron la victoria del MAS por 26 puntos de diferencia sobre el segundo, a menos de un año de la renuncia forzada de Evo Morales, el 10 de noviembre de 2019, reemplazado por un gobierno de facto a cargo de Jeanine Áñez.

Arce ganó en la primera vuelta del último domingo con el 55,1 por ciento de los votos, seguido por el candidato de Comunidad Ciudadana (CC), Carlos Mesa, con el 28,83, y de la alianza Creemos, de Luis Fernando Camacho, con el 14.

Esta victoria del MAS fue más contundente que la de los comicios del año pasado, anulados por una rebelión civil, policial y militar en medio de denuncias de fraude que fueron respaldadas por la Organización de Estados Americanos (OEA).

En esa elección el expresidente Morales, quien luego buscó refugio en la Argentina, había obtenido poco más del 47 por ciento de los votos, mientras que Mesa había sacado el 36,51.

La OEA, cuestionada por su rol en los comicios anulados del 2019, calificó esta semana de "claro y contundente" el triunfo del MAS.