Opinión

El desafío de Joe Biden, convivir con los trumpistas

Imagen: AFP

El asalto al Capitolio por parte de trumpistas fanáticos corroboró que la retórica incendiaria de un líder que desconoce su derrota electoral puede fomentar hechos dramáticos a los ojos del mundo. Y más aún en una sociedad armada y polarizada como la estadounidense, con una fuerte rémora que le impide dejar atrás el racismo y la xenofobia. ¿Cómo sanar las heridas? Ese es el gran desafío que enfrenta Joe Biden, quien pareció plenamente consciente al haber insistido con la palabra "unidad" en su discurso de investidura. 

Los cuatro años de presidencia de Donald Trump cimentaron la intolerancia contra musulmanes, latinos, afrodescendientes, mujeres y políticos de izquierda. Apenas puso un pie en la Casa Blanca, en enero de 2017, el magnate republicano prohibió la entrada a Estados Unidos de ciudadanos procedentes de siete países de mayoría musulmana. Fiel a sus diatribas xenofóbicas, Trump respondió a los bloqueos judiciales con distintas versiones del veto, ante la indignación de organizaciones de derechos civiles, líderes religiosos y la oposición demócrata.  

En julio de 2019, Trump atacó por sus orígenes a las legisladoras demócratas Alexandria Ocasio-Cortez, Ilhan Omar, Rashida Tlaib y Ayanna Pressley, conocidas como "el escuadrón". El líder republicano afirmó que ellas "vinieron de países cuyos gobiernos son una total y completa catástrofe ", por lo que sugirió que "regresaran" a estos lugares. Ocasio-Cortez tiene padres puertorriqueños; Ohmar llegó de niña a EE.UU. como refugiada somalí y es musulmana; Tlaib es hija de palestinos y Pressley en 2018 se convirtió en la primera representante negra de Massachussetts. 

A los comentarios racistas de Trump le siguieron dos tiroteos masivos. En El Paso, Texas, Patrick Crusius, 21 años, entró con un rifle AK 47 en Walmart --al que van a comprar numerosos mexicanos--, y mató a 22 personas. Se supo después que Crusius había publicado un manifiesto en el foro extremista del sitio 8Chan en el que hablaba de la "invasión latina de Texas" y promovía la idea del "gran reemplazo", del autor francés Renaud Camus, que impregnó a las ultraderechas. En menos de 24 horas, Connor Betts, de 24 años, mató a nueve personas e hirió a 17 disparando contra una multitud en un bar de Dayton, Ohio.

Como ningún otro presidente antes, Trump adoptó una postura hiperagresiva en la frontera sur con México, reivindicando la construcción del muro. Miles de migrantes quedaron varados a la espera de su cita en el tribunal de inmigración estadounidense y cientos de niños fueron separados de sus padres en las deportaciones. Con la pandemia de coronavirus, la administración republicana justificó aún más la rápida expulsión de extranjeros. 

El epílogo del mandato de Trump está marcado por el indulto a su exasesor Steve Bannon. El estratega de la ultraderecha fue acusado de haber recibido más de un millón de dólares de una organización sin fines de lucro para la construcción del muro, y de haber usado cientos de miles de dólares en gastos personales. Antes de viajar a Florida, el magnate se despidió de un pequeño grupo de seguidores en una base de la Fuerza Aérea en las afueras de Washington: "Volveremos de alguna manera", prometió. Un sector radicalizado de la sociedad estadounidense cree, como él, que hubo fraude electoral y ya dio una muestra en el Capitolio de hasta dónde puede llevar su furia. 


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