Un film colectivo bien balanceado

"Edición ilimitada", un canto a la diversidad

Edgardo Cozarinsky, Santiago Loza, Virginia Cosin y Romina Paula dirigen cuatro cortos de registro múltiple que, a diferencia de propuestas similares, ofrecen un nivel parejo.
La película pasó por los festivales de San Sebastián y Mar del Plata.La película pasó por los festivales de San Sebastián y Mar del Plata.La película pasó por los festivales de San Sebastián y Mar del Plata.La película pasó por los festivales de San Sebastián y Mar del Plata.La película pasó por los festivales de San Sebastián y Mar del Plata.
La película pasó por los festivales de San Sebastián y Mar del Plata. 

EDICIÓN ILIMITADA - 7 puntos

Argentina, 2020

Dirección y guion: Edgardo Cozarinsky, Santiago Loza, Virginia Cosin y Romina Paula.

Duración: 74 minutos.

Intérpretes: Edgardo Cozarinsky, Ezequiel Fernandez Sasso, Juan Manuel Casavelos, Alan Cabral, Katia Szechtman, Cynthia Edul, Mía Miceli.

Estreno disponible en CineAr Play.

Desde que la moda se impuso en los años 60, los largometrajes ómnibus –y, a veces, colectivos–, han encarnado en un formato cinematográfico atractivo (y casi siempre desparejo). Ya sea con autores de diversos orígenes geográficos o todo lo contrario, con un concepto temático o nada por el estilo, la tentación de ofrecer un puñado de cortometrajes en un paquete único ha seguido viva con el correr de las décadas. El caso de Edición ilimitada, que se estrena esta semana luego de pasar por el Festival de San Sebastián y su par marplatense, forma parte de esa tradición, aunque con una vuelta de tuerca. Los cuatro realizadores involucrados –dos mujeres y dos hombres, como para equilibrar la balanza– también se dedican a la literatura, y sus relatos conjuran el placer (y los dolores) de la escritura y/o la lectura. Pensado y motorizado por el productor Diego Dubcovsky, el proyecto acerca cuatro historias de entre quince y veinte minutos cada una que –previsiblemente, dados los intereses formales de los responsables– no podrían ser más diferentes en cuanto a sus estilos y alcances.

Abriendo el juego, Edgardo Cozarinsky se pone a sí mismo en escena cruzando la realidad (o algunos aspectos de esta) y la ficción. El director de Carta a un padre y autor de la novela La tercera mañana toma un café en un emblemático local porteño, pero un problema de vista le impide leer correctamente. Es una mujer, sentada en una mesa cercana, quien hace las veces de lectora circunstancial, preámbulo de una visita al oftalmólogo que deriva en cirugía de cataratas. De un tono muy ligero, casi humorístico –como ese diálogo en el cual el protagonista recita las pastillas que toma diariamente–, poco común en el cine de Cozarisnky, el corto inicial de Edición ilimitada se ve con gran placer, al tiempo que hace las veces de preámbulo de los otros relatos.

El segmento dirigido por Santiago Loza también ofrece sus cuotas de comicidad y la trama se centra en los encuentros entre un poeta veterano y un familiar lejano y joven que está dando sus primeros pasos en el arte de los versos. Las conversaciones entre ambos recorren, en principio, tópicos cotidianos, sin llegar al meollo literario que parece atenazar al muchacho. Loza trabaja inteligentemente el fuera de campo para introducir a un tercer personaje que el espectador nunca verá y segmenta los encuentros en un crescendo que tiene su clímax en un evento físico inesperado, seguido por la lectura de unas rimas del aprendiz: una oda a la madre y el hule amarillo que cubre la mesa de la cocina.

La escritora y realizadora debutante Virginia Cosin dirige el capítulo más denso en términos dramáticos, una noche en una fiesta de cumpleaños pautada por el monólogo interior de la protagonista, una escritora (interpretada por Katia Szechtman) que acaba de publicar su primer libro. “Sos una mujer de treinta y pico que se separó hace un tiempo. Tenés una hija de cinco años”, se escucha en off, prolegómeno de una descripción acerada sobre el mundillo literario y cultural, con sus virtudes y vicios. Sin salir nunca de la casa donde tiene lugar la celebración, Cosin construye un microcuento melancólico sobre ansiedades y resignaciones que es, también, el autorretrato indirecto de una mujer al borde de algo que todavía no logra bautizar. 

El último cortometraje, dirigido por la dramaturga, novelista y cineasta Romina Paula, es el más complejo en términos narrativos, una puesta en abismo que parte de una lectura en un taller de escritura teatral para ir ahondando en diversas capas de ficción dentro de otra ficción dentro de otra ficción. Es el mejor cierre posible de una antología que muestra nuevamente la diversidad del cine argentino contemporáneo y, en su conjunto, resulta aún más notable por el nivel parejo de creatividad compartido por los cuatro hacedores.

Suplementos
Suplementos
Tu navegador tiene deshabilitado el uso de Cookies. Algunas funcionalidades de Página/12 necesitan que lo habilites para funcionar. Si no sabés como hacerlo hacé CLICK AQUÍ