El nuevo gobierno de Colombia anunció las primeras reformas en el Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía (Esmad), denunciado por organismos internaciones por el uso desproporcionado de la fuerza y la violación de derechos humanos durante las protestas.
Entrevistado por el canal RCN, el nuevo director de la Policía, general Henry Sanabria, informo de las principales modificaciones en esta división y, entre ellos, anunció el cambio de nombre, que pasará a llamarse la "Unidad de Diálogo y Acompañamiento a la Manifestación Pública".
Durante la campaña electoral, el presidente de izquierda Gustavo Petro defendió el desmantelamiento de la Esmad e incluso llamó a sacar a los agentes del Ministerio del Interior. A pesar de esto, Sanabria señaló este martes que “todo cuerpo policial requiere de una fuerza que contenga cuando se realiza una manifestación y se torna violenta”.
Aunque la Esmad tiene como finalidad ser utilizada en situaciones extremas como último recurso de la Policía, en gobiernos anteriores se enviaba a los agentes como medida preventiva, dijo Sanabria. “Siempre se busca que sea el Esmad el que entre en confrontaciones”, señaló y subrayó que “esto tiene que cambiar”.
El funcionario aseguró que el gobierno de Petro, que asumió a principios de agosto, ha privilegiado “la participación de las autoridades locales” por sobre los uniformados en los últimos bloqueos en el departamento de Cauca.
Durante el Paro Nacional contra la reforma tributaria en abril de 2021, las Naciones Unidas registraron al menos 28 de las muertes a mano de la policía y al menos 10 de ellas serían responsabilidad de miembros del Esmad.
Por su parte, Amnistía Internacional alerto en noviembre del año pasado que la Esmad sustentan “denuncias reiteradas sobre la sistematicidad en sus prácticas de uso excesivo y desproporcionado de la fuerza”.
Finalmente, la organización Human Rights Watch documentó “varios casos” en los cuales agentes del Esmad dispersaron “de manera arbitraria protestas pacíficas” o “usar la fuerza de manera indiscriminada o excesiva, incluyendo mediante el uso de armas letales”.
El gobierno estima que al menos 24 personas fallecieron durante las protestas, una cifra cuestionada por organizaciones sociales colombianas, sindicatos y organismos internacionales. La oficina de las ONU registró entre el 28 de abril y el 16 de junio denuncias de 56 muertes, incluidos dos agentes de policía durante las protestas la ciudad de Cali, y 49 víctimas de violencia sexual.
Por su parte, la Central Única de Trabajadores (CUT) de Colombia registró 77 homicidios, 2.808 detenciones, 106 mujeres víctimas de violencia sexual y 74 casos de amputación ocular en jóvenes. La CUT formó parte del Comité Nacional de Paro, que reúne a las organizaciones sociales más importantes del país.
La nueva "Unidad de Diálogo y Acompañamiento a la Manifestación Pública"
Entre las novedades, el general informó que el cuerpo de informados tendrá a su disposición tres tipos de “tanquetas”, y uno ellos actuarán como ambulancia para atender a heridos durante las protestas. Los otros dos servirán para el transporte de personal y dispositivos de lanzamiento de agua.
También se eliminará equipo Venóm que permite lanzar cerca de 30 proyectiles de humo o bombas de aturdimiento por minuto.
Consultado sobre las tanquetas dispersadoras de agua, señaló que se mantendrán, ya que están contempladas “dentro de los conceptos de Naciones Unidas”. Durante el Paro Nacional, un joven fue gravemente herido al golpearse la cabeza luego de ser atacado con una de estas tanquetas lanza agua.
El video fue viralizado en redes sociales y compartido por el propio Petro quien denunció a través de Twitter: "el joven por este ataque de las nuevas tanquetas compradas con el dinero público quedo con muerte cerebral es Cristian y la ciudad Barranquilla”.
Por último, la nueva propuesta plantea también un cambio en la imagen de la fuerza, que incluye a los uniformes y los vehículos que en la actualidad son negros. Esta actualización establece un cambio en los colores a blanco y azul que “busca generar una situación visual que impacte en la percepción de las personas que están en una manifestación y no conlleve a la búsqueda de un enfrentamiento”, explicó Sanabria.