¿Sabés cuál es la perfección del mal? Decir "yo te salvé la vida, te salvé de ser Victoria, sos María Sol". Que torture a tus padres, los mate, te robe y logre que lo quieras. Que yo me pregunte qué haría si supiera que está preso y no tiene los remedios y saber que no podría dormir pensando en eso. Ésa es la perfección del mal".

El poderoso párrafo pertenece al libro Hasta ser Victoria, en el que la hoy legisladora porteña Victoria Montenegro, apropiada por Herman Tetzlaff durante la última dictadura militar, decidió contar a corazón abierto y con todas las contradicciones sobre la mesa el largo y doloroso proceso que la llevó de odiar a las Abuelas de Plaza de Mayo a adorar a Estela de Carlotto. De querer ser militar a militar por un mundo más justo, como sus padres biológicos. Y el libro, que decidió escribir la primera vez que tuvo en brazos a su nieto Noah, está escrito para los casi 400 nietos que falta recuperar y que, tal vez, leyendo cómo ella también tuvo resistencias y aún tiene contradicciones, se animen a dar el paso para saber quiénes son.

Para los que no conozcan la siniestra historia de Victoria Montenegro, durante décadas vivió como María Sol Tetzlaff. Breve resumen del horror: el militar Herman Tetzlaff  la apropió a ella y le "regaló" a César a la empleada que trabajaba en su casa y vivía en el mismo edificio. César resultó ser el secretario de Derechos Humanos Horacio Pietragalla Corti, con quien Victoria compartió la infancia y a pesar de su altura, siempre defendía cuando querían pegarle. Victoria es hija biológica de  Hilda "Chicha" Torres y de Roque "Toti" Montenegro, ambos desaparecidos cuando eran adolescentes.

Sabe que va a ser juzgada por haber contado que su apropiadora murió en sus brazos y que ella quiso a su apropiador. Pero no le importa. Porque está convencida de que el libro tiene validez: harta de mentiras, decidió contar su verdad, una verdad llena de matices, ambigüedades, culpa, lucha y mucha luz al final del camino. Cree que tal vez el libro les sirva a algunos de los 400 nietos que las Abuelas siguen buscando para entender a través de su caso que saber la verdad "no los va a lastimar". El proceso de escritura, cuenta a PáginaI12, fue durísimo. Pero cuando le puso punto final sintió una especie de alivio parecido al que experimentó después de declarar en el juicio por el Plan Sistemático de apropiación de bebés.

--¿Perdonaste a tus apropiadores?

--Yo los perdoné, pero es difícil perdonar a alguien que nunca te pidió perdón. Y sé que mi papá mató a mi papá. Así se iba a llamar este libro en primera instancia.

Victoria cree "profundamente" en Dios aunque a veces se enoje con él. Aunque tardó muchos años en querer saber quién es, una suerte de saber de lo no sabido (en términos lacanianos) la acompaña desde muy chica. Cuenta en el libro que una vez había tenido un ataque de llanto después de pelear con unas vecinas que la habían dejado de lado en los juegos y se fue a llorar a mares mirando las estrellas. Y de repente, toda esa tristeza que tenía se fue. Sintió que alguien la estaba abrazando y la fue a despertar a su madre-apropiadora Mary, para hacerle una pregunta:

Mamá, ¿a quién tengo yo en el cielo? Mary estaba acostada, pero se sentó de repente. "¿Por qué me preguntás eso? Vos en el cielo tenés a su abuelito Nicolás que era fanático de Boca, como vos". "No, mamá, ¿a quién más tengo en el cielo? " Ese abrazo grande que yo había sentido era más que mi abuelo Nicolás. "¿A quién más tengo perdido, mamá?" Ella insistía con que era mi abuelo Nicolás y nadie más. No podía ser, el consuelo que yo había sentido no podía ser del abuelo. ¿Qué querés que te compre, un chocolate o un helado? Dale, vamos a comprar. Me dijo eso y no se habló más.

Herman Tezlaff en Campo de Mayo recibiendo la Espuela de Plata

--En el libro deslizás la posibilidad de que tu apropiador se haya enamorado de tu mamá biológica, Hilda "Chicha Torres y que por eso él te haya elegido a vos y no a un varón, como le había prometido a Mary, que no podía tener hijos.

--Ojalá me equivoque y alguien en la vida me diga que no es así. Pero la manera en la que Tetzlaff hablaba de ella...Siempre reivindicaba a las mujeres que torturaba y mataba por sobre los hombres. "Sobre el final tenían más resistencia", decía. Aunque estuvieran desarmadas.

Victoria cuenta sin ambages que Mary murió en sus brazos y que antes de fallecer le dijo: "Podés estar orgullosa, tu papá te eligió a vos".

Victoria sufrió violencia física y psicológica por parte de sus dos apropiadores. Algo muy común para la época, según dice a este diario. En el libro, reivindica al juez Roberto Marquevich por la manera en que llevó las audiencias del juicio de su apropiación. Cuando le dijo que había un 99,9 por ciento de posibilidades de que el matrimonio Tetzlaff/Eduartes no tuviera relación biológica con ella, respondió: "Me quedo con el 0.01 por ciento".

El proceso de acercamiento a su familia biológica, que la estaba buscando, fue largo y difícil. Pero le tuvieron mucha paciencia hasta que ella aceptó que era hija de Hilda "Chicha" Torres y de Roque "Toti" Montenegro, ambos desaparecidos cuando eran adolescentes. Victoria fue madre por primera vez a los 16 años, pero ella los tiene congelados en el recuerdo como lo que eran cuando los mataron: dos adolescentes. Se siente, a veces, madre de sus padres. Por eso dice que es difícil ser madre cuando no se pudo ser hija.

Victoria con Cristina Fernández de Kirchner y Horacio Pietragalla Corti


Tetzlaff murió preso y culpable. Mary, en sus brazos. Victoria cumple 20 años de haber recuperado su identidad y ahora adora a las Abuelas de Plaza de Mayo en general, a Estela de Carlotto en particular y a Néstor y a Cristina Kirchner. La foto de su whatsapp es una foto con la vicepresidenta.

Yo quiero poder llamar a cada cosa por su nombre, pero todavía no puedo. Sólo me queda respetar el tiempo de esos procesos. Es mucho lo que una tiene que depurar. Fueron más años los que viví como María Sol que los que viví siendo Victoria. (...) Y cuando llegás a la verdad tenés que depurar todo: la violencia, el odio, la formación ideológica, los afectos, las contradicciones. (...) Ojalá algún día pueda pueda correrlos de ese lugar, porque es pesado y no es gratuito. Yo me pregunto muchas veces ¿hasta cuándo? Pero no sé qué responderme. Creo que el daño que nos hicieron es muy grande y quizás el tiempo para curarlo también sea largo.