CINE. "Los Movimientos", el nuevo unitario de Señal Santa Fe
Cuerpos que superan a las palabras
El documental que dirige Diego Castro reúne testimonios diversos y vinculados con el baile como expresión cultural. Un mosaico plural en donde las raíces son muchas y la sociedad es una sola. Se estrena el miércoles en Teatro Lavardén.
Parte del elenco del Ballet Sipan, una de las historias centrales del documental.Parte del elenco del Ballet Sipan, una de las historias centrales del documental.Parte del elenco del Ballet Sipan, una de las historias centrales del documental.Parte del elenco del Ballet Sipan, una de las historias centrales del documental.Parte del elenco del Ballet Sipan, una de las historias centrales del documental.
Parte del elenco del Ballet Sipan, una de las historias centrales del documental. 
Imagen: Gentileza Mauro Barreca

Los Movimientos

(Argentina, 2017)

Coordinación general: Cecilia Vallina.

Desarrollo de proyecto y guión: Sofía Aldasoro, Vanina Cánepa, Diego Castro, Luciana Lacorazza, Edgardo Pérez Castillo, Francisco Sanguinetti, Cecilia Vallina.

Dirección: Diego Castro.

Producción: Sofía Aldasoro, Vanina Cánepa, Luciana Lacorazza, Edgardo Pérez Castillo.

Fotografía: Lucas Pérez.

Sonido Directo: Agustín Pagliuca, Tomás Grimaldi.

Arte: Laura Perales, Lucas Comparetto.

Montaje: Florencia Castagnani.

Duración: 55 minutos.

8 (ocho) puntos.

 

El miércoles próximo, a las 19.30 en el Teatro de Plataforma Lavardén, se estrena Los Movimientos, el primero de los unitarios del ciclo Ensayos sobre interculturalidad, producido por el equipo de Señal Santa Fe, programa dependiente del Ministerio de Innovación y Cultura. A partir de una premisa dedicada a pensar las maneras desde las cuales los cruces culturales se producen cotidianamente, el nuevo ciclo propone una mirada que se combina con matices sociológicos y antropológicos.

En el caso de Los Movimientos, tales aspectos se desprenden de una narración paralela que se articula, valga la expresión, desde una "panorámica" que es plural y musical: la enseñanza de cumbia, el baile compartido con el residente africano, el cuerpo de danza peruano, el folklore que permite la vivencia del campo en el cuerpo del bailarín. De esta manera, la ciudad de Rosario aparece como un escenario que da cabida a expresiones diversas, que accionan en tanto ratificación cultural originaria y la hibridación consecuente con el lugar donde suceden.

A su vez, del testimonio de los protagonistas surge también un costado que no evita mostrar a la ciudad por fuera de cierta estampa ideal. La discriminación y el desamparo que sufren quienes vienen de otro país o, sin ir más lejos, de otro ámbito urbano o rural de la misma provincia, no deja de ser un aspecto cierto.

Por eso, la dinámica cultural que estos colectivos y personas promueven habilita al diálogo como cauce de encuentro. Y la ciudad, vale subrayar, no ha dejado de asimilar estos nuevos escenarios.

En este sentido, ámbitos culturales e institucionales como Plataforma Lavardén y Teatro La Comedia, aparecen enlazados con las vidas y hechos de las personas que el documental aborda, en tanto instancias de encuentro, aprendizaje y ritual artístico.

 

Chicos y chicas dicen sobre lo que hacen con emoción, como lo ejemplifican las referencias a raíces culturales encontradas.

 

Para llegar a ellas, la cámara toma el colectivo junto a sus personajes, sube a la combi que reúne a los bailarines, asiste a los ensayos, los acompaña durante el trajín ciudadano, y les escucha hablar. En esos momentos, el cuadro se divide y la pantalla permite observar las reacciones de quienes escuchan, a la manera de un mosaico de impresiones compartidas, en donde caben los matices gestuales y se privilegia la curiosidad que contienen las reacciones imprevistas.

Se cuelan, a su vez, momentos sentidos, en donde los chicos y chicas dicen sobre lo que hacen con emoción, como lo ejemplifican las referencias a las raíces culturales encontradas -‑a veces ocultas por los mismos padres, con el fin de evitar la discriminación‑- así como a la proyección personal que la participación colectiva ofrece, al avivar un cariño personal que la violencia de la calle está siempre dispuesta a desafiar. O también desde ese testimonio que refiere, con la validación misma del baile ante la cámara, cómo al bailar cumbia todo lo demás se desvanece: aseveración que se aplica, indistintamente, a cualquiera de los partícipes, quienes se muestran de manera plena cuando hacen lo que disfrutan: música con el cuerpo.

Es por esta vía que se desenvuelve Los Movimientos, en tanto expresión que dinamiza a la cultura como organismo mientras el mismo título resuena con rítmica musical. Al fin y al cabo, la música y el baile vinculan como no lo logran, por lo general, las diferentes lenguas, enfrentadas y necesitadas de otras vías de comunicación. En ese nexo esencial, en donde se inscribe la historia de los diferentes pueblos y la satisfacción de sus personas, se detiene el nuevo trabajo de Señal Santa Fe.

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