El femicida tiene quién le cante

La redifusión de "Macho lindo corazón", el tema de los Palmeras para Carlos Monzón

El regreso de un tema antiguo grabado por Los Palmeras en homenaje al campeón mundial de box reeditó en la ciudad de Santa Fe un debate a esta altura insólito. ¿Es posible celebrar al ídolo deportivo sin repudiar el femicidio que cometió el 14 de febrero de 1988? Alicia Muñiz, que tenía 32 años, fue una víctima de violencia machista y su asesinato hizo visible lo que muchos años después vino a poner sobre la mesa Ni Una Menos: se trata de una cultura patriarcal que crea y ampara violentos. 

“Macho lindo corazón, que tuviste la guapeza de consagrarte campeón”. Así dice la milonga grabada por Los Palmeras hace años, que en enero, con el aniversario de la muerte del femicida Carlos Monzón, se volvió viral. El tema no ahorra elogios: “Te admiro como argentino por tu proeza cumplida”, “glorioso fue tu destino”, “la ley de tu coraje merece toda alabanza”, son algunas de sus estrofas. Basta que suenen Los Palmeras en una fiesta para que todo sea baile. Y todas, todos, todes mueven las caderas mientras cantan “ella tiene un bombón asesino”, por nombrar sólo la canción más conocida. La cumbia santafesina tiene su mayor expresión en esta banda con más de medio siglo de antigüedad. Como el liso, forma parte de la identidad de una ciudad que tiene en su costanera un monumento de ocho metros de altura dedicado al campeón de boxeo muerto el 8 de enero de 1995 en un accidente de tránsito, cuando volvía de una de las salidas transitorias de la cárcel donde cumplía condena por matar a Alicia Muñiz, crimen cometido el 14 de febrero de 1988. Ni Una Menos de Santa Fe, una mesa de articulación de decenas de organizaciones feministas y de la diversidad sexual, se pronunció enseguida. En esa ciudad, el boxeador es intocable y quien lo haga, se expone a agresiones, además de las ya conocidas llamadas a "separar al campeón de su vida privada".

“Matar a su pareja no es un tema de la vida privada, de Monzón ni de nadie. Es un delito muy grave, tan grave que si hubiera ocurrido hoy a Monzón en vez de once años de prisión le hubieran dado perpetua. Repudiamos las letras que minimizan y que ignoran al Monzón femicida”, dijo Marta Fassino, militante feminista y ex concejal, acostumbrada a que la insulten en redes y en comentarios de las páginas web de los medios santafesinos cuando habla del ídolo popular. “Esta canción me parece muy en contra de dónde tiene que ir una histórica y correcta transformación cultural de la sociedad. Los Palmeras deberían pedir perdón por esa letra, sacar del mercado el tema. El movimiento de mujeres aplaudiría si Los Palmeras pidieran perdón y sacaran el tema. También tendrían que cambiar sus letras machistas. Les haría falta una clase de violencia machista, no solamente a Los Palmeras pero ahora hablamos de ellos”, siguió la activista, que forma parte de un activo movimiento feminista de la capital de la provincia de Santa Fe.

Alicia Muñiz era uruguaya, tenía 32 años, un hijo pequeño en común con su femicida. Había retomado su carrera de modelo y actriz, y el violento rechazaba que ella trabaje. En 1988 nadie hablaba de femicidio, y el crimen encontraba muchos justificadores. Monzón había asegurado que fue un accidente: hicieron falta dos autopsias y la determinación de funcionarios judiciales como el fiscal Carlos Pelliza y la jueza Alicia Ramos Fondeville, entre otros. “Uno de los grandes méritos, además de no permitir la impunidad, fue poner en evidencia el tema de la mujer maltratada. A partir de ahí se incrementaron las denuncias, se crearon comisarías de la mujer. Eso fue muy importante. Fue una sacudida en todo el país este juicio. Veo que la lucha continúa porque los femicidios siguen sucediendo y hay una violencia impresionante. Y la de los hombres a las mujeres es algo terrible porque es algo cultural”, dijo la jueza en una entrevista a Noticias, en 2019, cuando se estrenó una serie de Netflix sobre la vida de Monzón. Que ese crimen y ese juicio fueran una bisagra se debió, sobre todo, a la determinación de los grupos feministas que salieron a la calle y se plantaron en la puerta de los Tribunales cada día del juicio oral y público que terminó con una condena a once años de prisión por homicidio simple (el fiscal había pedido 18 años).


Más de 30 años después, la canción de Los Palmeras --revivida en YouTube-- reinstala un debate nada saldado. “¿Por qué esta es una tormenta perfecta en esta ciudad? Se dan tres circunstancias que hacen que esta polémica tome tanta virulencia. Por un lado la desigualdad de género, vivimos en una sociedad patriarcal. Segundo, el chauvinismo del pago chico, el orgullo local de tener un campeón de boxeo, para una ciudad pequeña comparada con Rosario (eterna rival de la capital provincial). Y el otro elemento es la implicancia del grupo musical más famoso que ha tenido Santa Fe en la historia. Es un grupo de hace mucho tiempo, de mucho renombre”, señala Nidia Kreig, también feminista e integrante de Ni Una Menos. Y agrega que el problema no es la cumbia, sino los temas misóginos (que los hay en todos los géneros musicales). La activista recuerda “la reivindicación que hacen las pibas, como por ejemplo, las integrantes de Rebelión en la zanja, ellas dicen que adoptan la cumbia porque es lo popular, lo marginal, lo marrón y lo negro, pero necesitan darle otro contenido y por eso tienen temas como ‘Rajá de acá’ donde hablan de macho facho”.

Hablar de Carlos Monzón podría parecer un anacronismo, pero la vuelta la resucitación del tema musical muestra muchas heridas abiertas. Los tiempos han cambiado, sí, aunque no tanto. Hay núcleos resistentes, que en Santa Fe se expresan en forma de violentos insultos a las feministas allí donde las mencionan. La misoginia no es cosa del pasado, está claro. Uno de los líderes de Los Palmeras, Marcos Camino, aseguró que es un tema antiguo, que ni siquiera es de autoría del grupo, y que no sabe por qué se puso de nuevo en circulación. Tuvieron que llamarlo dos veces del programa Run Run del Espectáculo, el programa de Crónica TV, para que diera alguna explicación. “Nosotros hemos grabado esta canción hace 30 años, cuando se cumplió un aniversario, creo que 20 años de que Carlos ganó el campeonato mundial de box, esto no nació ahora, por tanto creo que lo que se está diciendo no es la verdad ni es lo que nosotros pensamos”, dijo el acordeonista del grupo. Y recordó que “más allá” de la amistad de Los Palmeras con Monzón, el grupo está “a favor de la lucha de las mujeres”. No creen lo mismo las mujeres que integran la Orquesta Filarmónica de Mendoza, que en marzo de 2020 se negaron a tocar con ellos por sus letras sexistas.

Tampoco lo cree Silvina Sierra, integrante de Ni Una Menos Santa Fe, una de las caras visibles del repudio. Para ella, la redifusión del tema musical es “una provocación”. “No sé concretamente quién largó esa canción, porque Camino dijo que la habían grabado cuando se cumplieron 20 años de que él había ganado la corona. Y no dan los números, porque eso fue en 1990. A Alicia, Monzón la mató en 1988”, hace la cuenta Sierra. El santafesino conquistó el campeonato del mundo el 7 de noviembre de 1970. Es decir que, si es como lo dice Camino, la canción se hizo cuando el deportista ya había sido condenado por homicidio simple.

“A mí me parece que esto es una gran provocación, independientemente de que la canción sea vieja, que se nota que lo es. Empezó a viralizarse cuando se cumplieron 26 años de la muerte. Me parece una gran provocación, una reivindicación del macho que se lleva el mundo por delante, que golpea a las mujeres para ejercer poder y disciplinar”, dice Sierra. “Es una provocación a un movimiento que viene desde hace años levantando una bandera como es Ni Una Menos. Parece más una reivindicación del macho que la intención de homenajearlo por los títulos que tuvo”, dice la activista, quien recuerda algo que es palpable en cualquier fiesta --y a quién no le ha pasado-- “el ritmo es pegadizo, la gente baila sin saber lo que está cantando. En esa época a lo mejor pasaba desapercibido, pero en esta época ya basta, hagan otras canciones, dejen de cosificar a las mujeres, de denigrarlas”.

La propuesta para Los Palmeras de Mabel Busaniche, histórica militante feminista santafesina, una de las pioneras de la Educación Sexual Integral en la provincia, es concreta. “Que hagan un desagravio social, haciendo un concurso de letras de cumbia y que --con asesores y asesoras con perspectiva de género-- pueda elegirse la mejor canción no sexista. Siempre es bueno que incluso los artistas, los que tienen que aportar a la deconstrucción, tengan que hacer una capacitación de la ley Micaela, para no cometer estas barbaridades”, propuso claramente Busaniche. “Hay que ser consciente de que hay una juventud que se está preguntando. Después de la pandemia vamos a tener una juventud que quiere construir una nueva era, donde estas cosas no existan, por algo estamos luchando por un lenguaje no sexista, que va acompañado de los cambios. Precisamente porque el lenguaje expresa las desigualdades”, agregó la activista. No solamente les reclam que pidan perdón, sino que retiren esa canción de circulación y que tengan acciones concretas de desagravio “a la sociedad, a la ciudadanía”. “El mundo está cambiando, no podemos decir todo, porque así estamos perpetuando las cosas que colaboran con los femicidios. Nadie quiere femicidios, ¿entonces cómo hacemos para prevenir los femicidios? ¿cómo hacemos para no construir más machirulos?”, planteó.

Con el monumento a Monzón intacto en la costanera santafesina, cada paseo por la zona se convierte en el refuerzo de un mensaje violento. Así lo escribieron en un artículo Busaniche y Kreig. “En el caso del monumento a Monzón, las mujeres estamos ocultas/negadas tras el héroe deportivo con los puños en alto en actitud victoriosa. La parte no develada pero que hace a la persona es que ese campeón mundial también es un femicida (si bien la tipificación jurídica es posterior al hecho, es la más apropiada para conceptualizar la forma más extrema de la violencia de género). Alicia Muñiz era una mujer que tenía sueños, proyectos, un hijo pequeño que era de ambos. No faltaron quienes en forma desembozada o encubierta --de manual-- pretendieron hacerla responsable de su propia muerte, victimizando al victimario. El femicidio de Alicia Muñiz es emblemático porque permitió dar visibilidad a la violencia de género que por primera vez se instalaba en la primera plana de los diarios y se debatía en los programas de televisión. Su vida y su muerte confrontada a las glorias deportivas del ídolo popular parecieran tener menos valía. Pero el movimiento de mujeres no olvida”, hicieron público el 14 de febrero de 2018, cuando se cumplían 30 años del crimen.

Alicia Muñiz es un nombre para recordar. Beba Lorenzo fue la empresaria de modas que la contrató cuando ella volvió a trabajar de modelo. “Cuando yo hacía el desfile en el Bauen, ella venía siempre con su mamá y su niño. Se ha portado bárbaro con todo el equipo de modelos. Nunca trajo problemas”, la recordó para Las12. “Ella estaba enamorada de Monzón, él siempre fue agresivo. Ella contaba que él iba y le hacía escándalos. Un día contó que cuando vivía en un departamento en Belgrano, tuvo que bajar nueve pisos corriendo, esconderse en el kiosco del diario porque él la perseguía con un cuchillo”, recordó la empresaria, quien la definió como “espléndida”.

Desde Estados Unidos, una de las mejores amigas de Alicia Muñiz muestra su conmoción al escuchar el tema de Los Palmeras. “No puedo ser para nada objetiva, porque después de todo, si por algo me localizaste es porque sabés que yo era muy amiga de Alicia, entonces jamás voy a ser objetiva. Entiendo que el tipo fue un ídolo, que los hombres, los apasionados del deporte, del boxeo, hayan disfrutado al cien por ciento de su trayectoria y su forma de boxear que fue impresionante. Eso lo puedo reconocer, pero obviamente no puedo soportar este tipo de cosas, me hace mal”, expresa Carmen Carrasco ante la consulta. Ella misma hace un paralelo que parece inevitable, aunque con diferencias nada pequeñas. “Entiendo que es como el tema de Maradona, que dicen que era esto, era otro, hijo de la madre, irrespetuoso. Todas las cosas que dicen de Maradona, sin embargo, yo disfruté mucho de la época en que jugó, qué sé yo, vos decís de qué lado te ponés. Pero en este caso, es un femicida, es diferente. El otro también le faltaba el respeto a las mujeres. He vivido muchas situaciones cerca de él donde he visto cómo se comportaba. Es lidiar con un hilo muy fino donde de pronto te ponés de un lado y mirás cómo es como deportista o te ponés del otro y mirás cómo es como persona. En el caso de Monzón, esto me afecta un poco porque se trata de una amiga mía”, dice Carmen sobre la canción que elogia al “macho lindo” que mató a Alicia Muñiz.

Mucho se habla de “la época” para justificar la misoginia. ¿Matar estaba bien en 1988? No hace falta recurrir a literatura feminista para desmentir que era un imperativo defender al femicida. Osvaldo Soriano hizo en 1997 una semblanza de Monzón en la revista El Gráfico, que luego se incluyó en el libro Piratas, fantasmas y dinosaurios. Este texto fue rescatado por el periódico Pausa, de Santa Fe. Allí se lee: “Monzón nació en una villa miseria, se abrió paso en silencio y nunca se le ocurrió pensar en los demás. Enseguida se compró una estancia, empezó a romperles la cara a las mujeres, una más linda que otra, y al fin mató a Alicia Muñiz. Los periódicos hicieron del asesinato un dato menor, una anécdota más en la vida del campeón”.

Desde Ni Una Menos, Kreig retoma a Soriano. “Es extraordinario cuando dice que el periodismo convirtió al asesinato de Alicai Muñiz en una anécdota más en la vida del campeón, eso es lo que pretenden al reivindicar al deportista. No podemos borrar a Alicia Muñiz. Su femicidio abrió, hizo público, puso en el debate el tema de la violencia de género. No podemos permitir que se siga minimizando la violencia de género, homenajeando al macho”, expresa la activista. No se trata de cancelación, cada quien puede bailar con lo que más le guste.

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