Visita a la Universidad de Hurlingham, donde se desarrollan medidores de dióxido de carbono

Alberto Fernández: "Tenemos que ser capaces de construir nuestra propia tecnología"

Los medidores fabricados en la  UnaHur permiten reducir los riesgos de contagio de Covid en lugares cerrados. Los medidores fabricados en la  UnaHur permiten reducir los riesgos de contagio de Covid en lugares cerrados. Los medidores fabricados en la  UnaHur permiten reducir los riesgos de contagio de Covid en lugares cerrados. Los medidores fabricados en la  UnaHur permiten reducir los riesgos de contagio de Covid en lugares cerrados. Los medidores fabricados en la  UnaHur permiten reducir los riesgos de contagio de Covid en lugares cerrados. 
Los medidores fabricados en la  UnaHur permiten reducir los riesgos de contagio de Covid en lugares cerrados.  
Imagen: Télam

"Nosotros tenemos que ser capaces de construir nuestra propia tecnología y, para que lo logremos, la educación pública es central", reflexionó Alberto Fernández durante su visita por la Universidad Nacional de Hurlingham (UNaHur). El presidente recorrió las instalaciones del taller de la universidad que produce los medidores de dióxido de carbono 'Aire Nuevo', unos dispositivos que permiten detectar y disminuir riesgos de contagio de covid-19 en ambientes cerrados, y destacó el trabajo que estaban haciendo las universidades públicas en el marco de la pandemia.

Estos medidores, desarrollados y construidos en la misma UNaHur, miden las concentración de dióxido de carbono en el aire y comenzarán a ser utilizados en todas las escuelas de Hurlingham y Morón como herramienta para controlar si hay suficiente renovación de aire en las aulas.

Ayer al mediodía Alberto Fernández realizó una visita a la Universidad Nacional de Hurlingham. Acompañado por por el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, el secretario de Políticas Universitarias, Jaime Perczyk, el vicerrector de la UNaHur, Walter Wallach, y el intendente de Hurlingham, Juan Horacio Zabaleta, el Presidente recorrió el taller de metalurgia en donde estudiantes de la universidad están trabajando en la fabricación de medidores de dióxido de carbono. Luego conoció el centro de vacunación covid-19 que funciona en la misma casa de estudios.

Allí, el Presidente se interiorizó sobre la producción de los medidores, que está a cargo de alumnes y profesores de las carreras de Diseño Industrial, Ingeniería Eléctrica e Ingeniería Informática. Y reivindicó: "La universidad pública dio todos nuestros premios Nobel y sigue teniendo emprendedores, científicos, técnicos capaces de desarrollar un aparato como ese que nos puede cuidar y salvar la vida a muchos".

Los medidores de dióxido de carbono "Aire Nuevo" fueron una idea original del investigador del Conicet y docente de la UNaHur, Jorge Aliaga, quien presentó un proyecto que permitía calcular cuán "respirado" estaba el aire de un ambiente cerrado, es decir qué tan ventilado estaba, a través de la medición del CO2 en el sector.

"Jorge presenta un prototipo, convocamos un grupo de docentes y estudiantes para sumarse al proyecto y en enero comenzamos a buscar maneras de escalar la producción", explicó el vicerrector de UNaHur, Walter Wallach, a este diario. "Ahí fue que decidimos que el conocimiento en la Universidad no tenía que ser solo producido, sino que tenía que ser también transferido, y firmamos un convenio con los municipios de Hurlingham y Morón para construir 200 medidores para cada uno", relató. Adelantó que, en sólo un par de semanas, todas las escuelas de Hurlingham y Morón contarían con un medidor en sus aulas.

"Esto le puede servir a miles, a millones. Puede servir para una escuela, pero también para las oficinas públicas, para los geriátricos, para las fábricas", destacó Alberto Fernández durante una breve charla que dio al final del recorrido.

En efecto, los medidores son una herramienta que ayuda a reducir los riesgos y así evitar contagios, ya que permiten brindar información en tiempo real sobre las necesidades de ventilación en cualquier ambiente cerrado, ya sean salones de establecimientos educativos u oficinas, clubes o fábricas. El aparato se conecta a una batería similar a la de un teléfono y se coloca a un metro y medio de altura, lejos de las aberturas, y está diseñado para que suene una alarma cuando supere las 800 partículas por millón, límite del aire respirado en un espacio en función del CO2.

Según confirmó Wallach, la universidad está recibiendo pedidos de municipios, organismos públicos y privados y escuelas de todo el país, y están analizando cómo aumentar la producción.

"Esto lo hicieron ustedes, porque el Estado les abrió las puertas de una universidad donde poder encontrarse y desarrollarlo", destacó Fernández, entre aplausos. En la misma línea, el rector de la Universidad de Hurlingham subrayó el trabajo que estuvieron realizando las instituciones públicas frente a la pandemia por el coronavirus: "Muchas veces se ha cuestionado a las universidades por mantenerse ajenas a los problemas de la sociedad, de actuar como islas, pero esta hipótesis quedó totalmente contrariada frente al modo en que el conjunto del sistema universitario actuó ante la pandemia. Todas las universidades han hecho esfuerzos enormes, poniendo sus instalaciones a disposición o desarrollando inventos que van desde estos medidores hasta los barbijos y los kits de detección. Son muchos los avances científicos que han demostrado el compromiso de la universidad pública argentina con su pueblo", finalizó.

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