El gobierno argentino contragolpeó y envió una carta al representante de China en el BID con durísimas críticas a la conducción de ese organismo, en manos de Mauricio Claver Carone. "A pesar de los reiterados pedidos de nuestros representantes en el Directorio del BID, el presidente Claver Carone se ha negado a movilizar el tratamiento del programa financiero 2022, manifestando incluso un conjunto de consideraciones temerarias para la Argentina", indicó el Gobierno nacional, luego de que Claver Carone publicara una nota incendiaria en el Wall Street Journal sobre una Argentina "que debe ayudarse a sí misma".

"Estamos ante una situación de inédita gravedad. Nunca el BID ha empujado a uno de sus miembros a una profundización de una crisis macroeconómica", advierte el Gobierno. En cambio, el BID difundió una nota de prensa que recuerda que "desde el 1 de octubre de 2020, con la llegada de Mauricio Claver-Carone como presidente, hasta la fecha, el BID ha desembolsado en total más de 2557 millones de dólares en operaciones de inversión en Argentina". Y agrega que "en este marco, fue aprobada una línea de crédito por 1140 millones de dólares que busca promover la descarbonización del sector energético en el país, con un primer proyecto por un monto de 200 millones de financiamiento del BID".

La disputa

La nota que lleva la firma del secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, recuerda que el programa financiero 2002 de la Argentina con el BID constituye una parte en el programa consensuado con el FMI bajo la modalidad de Servicio Ampliado del Fondo (SAF), aprobado el último 25 de marzo. "Entre esos recursos, adquiere particular relevancia una operación de Financiamiento Especial para el Desarrollo (SDL por sus siglas en inglés) por 500 millones de dólares acordada entre el BID y la Argentina, que debía desembolsarse en el segundo trimestre del corriente año, en línea con lo proyectado en las metas del programa con el FMI".

Lo que Argentina denuncia es que Mauricio Claver Carone traba el desembolso de esos 500 millones de dólares. Los fondos corresponden a créditos ya aprobados por el organismo para el primer semestre del presente año y la fecha máxima de ejecución estaba pautada para el 30 de junio.

"De acuerdo con sus normas de creación, los SDL tienen por única función proveer apoyo financiero a países en situación de crisis macroeconómica una vez que hayan acordado un programa financiero con el FMI. Por ello, no hay dudas que están dadas las condiciones objetivas para el BID apruebe la operación y produzca los tan necesarios desembolsos", dice el Gobierno.

La misiva recuerda que el Estado nacional cumplió con las metas del FMI y que este aval fue comunicado por parte del Fondo al BID el pasado 7 de mayo, tras lo cual el Comité de Revisión de Calidad y Riesgo del BID dictaminó la "no objeción" sobre la operación el 24 de mayo. "Sin embargo, luego de cumplidos esos pasos, la alta administración del Banco ha dejado la operación a la espera de la realización del Comité de Políticas Operativas, último paso previo al envío para la aprobación al Directorio. El trámite se encuentra detenido hace 50 días", detalla el Ejecutivo nacional.

Negligencia

"Hay una clara negligencia y/o animadversión hacia nuestro país, de parte de su Presidente. Mientras el plazo promedio para todo el proceso de aprobación de los SDL es de 83 días, en nuestro caso llevamos más de 245 días sin fecha cierta de aprobación. La gravedad de la posición de la presidencia del organismo ha quedado reflejada en una serie de agravantes y falaces manifestaciones vertidas por al señor Claver Carone en el Directorio del 6 de julio, dirigidas tanto hacia la Argentina como hacia el resto de los organismos internacionales que acompañaron el acuerdo con el FMI", dice la carta, y agrega que "Argentina es el mejor cliente que tiene y que ha tenido el BID, que nunca en su historia ha registrado siquiera un retraso en el cumplimiento de sus obligaciones frente al Banco, aun en medio de graves complicaciones económicas".

El BID replicó que "se continúa revisando el caso de los 500 millones de dólares de instrumentos financieros específicos de rápido desembolso que dan al país fondos de libre disponibilidad. Estos fondos y líneas de financiamiento no están atados a proyectos de inversión o sectoriales y requieren garantizar prudentemente que se tenga un impacto mensurable en el desarrollo".