En medio de las mayores protestas en contra del golpe de Estado, el Gobierno militar de Myanmar cortó el acceso a Internet. La medida busca evitar que se difunda la fuerte oposición ciudadana a la destitución de la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi.

Según denunciaron desde la Organización de la Sociedad Civil de Myanmar y Amnistía Internacional, el Gobierno de facto bloqueó la conectividad a Internet a través de teléfonos celulares. En los días posteriores al golpe del Estado del primero de febrero, el Ejército de Myanmar ordenó el bloqueo de redes como Facebook, Instagram y Twitter. Las acciones del régimen militar fueron denunciadas por organizaciones como Human Rights Watch, informó la agencia Europa Press.

Las organizaciones pidieron a las principales empresas de telecomunicaciones del país que no corten las líneas de teléfono. Después de cortar el acceso a redes sociales y luego la conectividad a Internet, las líneas de teléfono son, según las ONGs, "la única forma de comunicación" en el país asiático. Algunos medios como Channel News Asia o Myanmar News informaron que miles de personas de salieron a manifestarse, en algunos casos bloqueando calles como ocurrió en la capital Naipyidó o en Rangún, la ciudad más grande de Myanmar.

Con banderas rojas y los colores de la Liga Nacional para Democracia, el partido de Suu Kyi que estaba en el poder desde 2015, los manifestantes gritaron “abajo la dictadura militar”. También fueron difundidas imágenes de personas con el brazo en alto y tres dedos elevados. Este saludo se convirtió en signo de rebelión en Asia y se replicó en otras protestas como las que hubo contra la monarquía en Tailandia.

Min Aung Hlaing es el actual jefe del Ejército y tiene una causa en la justicia argentina por genocidio. El pasado lunes se autoproclamó líder por un año para luego celebrar elecciones "libres y justas". De esta manera, el general le dio fin a una década de Gobiernos civiles que asumieron tras casi medio siglo de dictadura. Los militares argumentaron que no se hizo nada ante las denuncias de fraude en las elecciones del pasado noviembre, organizadas por las mismas Fuerzas Armadas.

La ONU tuvo ayer su primera comunicación con los militares de Myanmar, informó el secretario general Antonio Guterres, que insistió en el llamado a que los líderes civiles sean liberados. También exigió a la comunidad internacional que haya unidad para condenar la situación. El Consejo de Seguridad del organismo adoptó una declaración común en la que pide la liberación de los detenidos, pero no condenó formalmente el golpe de Estado.