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trabajo

Producción parada

La multinacional de los saladitos y gaseosas prefiere mujeres obreras porque tienen las manos más pequeñas para la producción, pero no quiere que se embaracen ni que reclamen ascensos porque hasta hace muy poco –hasta que la organización fue sumando logros– eso era sólo para hombres. Tampoco ven con “buenos ojos” los directivos de la planta de Pepsico Snacks en Florida que las trabajadoras se hayan sumado junto con sus compañeros a los paros de mujeres contra la violencia machista. “Estamos todas rotas y nos quieren descartar”, dicen las trabajadoras aludiendo a las marcas en el cuerpo que deja la tarea a destajo en la línea de producción. Pero son esos mismos cuerpos los que sacaron la defensa de los puestos de trabajo a la calle y a la discusión pública, los que volvieron a decir Ni Una Menos para seguir complejizando los sentidos de la violencia machista.