Demoras, trabas judiciales y complicaciones con el lugar de arresto
Las trampas para demorar la domiciliaria de Milagro
El juez Gastón Mercau avaló hoy el arresto domiciliario de Milagro Sala pero la medida quedó supeditada a que la acepte el magistrado Pablo Pullen Llermanos, que ordenó para mañana una inspección en el inmueble elegido por Mercau. Se trata de un domicilio que no tiene señal para la fiscalización electrónica y que no tiene puertas, ventanas, ni agua lo que podría demorar aun más el traslado.

A pesar de la medida dispuesta esta mañana por el juez Gastón Mercau, el traslado de Milagro Sala a su arresto domiciliario se demorar debido a los vericuetos judiciales y al lugar que el magistrado eligió para que se aloje a la dirigente social jujeña y diputada del Parlasur. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ordenó la salida de la dirigente social del penal de Alto Comedero, algo que debió haberse cumplido a más tardar el viernes pasado.

Recién hoy Mercau, a cargo del Juzgado de Control en lo Penal N°3 de Jujuy, decidió dar cumplimiento parcialmente a ese planteo. Ordenó que Sala cumpla su prisión en un domicilio que no había sido propuesto por la defensa y que no se encuentra actualmente en condiciones de alojarla. Los abogados de la líder de la Tupac Amaru habían solicitado que se la traslade a la casa que tiene en el barrio Cuyaya, pero el magistrado resolvió que se la envíe a un inmueble de la Tupac ubicado en las afueras de la capital jujeña, en la zona de El Carmen.

En una declaración a los medios de prensa el juez justificó esa decisión en un supuesto informe de Gendarmería sobre fallas en la seguridad de la casa de Cuyaya. “No es factible hacer las tareas de custodia y seguridad”, afirmó. Luego agregó que “Gendarmeria tiene que instalar un equipo, tiene que instalar un container, y es una zona que tiene mucho tránsito y mucha circulación” y que eso “genera muchos inconvenientes para los vecinos". "Es una zona demasiado céntrica”, insistió. Sin embargo, en ese mismo domicilio estuvo alojado en prisión domiciliaria el año pasado el marido de Sala, Raúl Noro.

Mercau aclaró no estar de acuerdo con la domiciliaria para Milagro Sala y dijo que debió dictarla para evitar un incumplimiento ante la CIDH. Igualmente, supeditó la concreción de la medida a que ésta sea avalada por el juez que lleva adelante otra causa contra la dirigente jujeña. Se trata de Pablo Pullen Llermanos, que anunció que mañana a las 8.30 hará una inspección ocular al inmueble dispuesto por Mercau y recién entonces se pronunciará sobre la resolución. “Yo resolví que el traslado se haga a ese inmueble, hay que ver qué decide el doctor Pullen Llermanos”, advirtió Mercau, quien reconoció que él no realizó una inspección dentro del inmueble.

“Se tiene que acondicionar el inmueble, porque aparentemente faltan algunos elementos”, admitió el juez. Sostuvo que “la parte beneficiaria”, es decir Sala y sus familiares, deben hacer las refacciones necesarias, que podrían llevar varios días. En su resolución dispuso “diferir el efectivo cumplimiento de la medida a la comunicación por parte de la beneficiaria o sus representanes legales de que la vivienda se encuentra en condiciones”.

El magistrado también admitió que no habrá fiscalización electrónica con tobillera porque en el domicilio que él mismo eligió no hay señal para eso. Sobre las condiciones de detención, aclaró que la dirigente no podrá salir del perímetro establecido, que estará custodiado por agentes de Gendarmería con eventual asistencia de policías provinciales. Milagro podrá recibir hasta siete visitas a la vez, sin contar a sus familiares directos, y no tendrá ninguna limitación para hablar por teléfono.

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