El Goethe-Institut celebra cincuenta años en la Argentina con múltiples actividades
La cultura, resistencia a la oscuridad
Nacido como una respuesta imperiosa tras el horror del nazismo, el instituto tiene una fuerte presencia en diversas iniciativas argentinas. El festejo por su aniversario llega cargado de propuestas de cine, teatro, danza, artes visuales y filosofía.
“Cincuenta años parece un período muy largo, pero la cultura necesita tiempo y paciencia”, dice el director Uwe Mohr.“Cincuenta años parece un período muy largo, pero la cultura necesita tiempo y paciencia”, dice el director Uwe Mohr.“Cincuenta años parece un período muy largo, pero la cultura necesita tiempo y paciencia”, dice el director Uwe Mohr.“Cincuenta años parece un período muy largo, pero la cultura necesita tiempo y paciencia”, dice el director Uwe Mohr.
“Cincuenta años parece un período muy largo, pero la cultura necesita tiempo y paciencia”, dice el director Uwe Mohr. 
(Imagen: Leandro Teysseire)

La esperanza de un nuevo comienzo fue el germen de un intenso diálogo cultural que promovió el intercambio de ideas, proyectos y personas. El Goethe-Institut nació en 1951 con la imperiosa necesidad de difundir la lengua y la cultura alemana desde una perspectiva internacional y cosmopolita, abierta y autocrítica, después del horror del nazismo. La filial del Goethe en Buenos Aires, al igual que en Córdoba, fue inaugurada en 1967. Marie-Louise Alemann, una de las pioneras del cine experimental, formó el “Grupo Cine Experimental Argentino” en la sede del instituto y estuvo a cargo de la programación de la Cinemateca entre 1979 y 1985, espacio donde se podían ver y debatir los films de Rainer Werner Fassbinder, Alexander Kluge, Edgar Reitz o Win Wenders. En tiempos tan lúgubres llegaban los nuevos aires de la danza moderna con Susanne Linke, Pina Bausch y Sasha Waltz. Daniel Melero y Pablo Schanton iniciaron las primeras reuniones de reflexión sobre la escena del rock en la Argentina; Vivi Tellas experimentó su   “Teatro malo”, Rubén Szuchmacher dio sus primeros pasos con la ópera experimental y el teatro musical y Gerardo Gandini pudo presentar sus primeros conciertos en la sala del instituto.

Para festejar los 50 años en el país el actual director del Goethe Buenos Aires, Uwe Mohr, anticipó la programación en su primera conferencia de prensa con periodistas. El artista audiovisual Julian Rosefeldt presentará el lunes Manifiesto en la 2° Bienal de Performance - BP.17; las argentinas Marula Di Como y Florencia Young, que llevan casi 15 años viviendo en Berlín, desplegarán su propuesta “Migrantas”, un lenguaje visual de la migración; en junio se realizará la segunda edición de “Comunes”, un encuentro internacional sobre economías colaborativas y cultura libre, donde el cineasta Valentin Thurn participará con sus películas Bucear en la basura (2011) y 10 Billion: What’s on your plate (2015); en agosto comenzarán las obras de “El futuro de la memoria”, un proyecto en el que trabajan los artistas Marcelo Brodsky, Federico Zukerfeld, Gabriela Golder y Mariano Speratti; y en septiembre llegará uno de los filósofos alemanes del momento: Richard David Precht.

Aunque hace 28 años que trabaja en el Goethe, Uwe Mohr dirige la filial de Buenos Aires desde hace casi tres años. Antes estuvo en Boston, Bruselas, Roma, Trieste y Dublín. “Naturalmente, podemos preguntarnos ¿por qué necesitamos en estos días un centro cultural? Casi todo se puede guglear y hay muchas informaciones sobre la cultura y la lengua alemana. Toda esta información no puede sustituir la experiencia personal entre artistas y culturas. El Goethe tiene como misión crear oportunidades de encontrarse y conocer al otro, y lo más importante es superar los estereotipos que tenemos entre los pueblos y las personas. La idea de un centro cultural es abrir la mente, crear redes y conexiones para que puedan descubrir la cultura alemana”, explicó Mohr en la Biblioteca del Goethe, acompañado por las programadoras Carla Imbrogno, Maren Schiefelbein, Inge Stache y Melanie Lüther. “Cincuenta años parece un período muy largo, casi una vida, pero en el contexto de la cultura no es mucho porque la cultura necesita mucho tiempo y mucha paciencia. No se pueden tener resultados muy veloces”, opinó el director.

Mohr reconoció que hay muchas conexiones con la escena cultural de la Argentina porque la institución está presente en casi todos los festivales de cine, teatro, arte y literatura que se hacen en el país, y mencionó que en la Biblioteca se realizan talleres de traducción, charlas y lecturas. El año pasado el Goethe implementó un proyecto con la Conabip (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares) a través del cual siete bibliotecarios argentinos viajaron a Alemania para intercambiar experiencias. Carla Imbrogno recordó que hay un programa de promoción de la traducción, que desde su creación, hace 40 años, ha apoyado la traducción de unos 6 mil libros a 45 idiomas. Más recientes son los fondos de coproducción en artes escénicas –teatro, la danza, música y artes performáticas–, que fueron lanzados el año pasado. Los proyectos a financiar tienen que ser internacionales e interdisciplinarios. El próximo llamado abrirá en septiembre y vencerá en octubre y se puede solicitar hasta 25 mil euros (www.goethe.de/en/uun/auf/mus/ ikf.html). Desde 2016, en la Biblioteca del instituto funciona el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, creado por Jorge Fondebrider y Julia Benseñor, que se reúne una vez por mes, con entrada libre y gratuita.

Inge Stach afirmó que el cine es “tan viejo” como el instituto y que tienen presencia –con películas o invitaciones a directores– en Pantalla Pinamar, el Bafici, la Muestra de Cine Europeo, el Festival de Cine Alemán, el Doc Buenos Aires y Cinemigrante, entre otros festivales. Otro eje importante es el archivo, donde reúnen más de 600 películas subtituladas y con derecho de proyección pública. También organizan ciclos de cine que viajan a diez ciudades del país como Salta, Bariloche, San Luis, Córdoba, Mendoza y San Juan, entre otras. Del Foco Alexander Kluge, actualmente en el Kino Palais hasta el 4 de junio, se pueden ver los films La patriota (el sábado 3 de junio a las 19), El poder de los sentimientos (hoy a las 19), Una mujer sin historia (domingo 21 a las 19), Los artistas bajo la carpa del circo: perplejos (viernes 26 a las 19), Trabajo ocasional de una esclava (sábado 27 a las 19), En peligro y máximo apuro el compromiso lleva a la muerte (domingo 28 a las 19), Ferdinand el duro (domingo 4 a las 19) y Alemania en otoño (viernes 2 a las 19).

Julian Rosefeldt estará el lunes a las 17 y a las 19 en el Malba, donde se podrá ver Manifiesto, un proyecto audiovisual en formato de museo performance protagonizado por la actriz Cate Blanchett, que homenajea la tradición de los manifiestos artísticos e indaga en su vínculo con la sociedad del presente. La exposición más la charla de “Migrantas” se presentará el martes 30 a las 18. Del 28 al 30 de junio se realizará la segunda edición de “Comunes”, un encuentro internacional sobre economías colaborativas y cultura libre en el que participarán los alemanes Sophie Bloemen (cofundadora y director de Commons Network) y Valentin Thurn (director de cine y fundador del sitio Foodsharing.de) y varios argentinos como Beatriz Busaniche (directora de la Fundación Vía Libre) y el economista Martín Burgos, entre otros. Después de 50 años, el eslogan de la institución bien podría ser el que proclamó el actual director: “El    Goethe no pasa de moda”.