Los juveniles que sobresalieron en el campeonato de Primera
Eran promesas, fueron figuras
Lautaro Martínez en Racing, Ezequiel Barco en Independiente y Lucas Martínez Quarta en River son los abanderados de una importante cantidad de jugadores que aprovecharon la oportunidad de afirmarse en la titularidad de sus equipos.

El fútbol argentino es un semillero permanente de jugadores. Y el torneo de Primera División que finalizó la semana pasada no fue la excepción en cuanto a jugadores con futuro de figuras. En un hipotético podio de aquellos que cambiaron su status de promesas por el de protagonistas, el primer lugar es para Lautaro Martínez, el segundo para Ezequiel Barco y el tercero para Lucas Martínez Quarta. 

El delantero de Racing disfrutó de un semestre de rendimiento superlativo, que arrancó allá por febrero pasado, cuando fue el protagonista de la agónica clasificación que obtuvo la Selección Argentina Sub-20 al Mundial de Corea, en ocasión del Sudamericano disputado en Ecuador. A la vuelta de ese torneo, el delantero de la Academia reemplazó indistintamente con singular éxito a Gustavo Bou y Lisandro López en la competencia local, y se convirtió en la clave que encontró Diego Cocca para renovar la potencia ofensiva de Racing. Porque no sólo convirtió goles, sino que mostró una gran evolución en su juego, tanto que las ofertas por su pase alcanzan cifras elevadas, y eso que la paupérrima actuación de Argentina en el Mundial Sub-20 no le permitió mostrarse a pleno, aunque logró destacarse al señalar dos de los cinco tantos que la Selección le convirtió a Guinea, en la única victoria del equipo de Claudio Ubeda en aquellas latitudes. En Racing también hay que resaltar las destacadas actuaciones de otros juveniles, como Brian Mansilla, Pablo Cuadra y Matías Zaracho, aunque no tuvieron tantos minutos como Martínez.

El chico de Independiente Ezequiel Barco explotó en toda la dimensión que venía insinuando. Ubicado como extremo por Ariel Holan, su habilidad en el mano a mano y su velocidad resultaron atributos fundamentales para el esquema al que apostó el Rojo. La única mancha del semestre del juvenil fue ese tira y afloje entre los directivos de su club y la conducción de la Selección Sub-20 que desembocó en su ausencia en el Mundial de la categoría. Holan además les dio la confianza e hizo titulares al zaguero central Alan Franco y al lateral derecho Fabricio Bustos, en posiciones en las cuales casi siempre se prioriza la experiencia.

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El juvenil zaguero de River Martínez Quarta fue el comodín de Marcelo Gallardo para una línea de fondo que el Muñeco debió variar constantemente por lesiones y suspensiones. Y entrando porque casi no quedaba otra, Martínez Quarta se ganó la titularidad como compañero de Jonatan Maidana y postergando a consagrados como Arturo Mina y Luciano Lollo. Y entre los atributos que más sorprendieron sobresalió su tranquilidad para disputar los compromisos más difíciles, como si llevara varios años en el puesto. Lástima el doping positivo en la Copa Libertadores.

Otro de los juveniles que pasaron de proyecto a realidad fue Bautista Merlini. El futbolista de San Lorenzo hizo olvidar la partida de Sebastián Blanco a la MLS estadounidense y le dio a Diego Aguirre una opción de velocidad y desequilibrio en ataque. En el equipo de Boedo hay que destacar también las apariciones Marcos Senesi, Gabriel Rojas, Cristian Barrios y Luis Avila. 

También Julio Falcioni le dio la oportunidad de la titularidad a varios juveniles en Banfield. Y entre ellos, la mejor respuesta fue la de Emanuel Cecchini, base para balancear la mitad de cancha del Taladro que redondeó una campaña que lo puso en la Libertadores del año que viene. También Estudiantes se destacó por incluir a muchos juveniles. Santiago Ascacíbar, Juan Bautista Cascini y Juan Foyth fueron los que acumularon más minutos. Por su parte, Omar De Felippe tuvo que recurrir a los jóvenes como forma de paliar las debilitadas arcas de Vélez. En El Fortín aprovecharon sus chances Martín Vargas, Nicolás Delgadillo, Santiago Cáseres y Nicolás Domínguez. 

Cabe mencionar, asimismo, a Juan Brunetta (Arsenal), Gonzalo Maroni (Boca), Alejandro Romero Gamarra (Huracán), Ramón Miérez (Tigre), Maximiliano Lovera (Central), entre otros que hacen pensar que el fútbol argentino tiene un futuro. Tal vez sólo haga falta darle continuidad al trabajo que permita a estos juveniles alcanzar la estatura de grandes jugadores.

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