Página 12 en Brasil

Por Darío Pignotti

Desde Brasilia

¿Habrá un asalto al Capitolio a la brasileña?. En la noche de ayer, un día después de las proclamas golpistas lanzadas por Jair Bolsonaro ante miles de simpatizantes, más de cien camiones se encontraban estacionados en el centro de Brasilia amenazando avanzar sobre la Plaza de los Tres Poderes para cercar al Palacio de Justicia. 

Camioneros y generales

El cerco al Supremo Tribunal Federal observado en la noche de este miércoles es la continuidad al impulso golpista disparado el martes por Bolsonaro y repite el cuadro de estres causado hace un mes cuando tanquetas y carros blindados de las fuerzas armadas se pasearon por el centro de Brasilia para intimidar a los legisladores.

Son operaciones emanadas de la estrategia de la tensión permanente aplicada por el régimen para debilitar la democracia, generando miedo y desconcierto en la oposición, y desgastar las instituciones. Ayer el protagonismo lo asumieron los camioneros, hace un mes el centro de la escena la ocuapron Bolsonaro y los comandantes del ejército, la marina y la aeronática que acompañaron el desfile de tanquetas.

Una misión

Lo ocurrido ayer en la avenida Explanada de los Ministerios de Brasilia no se trata, en ningún caso, de una huelga de trabajadores del transporte, sino de un operación política. Con sombrero negro amplio uno de los camioneros declaró, echando mano de un discurso entre nacionalista y evangélico: "hasta tanto no se resuelva esta situación los patriotas no abandonaremos la misión" consistente en presionar para que se inicie un impeachment contra jueces del Supremo Tribunal Federal, en particular Alexandre de Moraes.

Al parecer, varios de los camioneros que permanecían acampados en el centro de la capital son los mismos que el lunes invadieron la avenida principal ante la casi inexistente resistencia de los elementos de la Policia Militar (PM) apostados junto a un vallado de seguridad. La PM es mayoritariamente bolsonarista.

En la turba del lunes había quienes pedían el fin de la "dictadura de la toga", denostaba las vacunas chinas tando como a los políticos, además de defender la implantación de un régimen militar con Bolsonaro como guía. Las escaramuzas de este miércoles y el lunes guardan un parecido innegable con el asalto al Capitolo de Washington. El 6 de enero de este año supremacistas blancos y negacionistas atacaron el Congreso luego de ser incitados por el entonces presidente Donald Trump, que alegaba un fraude nunca demostrado en las elecciones vencidas por Joe Biden.

El nexo entre el Capitolio estadounidense y el Supremo brasileño se llama Eduardo Bolsonaro, uno de los cuatro hijos del mandatario.El diputado Bolsonaro, ex titular de la Comisión de Exteriores de la Cámara Baja, se encontraba el 6 de enero en Washington donde, según trascendió, se reunió con algunos de los estrategas de la invasión al Capitolio. El lunes pasado Bolsonaro hijo estaba en la columna de camiones que irrumpió por la fuerza en el centro de Brasilia.

Los Bolsonaro

Por lo demás los Bolsonaros, padre e hijo, han justificado en más de una oportunidad los hechos de enero por entender que Trump fue víctima de un fraude. y advertido que algo similar podría ocurrir en Brasil en los comicios de 2022.El presidente brasileño confió a su hijo la tarea de establecer vínculos con Trump desde hace más de tres años lo que incluyó consultas con el exasesor de la Casa Blanca, Steve Bannon, inspirador de El Movimiento de líderes y organizaciones de ultraderecha de todo el mundo. 

Agronegocio

Buena parte de los camiones ubicados en el centro de Brasilia este miércoles son parte de las flotas de productores agrícolas de los estados de Goias, Matro Grosso y Mato Grosso do Sul. Se trata de zonas sojeras donde surgió la adinerada burguesía del agronegocio beneficiada por la inagotable demanda china. Ese grupo de poder económico se ha mantenido fiel a Bolsonaro hasta hoy a diferencia de lo ocurrido con sectores de la banca y la industria ultimamente distanciados (no se sabe si coyuntural o definitivamente) del proyecto cívico-militar. 

En su carácter de socios de Bolsonaro, los jerarcas del agronegocio financiaron, y algunos lo reconocieron públicamente, el traslado y estadía de los manifestantes llegados de varios puntos del país para estar en el acto del 7 de setiembre. El juez Alexandre de Moraes, del Supremo, ordenó bloquear las cuentas de la Asociación Nacional de Productores de Soja y la Asociación de Productores de Soja de Mato Grosso ante las sospechas de financiar los "actos antidemocráticos".

Ultraderecha

Eduardo Bolsoanro fue el coordinador este fin de semana de un seminario de la Conferencia de la Acción Política Conservadora, entidad que nuclea a grupos ultraderechistas.Entre los participantes estuvieron Donald Trump Jr y Jason Miller, el primero hijo y el segundo exasesor de Trump. Durante su paso por Brasilia Miller fue recibido por Jair Bolsoanro, quien hace un mes se reunió con otro exponente de la extrema derecha global, la diputada alemana Beatriz von Storch, dirigente neonazi y nieta de un ministro de Hitler. El estadounidense Miller promocionó en Brasil la red social GETTR, que alberga a dirigentes de extracción conservadora y en la que no son sancionados los perfiles que publiquen noticias falsas o inciten a la violencia.

GETTR fue creada por el propio Miller luego de que Facebook y Twitter excluyeron los perfiles de Trump debido a los hechos del Capitolio. Este martes Miller fue dermorado durante algunas horas por la Policía Federal para indagarlo sobre su presunta colaboración financiera con los "actos antidemocráticos" organizados por Bolsonaro y su entorno. Quien ordenó el operativo fue el juez Alexandre de Moraes.

Las acciones de este magistrado para asfixiar económicamente a los grupos neofascistas brasileños tal vez expliquen los insultos y amenazas que recibió de parte de Bolsonaro en los actos del 7 de setiembre. Y por qué los camioneros exigen que Moraes sea objeto de un impeachment.