Gimnastas parodia los ’90 y lo posmo
Sangre, sudor y lágrimas
Con el lenguaje corporal al frente y críticas a lo inmediato, la prolífica Emilia Dulom desenmascara una década que pareció liviana pero dejó marcas hondas.

En tiempos de likes y vida instagrameada, hay un crudo lado B de aquello que se presenta como la felicidad del instante: en el reinado del antidepresivo, ser feliz es un mandato que excedió hace mucho a los que ya andan por los 20 y los 30. Esa estética del éxito, que formó y forjó un profundo contrasentido en tantos, tiene su antítesis: libros, obras de teatro, series y numerosas expresiones artísticas que releen esa época en otra clave más cruda. Gimnastas, la obra que creó Emilia Dulom –27 años, prolífica actriz, directora, clown y docente de teatro–, se inscribe en esa senda de manifestaciones artísticas que desenmascaran un tiempo que se supuso liviano y feliz, los ‘90, pero que marcó a doloroso fuego a más de una generación.

Parte de la selección del ciclo Radar del Centro Cultural Recoleta para fomento de artistas sub 30, esta pieza refleja en clave humorística los intentos de un equipo de gimnasia artística para triunfar en una competencia nacional –el éxito como meta absoluta– y, a la vez, cruza dos historias de amor dramático y telenovelesco. El cuerpo es la base de la narración y es una causalidad: es interesante que el trabajo de la pieza fue del cuerpo a la palabra; primero lo físico, como narración sin habla, y después la narración explícita del discurso hablado.

“Mi voluntad es estética: ser singular en un lenguaje, referenciar al pasado, una estética noventosa, y plantear un modo de hacer teatro actual, que tiene que ver con que el cuerpo hable, que la puesta en escena ponga al cuerpo como reivindicación de ese vacío que se llena con él”, explica Dulom.

El despliegue de Nacho Zabala, Lucía Rivera Bonet, Belén Azar y Wenceslao Tejerina evidencia el trabajo del vínculo y los equipos, y remite a las películas de épica y deporte tradicionales del cine hollywoodense: de Castillos de Hielo a Rocky y especialmente A por todas, con Kirsten Dunst liderando un equipo de porristas agobiadas por la necesidad de ganar.

“Hay una parodia de uno en esa época de la vida que sentía que se lo jugaba todo, el dramatismo en lo deportivo y sentimental; el triunfar, el ganar o ganar, la mística del equipo. Parodia eso y algo del vacío cultural de la posmodernidad y el vivir intensamente como una única manera de atravesar los conflictos; como agarrarse de algo, frente a la apatía y el vacío. Subirse a la montaña rusa e inventársela”, dice Dulom.

* Sábados a las 17 y domingos a las 21 en La Capilla del C.C. Recoleta, Junín 1930.