Vivió sólo 34 años y produjo apenas durante siete de su corta existencia. Y aun así el francés Yves Klein se convirtió en uno de los artistas más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Pionero del arte pop y el arte perfomático, es famoso por haber inventado su propio “azul”, el International Klein Blue (IKB), pero como demuestra la enorme retrospectiva que le dedica Proa, fue mucho más que eso: un deportista, un artista paradójico que se relacionó con la política francesa, que vivió en constante frenesí creativo y que experimentó con diversos materiales, desde el fuego hasta las esponjas y el oro,
entre la alquimia, el cálculo y el glamour.
Monocromo azul sin título, 1961. Pigmento puro y resina sintética.