Humble Bundle y el gaming solidario
Saltás con el A y ayudás con el B
Donar jugando Fallout, Dark Souls y The Witcher: iniciativas de desarrolladores y fans de los videojuegos que ya generaron 50 palos verdes.

La Era Digital revolucionó la vida cotidiana e inclusive le otorgó su onda biónica a dinámicas que la Humanidad no había renovado desde la época medieval. Esta vez le tocó gestar una tendencia internacional que combina la caridad y la solidaridad a través del código universal millennial del gaming. El primer registro de una fundación filantrópica fichinera data de 2007, cuando Zack Wigal comenzó a organizar un torneo masivo de Halo 2 en la cafetería de su colegio en Michigan, Estados Unidos. Tres días antes del comienzo, la policía desmanteló la iniciativa alegando que esa clase de juegos “corrompería la mente de la juventud norteamericana”. Sin rendirse, Wigal incorporó a su plan el concepto de “ayudar a otros a levelear”, propuso que su torneo recaudara fondos para la Autism Society of America y, de paso, intentó limpiar el buen nombre de los videojuegos.

Desde entonces muchas organizaciones afines inventaron sus estilos de beneficencia gamer y se hicieron lugar en la agenda anual fichinera. La fundación Extra Life se dedicó a auspiciar maratones de 24 horas de cualquier videojuego y continúa incentivando a cualquiera a participar como jugador o a donar a través de su canal de Twitch. Y Gaming for Good, creado por el youtuber belga Bachir Boumaaza, es una plataforma de streaming de partidas cuyos benefactores ganan puntos que habilitan características especiales para sus juegos favoritos.

Pero fue Games Done Quick la que se convirtió en leyenda viral por ser la primera maratón reproducida en vivo 24/7. Estas jornadas retan a speedrunners profesionales a pasar juegos en el menor tiempo posible, mientras los montos donados van siendo anunciados a lo largo de toda la jornada. Hasta hoy, todas estas iniciativas lograron recaudar más de 50 millones de dólares que fueron destinados a fundaciones como American Red Cross, American Cancer Society y Action Against Hunger International, entre tantas.

Pero aquellos que no adhieren a maratones o jornadas de transmisión pueden aportar a las causas a través del practiquísimo Humble Bundle, retailer digital que arma paquetes de videojuegos originales a los que el consumidor les fija el precio. En sincronía con las liquidaciones virtuales, la página también ofrece la posibilidad de conseguir juegos AAA en promoción: esta “Spring Sale”, que durará hasta el próximo jueves 25 de mayo, habilitó todos los títulos de la saga The Witcher con un 50 por ciento de descuento, al igual que las últimas ediciones de Dark Souls y Fallout.

Además, Humble Bundle cuenta con un sistema de suscripción por el cual el jugador paga una tarifa similar a la de Netflix por ocho juegos mensuales. Y el 5 por ciento de esas transacciones es dirigido a través de Game Aid a la fundación que el comprador prefiera. Gracias a sus ofertas, HB reúne cerca de un millón de dólares mensuales.

A pesar de que las plataformas benéficas gamer sean un éxito en algunos países europeos y de Norteamérica, la iniciativa de crear una fundación similar aún no desembarcó en la escena argentina de desarrollo. Por suerte, la evidencia general defenestró la creencia de que el millennial promedio sólo mira su ombligo, y construye jurisprudencia para todo aquel que quiera sumarse a la idea de fichinear por caridad.