Como en los días del hitazo de Carl Douglas, el gigante asiático volvió a ser funky. En Ni de aquí ni de China (reciente estreno de Disney+), la cultura del lejano oriente se da de bruces con la industria del entretenimiento tal como pasara, hace un ratito nomás, con Todo en todas partes al mismo (Daniel Kwan y Daniel Scheinert, 2022). En definitiva, se trata de un carnaval audiovisual que respeta las claves del cine de artes marciales, la profusa mitología alrededor del Emperador de Jade y las coordenadas del relato iniciático. Esta transposición de una novela gráfica firmada por Gene Luen Yang, consta de ocho episodios en los que “todos están haciendo peleas de kung fu”, sí, pero mucho más también.

La aspiración de Jin Wang (Ben Wang) es encajar y no resaltar demasiado en la secundaria. Tarea bastante compleja para este adolescente y segunda generación de inmigrantes chinos en los Estados Unidos, al que le hacen comentarios sobre K-Pop o manga por contigüidad. Incluso para la directora del instituto, quien lo obliga a servir de lazarillo de un estudiante extranjero por su raíz común. El arribo de “otro chino” ubica al protagonista, metejoneado con una compañera caucásica y que busca ser popular con sus pares, en el peor de los horizontes posibles. Wei-Chen (Jimmy Liu), por su parte, también atraviesa su teenage angst. “Papá quiere que me quede en casa y trabaje con él. Es un tipo complicado”, dice el recién llegado sin aclarar que se refiere a una deidad celestial.

Buena parte de la trama y el tono de la propuesta se apoya en la química entre los dos adolescentes y su lucha en un lugar en el que siempre serán vistos como forasteros. La otra parte de la historia es una reversión de la emblemática novela Viaje al Oeste. En ese otro lugar al que alude el título, el Demonio Toro (Niu Mowang) está por rebelarse contra el orden establecido y los dioses sólo podrán vencerlo si consiguen el bastón que Wei-Chen se robó en ese otro plano del universo. El cuarto episodio de la ficción está dedicada íntegramente a rastrear ese paraíso lleno de criaturas mitológicas y combativas con un inusual sarcasmo.

Aquí abajo también manda la mezcla. Es decir, las coordenadas acrobáticas del wuxia, las claves del coming of age y el desparpajo pop sucede en ambas realidades. Se nota la mano de Destin Daniel Cretton (director de Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos) en la producción. El mayor logro de la ficción firmada por Kelvin Yu es convertir a este empacho de significados en una obra coherente y entretenida que incluye sus críticas mediáticas. La diatriba que juega Ni de aquí ni de China es contra el retrato de los orientales en tanto serviciales y torpes. Las capas metatextuales de la propuesta son más que un mero juego de narrativa postmoderna. Es así como la inclusión de una sitcom noventosa, como tercera línea del relato, recuerda al mecanismo que Jordan Peele empleara en ¡Nop!.

¿Es entonces Ni de aquí ni de China uno de los posibles mundos inexplorados por su prima cinematográfica? Es inexacto reducir esta serie a una “secuela” del largometraje premiado en los Oscar, aunque le saque el máximo provecho a la reunión de su elenco. Quien más se luce es Michelle Yeoh como Guanyin, una Diosa de la Misericordia que vela por los intereses de su sobrino Wei-Chen y se frustra por motivos mundanos como intentar armar una mesa de Ikea. “He aliviado el sufrimiento de millones y calmado océanos. No me dejaré vencer por el mobiliario sueco”, desgrana. También hay algo de metraje para Ke Huy Quan, y -con papeles muy menores- Stephanie Hsu más el legendario James Hong. Motivos suficientes para creer que aún hay multiversos por recorrer en mandarín.

Programados

* A fin de mes, Prime Video estrenará la cuarta temporada de Jack Ryan por Prime Video (30 de junio). Última vuelta para John Krasinski y su versión del personaje de Tom Clancy. Conspiraciones, operaciones secretas y el encanto del espía que no cree ser un héroe. “Es divertido ver a este tipo que tiene la personalidad de un caballero y boy scout que empieza a ver que la vida no es en blanco y negro. Jack está viviendo en un área gris en la que está muy incómodo”, definió el actor. 

* Star+ engrosará su biblioteca con Saint X, drama psicológico y thriller que tiene como desencadenante el asesinato de una joven durante sus vacaciones en el Caribe. Su máxima responsable es Leila Gerstein (guionista y productora de Gossip Girl, The O.C. y The Handmaid's Tale). 

* Apple TV+ anunció el estreno de Lecciones de Química para comienzos de octubre. La ficción está protagonizada y producida por Brie Larson (Capitana Marvel, Room). Ambientada a principios de la década de 1950, presenta a Elizabeth Zott, quien sueña con ser científica pero se encuentra conduciendo un programa de cocina. Jason Bateman (Ozark) aparece como productor junto a Susannah Grant (Inconcebible). Sexismo, ciencia y la cocina como laboratorio televisado.

El personaje

Jocelyn de The Idol (Lily-Rose Depp). La estrella pop viene de malas. Tras estar alejada de las grabaciones y las giras, vuelve a esa rutina de glamour zarpado, fantasías mediatizadas y búsqueda dionisíaca en pos de un hit que la devuelva al tope de las listas. Todos los tejes y manejes de la industria musical harán mella en la chica que no es la Britney de “I’m a Slave 4 You”, ni la Madonna de “Erótica” aunque se ponga su mismo atuendo. O, mejor dicho, aunque se lo saque.