"Un estudiante que se encontraba en uno de los edificios de la universidad (...) ha abierto fuego contra la gente a su alrededor." El relato parece llegar desde Estados Unidos, pero ocurrió en Rusia. Ocho personas fueron asesinadas y 24 quedaron heridas este lunes en el campo universitario de Perm, ubicado en la zona de los Montes Urales, luego de que un joven abriera fuego contra sus compañeros. 

Las autoridades rusas precisaron que, además de las 8 muertes, 19 personas fueron heridas de bala y las otras 5 se lesionaron al escapar del ataque, ocurrido a las 11 con el centro universitario en plena actividad. En videos publicados en redes sociales, se ve a estudiantes que huyen del tiroteo y saltan por las ventanas de la primera planta de un edificio de la universidad. 

Otra grabación, tomada desde una ventana, muestra a un individuo vestido todo de negro que abre fuego y se dirige hacia la entrada del edificio. El asaltante, cuya identidad fue establecida pero no revelada, entró en el campus sobre cerca del mediodía vestido completamente de negro.

El Comité de Investigación ruso informó que el atacante resultó "herido durante su detención dado que oponía resistencia", sin dar informaciones sobre el móvil del tirador. Los incidentes armados de este tipo han aumentado en Rusia en los últimos años y han llevado a un endurecimiento de la legislación sobre el uso de armas.

Foto: AFP.


Un modo de ataque que se repite también en Rusia

Las matanzas por parte de atacantes solitarios son una triste historia repetida en Estados Unidos desde 1966, cuando el estudiante de ingeniería Charles Whitman, abrió fuego desde la torre del reloj de la Universidad de Texas, y pasando por otras situaciones dramáticas como la masacre en la escuela preparatoria de Columbine, en abril de 1999.  A principios de septiembre otro estudiante murió en un instituto de Carolina del Norte y, en lo que va del año, Estados Unidos cuenta con 43 ataques con armas de fuego, que dejaron 12 muertes.  

En Rusia, el último suceso de este tipo fue el 11 de mayo de 2021, cuando un joven de 19 años abrió fuego en su antigua escuela de Kazán (suroeste) y mató a nueve personas. Ese mismo día, el presidente ruso Vladimir Putin ordenó revisar la normativa respecto a la autorización para llevar armas, dado que el autor del ataque tenía permiso para usar un arma semiautomática.

Sobre lo ocurrido en Perm este lunes -mientras Putin permanece en cuarentena por un brote de covid-19 en el Kremlin-, el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov, indicó que el mandatario estaba informado del suceso y expresó "sus profundas condolencias a aquellos que perdieron a familiares y allegados en este incidente". Putin viene denunciando estos hechos como un fenómeno importado de Estados Unidos y un efecto perverso de la globalización.

En octubre de 2018, un estudiante mató a 19 personas antes de suicidarse en un instituto de Kerch, una ciudad en la península ucraniana de Crimea, que Rusia anexionó en 2014. Las autoridades aseguran haber desmantelado estos últimos años decenas de planes para atacar centros educativos, normalmente por parte de adolescentes. 

En febrero de 2020, los servicios de seguridad detuvieron a dos jóvenes de nacionalidad rusa, ambos de 15 años, que eran muy activos en diferentes sitios web haciendo apología del asesinato y el suicidio. Según los investigadores, estaban planificando atacar un centro escolar en Sarátov (suroeste), a orillas del Volga.

El primer ministro Mijaíl Mishustin, así como los ministros de Sanidad y Educación, fueron enviados a Perm, según las agencias rusas. El drama ocurrió un día después de las elecciones legislativas ganadas por el partido del Kremlin, Rusia Unida, salpicadas por acusaciones de fraude.