La chispa no encendió la hoguera, y Omar Perotti concedió finalmente el pedido que le venía formulando el pullarismo, y hasta su propio sucesor electo: el gobernador firmó ayer el decreto por el que retiró de la Asamblea Legislativa los 42 pliegos que había enviado para ocupar cargos vacantes en juzgados y vocalías de cámara. Y fue el modo de descomprimir la escena previa de la transición política santafesina en la víspera de la primera reunión de equipos del gobierno saliente y el entrante.

El titular de la Casa Gris sacó de la consideración legislativa sus propuestas para nutrir el Poder Judicial, tal como Maximiliano Pullaro se lo había pedido, y fue la condición sine qua non del diálogo que ayer mismo culminaron la ministra de Gobierno y Derechos Humanos, Celia Arena, y el diputado provincial Fabián Bastía, vocero del gobernador electo en este asunto.

Con este gesto de buena voluntad por parte de Perotti quedó allanado el comienzo de la primera reunión –de índole más política que técnica– que los principales ministros del gabinete mantendrán este martes en Santa Fe con los referentes del pullarismo. Pero, claro, no serán de la partida esta vez ni el gobernador ni su sucesor.

Este primer encuentro está previsto para las 16 en la Casa Gris y contará, por parte del Gobierno, con los ministros Marcos Corach y Juan Manuel Pusineri más el senador Alcides Calvo. Y en nombre de Pullaro irán los senadores radicales Felipe Michlig y Lisandro Enrico, más el secretario parlamentario de la Cámara de Diputados, Gustavo Puccini. 

La primera cita transitará, según anticipan voceros de uno y otro lado, por el escenario político y los acuerdos mínimos para garantizar una transición ordenada. A cambio, sacarle pimienta a las declaraciones periodísticas y no reiterar el tono caliente que demostró la transición de hace cuatro años, entre Miguel Lifschitz y Perotti.

Por ahora, el tema más ríspido que aguarda a esta mesa es el de la situación económico financiera de la provincia, con un déficit del orden de 30 mil millones de pesos, y cuentas por pagar a proveedores por 150 mil millones. Pero de eso hablarán en detalle luego los equipos técnicos que seguirán después de esta primera reunión de referentes políticos.

Un costo menos

Perotti –debilitado luego de las elecciones y en el ojo de la tormenta peronista por tamaña derrota– evitó con este gesto reiterar otro bochazo general a los pliegos por parte de una oposición fortalecida en todos los frentes. 

Las 42 candidaturas propuestas por el Ejecutivo, y ahora eliminadas, refieren a la necesidad de cubrir varios cargos en la Justicia, en juzgados y cámaras con vacancias y reemplazos por subrogancia. De esos, siete iban a ser puestos a consideración de la Asamblea Legislativa para ser nombrados como jueces de primera instancia en lo penal en Rosario; y el resto se repartía entre Santa Fe y otras jurisdicciones. 

Perotti ya había comprobado el control opositor en la Legislatura, cuando el mes pasado envió 48 pliegos para cubrir fiscalías y defensorías públicas, y le rechazaron la mayoría. No obstante, el 29 de agosto insistió con jueces. "Lo que estamos haciendo es dar cumplimiento a una ley que establece cargos, que establece números de jueces, de fiscales; que hay un proceso de más de un año y medio de inscripciones, de selecciones, de trabajo de las universidades, los Colegios de Abogados y Magistrados", señaló. 

Para el pullarismo, fue otra demostración de porfía por parte del rafaelino que desde el 10 de diciembre deberá conducir un bloque minoritario de 10 escaños justicialistas en una Cámara de Diputados controlada por el nuevo oficialismo, el frente Unidos.

Pullaro había enviado señales al Ejecutivo para que no le nombrara jueces ahora, de salida, cuando no lo hizo a lo largo de su gestión. En parte, la advertencia obedecía a la desconfianza sobre el vínculo que el perottismo pueda tener con los jueces postulados que pasarían a integrar el Poder Judicial con el que el gobernador electo deberá convivir en sus cuatro años de mandato.

"Eso que Perotti no hizo en tres años no puede hacerlo ahora. Permitan que seamos nosotros quienes pensemos una Justicia más eficiente porque somos quienes ganamos las elecciones", exigió quien resultó elegido para sentarse en el sillón del Brigadier López por 28 puntos porcentuales de ventaja sobre el candidato justicialista, Marcelo Lewandowski.

"No cuestionamos la transparencia del concurso –añadió– ni la idoneidad de las personas que lo ganaron. Pero hay un nuevo momento en la institucionalidad de la provincia y antes de cubrir las vacantes primero hay que tener un análisis general de lo que está pasando en la Justicia y en el resto de los poderes del Estado para trabajar y ser más eficientes", había sostenido el radical al exigir que lo dejen definir a él.

Detrás de ese disenso, Pullaro reveló en aquel momento un singular criterio sobre cómo gestionar la persecución penal: "En la Justicia no están faltando fiscales, están faltando empleados de los fiscales. Con lo que le pago a un fiscal le pago a seis empleados y puedo hacer una Justicia más eficiente ordenando a los recursos humanos", explicó.