La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) desarmó y dio vuelta el pronóstico económico del gobierno de Cambiemos. Más que lluvia de inversiones, lo que hubo durante 2016 fue una profunda sequía: el ingreso de divisas desde el exterior cayó un 64 por ciento. 

Si bien la caída fue generalizada en todo América latina (7,9 por ciento), la Argentina fue la que más se retrajo, seguida por Ecuador (43,7 por ciento) y Chile (40,3 por ciento). En cambio, Colombia y Brasil crecieron un 15,9 y 5,7, respectivamente.

En total, el Gobierno de Cambiemos logró captar apenas el 2,5 por ciento del total de la Inversión Extranjera Directa (IED) que llegó a la región y que totalizó 167.043 millones de dólares. 

La CEPAL asegura, en su informe, que la caída se explica –en parte- por las “restricciones a la repatriación de fondos que tendían a sobredimensionar los flujos de IED asociados a la reinversión de utilidades”. En términos más claros: hasta diciembre de 2015, las empresas no podían girar la totalidad de las ganancias que obtenían en el país, es decir, se evitaba una fuga de capitales como la que está sucediendo en este momento.

Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en el primer semestre de 2017, la exteriorización de capitales tuvo un incremento de 28 por ciento respecto a 2016, lo que significó la salida del país de 7677 millones de dólares. En seis meses, se fugó un 55 por ciento más de lo que ingresó en todo el año pasado.