Usar la difamación es una forma de corromper a la política. Es corrupción mediática cuando la difamación es difundida como información. Y es corrupción judicial cuando se transforma en causa judicial, como la gran mayoría de las que armaron contra los opositores a Macri, empezando por Cristina Kirchner.
El azote de Elisa Carrió alcanzó a los enemigos internos de Mauricio Macri. NA