Murió una niña de 12 años en Corrientes
La mandarina estaba contaminada con agrotóxicos

Una mandarina contaminada con Furadán, un agrotóxico cuyo uso está prohibido, le provocó la muerte a una niña de 12 años en la localidad de Mburucuyá, provincia de Corrientes. Así lo confirmó el fiscal de instrucción de la ciudad de Saladas, Osvaldo Ojeda, quien comunicó los resultados de la autopsia del cuerpo de la niña fallecida el 9 de septiembre, tras comer una mandarina que encontró tirada en la puerta de una quinta.

"La autopsia reveló que en el cuerpo de la menor se encontraron rastros de un agrotóxico denominado 'Furadán', cuyo uso está prohibido en el país”, dijo el fiscal en declaraciones a Radio Dos.

La pequeña estaba con su sobrino de 11 años, quien también se descompuso y luego se recuperó en el hospital local. "Hasta el momento no hay imputados en la causa", apuntó Ojeda, quien agregó que "ya se realizaron allanamientos y se tomaron declaraciones a los empleados del campo", aunque "aún no declaró el propietario porque está de viaje en el exterior". 

“Realizamos allanamientos en el predio donde supuestamente la nena encontró la mandarina, que pela e ingiere junto con su sobrino. Él vomita y queda resentido, pero la niña consumió una cantidad fatal”, detalló. 

Señaló además que “se secuestró un canasto donde había entre 12 y 15 mandarinas, y todas fueron enviadas al laboratorio de la Policía, del INTA y del cuerpo médico forense del Poder Judicial, por lo que estamos a la espera de los resultados de los estudios”.

El representante del Ministerio Público agregó que “de los testimonios se desprende la existencia de otra quinta donde se cultivan arándanos", y precisó que las mandarinas "eran trasladadas allí y usadas para erradicar aves”.

“Estamos analizando la posibilidad de que la mandarina haya caído en el camino cuando era llevada a la otra quinta”, sostuvo el fiscal, y agregó que a esas frutas “se les inyecta el agrotóxico y luego se las lleva”.

En mayo de este año trascendió un informe realizado por el Senasa en el que se indicaba que el 60 por ciento de las frutas y verduras que se venden en el Mercado Central tienen restos de agroquímicos. El nivel aumenta drásticamente en los cítricos, como la mandarina, donde se encontró un 90 por ciento. El dato resulta ahora revelador. 

Las estadísticas se desprendían de relevamientos hechos por el organismo de control durante 2011 y 2013, pero fueron publicados tras un pedido de información y un amparo de la ONG Naturaleza de Derechos.