Los colegios rechazan ser prueba piloto
Repudio en las escuelas
Padres y docentes de diez de las 17 escuelas designadas para implementar el “secundario del futuro” en 2017 se oponen a ser parte de los cambios.

Docentes y padres de 10 de las 17 escuelas porteñas en las que se aplicará el programa “Secundaria del Futuro” el año que viene repudiaron la reforma mediante comunicados, a los que se sumaron el rechazo de otras 17 escuelas que no están dentro de las piloto para 2018, pero en las que se aplicara la medida en los próximos cuatro años. En tanto, el reclamo por parte de los alumnos creció a lo largo de la semana y ya son 17 los colegios tomados en la Ciudad. En diálogo con PáginaI12, docentes de distintas escuelas piloto indicaron que se enteraron de la reforma durante el último mes y que en reuniones con representantes del Ministerio de Educación de la Ciudad no les contestaron sobre cómo se implementarán los puntos fundamentales del nuevo plan –entre ellos la reestructuración de la planta docente, la inclusión de tutorías y las pasantías durante el último año escolar –, pero les aseguraron que la reforma se iba a implementar a parir de marzo indefectiblemente. Los docentes contaron, además, que tanto ellos como los alumnos que se oponen a la reforma sufrieron fuertes presiones por parte del Ministerio.

“Secundaria del Futuro” es el nombre con el que el Ministerio de Educación porteño, encabezado por Soledad Acuña, decidió implementar una nueva reforma en las escuelas públicas de la Ciudad. El proyecto fue presentado a fines del mes pasado a través de un documento que explica los lineamientos básicos: el secundario quedará dividido en un ciclo básico de dos años, un ciclo orientado de igual duración y un “año integrador y formativo más allá de la escuela”. Ese año estará repartido en dos partes: “50 por ciento del tiempo escolar destinado a la aplicación de los aprendizajes en empresas y organizaciones según talentos e intereses de cada alumno” y la otra mitad “destinado al desarrollo de habilidades y proyectos relacionados al emprendedurismo”, apunta el documento. El plan de aplicación de la reforma consiste en implementarlo en 17 escuelas en 2018; en 42 escuelas en 2019; en 42 en 2020 y en otras 42 en 2021.

La comunidad educativa de diez de las escuelas en las que se pondrá en marcha la reforma el año que viene manifestaron su repudio a través de comunicados y notas dirigidos al Ministerio. Se trata de la Escuela Danza 1 DE20 Cerámica 1 DE2; el Comercial 34 DE3; el Liceo 9 DE10; el Colegio 7 DE3 Pueyrredón; el Normal 6; el Normal 9; el Normal 1 DE10 y el Lenguas Vivas DE1. Mostraron también su postura contraria a la reforma otros 17 establecimientos; el colegio 8 DE10 Roca; Esnaola DE15; Liceo 4; Comercial 4; Eem 1 DE12; ET 29 DE6; Mariano Moreno DE2; Escuela Teatro Niní Marshall DE18; EEM 2 DE14 Argentinos Jr; Colegio 4 DE9 Nicolás Avellaneda; Colegio Rodolfo Walsh DE16; Jorge Donn DE18; Escuela de Cerámica Arranz DE18; ET 26 DE6; el Colegio Nro 6 DE2 Manuel Belgrano; la ENS 7 José María Torres y la ESEA de Bellas Artes Manuel Belgrano DE4. El rechazo, así, fue expresado por 27 escuelas porteñas. 

“Lo único que recibimos los docentes por parte del Ministerio fue un Power Point el 29 de agosto, en el que se explicaba de manera esquemática cómo iba a ser la reforma”, dijo a este diario Patricia Conway, profesora de la Escuela Normal Superior 6, una de las que será piloto de la reforma. “A los directivos la información les llegó un poco antes, pero les dijeron que no lo difundieran entre los docentes. Estamos en contra de cualquier reforma que se haga de manera inconsulta, más aún cuando está en riesgo el trabajo de muchos maestros”, agregó luego. Según Conway, los representantes del Ministerio les dijeron que ya está definida la implementación de la medida en la escuela. “Hoy (por ayer) teníamos programada una nueva reunión en el ministerio, pero nos la cancelaron a último momento”, contó la docente. 

Sumado a la incertidumbre por la puesta en marcha de la reforma, Conway denunció que desde el ministerio digitaron varias maniobras disciplinadoras hacia los docentes y alumnos que se mostraron en desacuerdo. “La sensación está muy tensa. El ministerio está metiendo mucha presión. Un día de esta semana entraron dos personas al colegio que se presentaron como de mantenimiento, les preguntaron a los alumnos qué opinaban de la reforma y les pidieron los apellidos de los profesores que están en contra y que se están reuniendo para debatirlo”, contó. En otra ocasión, también durante esta semana, “vinieron a la escuela dos personas del Ministerio acompañados de un militante del PRO ex alumno del colegio y trataron de convencer a los chicos de que no hicieran una toma en la escuela”, afirmó luego. 

Bárbara Orbuch, docente de otra de los establecimientos en los cuales se aplicará reforma el año que viene, la Escuela de Cerámica 1 DE2, señaló que el primer contacto que hizo el Ministerio con la institución fue a través de un mail a sus directivos. “Les llegó a sus cuentas privadas con la indicación de que no dejaran trascender la información a los docentes. Después les empezó a llegar material sobre la reforma. Son textos que fueron elaborados por gente del Banco Mundial; lo sabemos porque se terminó filtrando todo. Así nos enteramos los profesores”, recordó Orbuch, y añadió que “también trascendió que a los directivos les dijeron que iba a haber una gratificación para aquellos que aceptaran la reforma”.  

Los maestros de la Cerámica 1 lograron una reunión con representantes del Ministerio, aunque según Orbuch no obtuvieron muchas respuestas. “No tenían absolutamente nada definido sobre los puntos importantes de la reforma, como las tutorías, las pasantías en empresas o los puestos de los docentes. Las respuestas fueron muy esquivas. Lo que sí aseguraron era que en marzo se iba a implementar”, contó la docente. “Lo que nos preocupa es que es una reforma estructural que cambiaría el modo de contratación de los docentes. Tuvimos una reunión con los padres el miércoles y el apoyo a los maestros, a nuestra reacción en contra de la reforma, fue generalizado”, aclaró luego. 

El proyecto plantea una modernización en las escuelas para integrar nuevas tecnologías. Sin embargo, Orbuch no ve que esto se viable en tan poco tiempo, debido a que “la escuela tiene unos problemas edilicios tremendos” y “no hay Internet ni espacio físico para hacer lo que plantean”. “Una reformar tan estructural merece una discusión profunda, un congreso educativo por lo menos. Pero acá no se debatió nada, nos bajaron una reforma que se va a aplicar en unos meses y ni ellos saben cómo”, concluyó la docente.  

Según contó a este diario una profesora de la Escuela Comercial 34 de 3, otra de las piloto, la forma de comunicar la implementación de la reforma en esa institución fue similar: “Les avisaron primero a los directores, y ellos se juntaron con un par de profesores para pedirles discreción, para que no contaran nada”, señaló. “De un día para el otro nos enteramos que íbamos a ser una escuela piloto para la reforma. Nos la bajaron como algo ya resuelto, sin lugar para discutir nada”, explicó la docente, que decidió no dar su nombre por las presiones que están recibiendo los profesores y los alumnos por parte de los directivos y del Ministerio. “Una vez que nos enteramos empezamos a organizarnos; hay una adhesión muy grande por parte de los profesores en rechazo al nuevo plan. Ya mandamos dos cartas al ministerio”, apuntó. La docente explicó que “a partir de ahí empezó un proceso de persecución muy grande sobre los profesores y sobre los chicos que participan del Centro de Estudiantes, que también se formó luego de que trascendiera la reforma”. 

En la reunión que tuvieron con miembros del ministerio, la información que obtuvieron fue tan vaga como la que describieron los docentes de las otras escuelas. Según contó, “nos dijeron que pase lo que pase la reforma se va a aplicar; que se puede dialogar, pero la reforma se aplica nos guste o no. Sobre el plantel docente nos dijeron que no nos preocupáramos, que había trabajo garantizado para todos, aunque no nos supieron explicar cómo iba a ser, ni en dónde”. Otra pregunta puntual que les hicieron a los funcionarios fue acerca de las tutorías, y la respuesta fue que “todavía ‘están viendo’, y, sin embargo, hace dos días la ministra Soledad Acuña dijo en una nota que los tutores iban a ser de las empresas en las que los chicos hagan las pasantías”. “Sobre la infraestructura nos dijeron que el mobiliario necesario va a estar en marzo, o sea en el mismo mes en que empezarían a aplicar la reforma”, agregó luego, y recordó que en cuanto a las capacitaciones para los docentes “indicaron que empezaban en noviembre y que duraban tres semanas. De las pasantías no nos dijeron nada”. 

Informe: Juan Funes.