Desde Barcelona

Mariano Rajoy anunció la destitución del actual Govern de Cataluña y la restricción prácticamente total de las funciones de su Parlament,  mientras aseguró que “no se suspende la autonomía ni el autogobierno” de la región. “Se cesa a las personas que han puesto a esa comunidad al margen de la ley”, afirmó el jefe del Ejecutivo español en su comparecencia después de que en el Congreso extraordinario de ministros que tuvo lugar ayer se decidiera cómo se aplicará el artículo 155 de la Constitución. “El gobierno ha tenido que aplicarlo. No era nuestro deseo. Es un artículo constitucional que sólo se aplica en circunstancias excepcionales. Pero ningún gobierno puede aceptar que se ignore la ley, se viole la ley imponiendo sus criterios a los demás”, insistió Rajoy para justificar la decisión inédita en la historia de España de intervenir la autonomía de una de sus regiones.

“La facultad de disolver el Parlament pasa al presidente del gobierno. El presidente tendrá que convocar elecciones en un máximo de seis meses, pero mi voluntad es que sea tan pronto como recuperemos la normalidad”, anunció el líder del Partido Popular (PP) como primera medida. La capacidad de convocar urnas es exclusiva del presidente de la Generalitat pero como Carles Puigdemont será destituido, junto con su vicepresidente Oriol Junqueras y sus consejeros de gobierno, Mariano Rajoy asumirá ese rol si el viernes próximo el Senado ratifica lo propuesto ayer por el Ejecutivo central (lo cual previsiblemente así será porque en la Cámara alta el PP cuenta con mayoría absoluta). Además de vetar que la presidenta del Parlamento catalán pueda proponer candidato a la presidencia de la Generalitat y que la Cámara regional celebre el debate y votación de investidura, Rajoy determinó que el Parlament tampoco podrá ejercer el control de los órganos que gobiernen provisionalmente Cataluña ni adoptar iniciativas contrarias a la Constitución y al Estatuto de Autonomía.

“Celebrar elecciones es el objetivo que quiere la mayoría, es lo que dice el sentido común: abrir una nueva etapa en la que los derechos de la gente se recuperen, así como la normalidad y la convivencia, que se ha deteriorado mucho en Cataluña”, siguió argumentando el presidente de la Nación. “En pocas horas se liquidó la Constitución española, el Estatut, se aprobó la ley de referéndum y la ley de transitoriedad. Todo esto fue suspendido por el Tribunal Constitucional. Sin embargo, se celebró el referéndum suspendido y todo este proceso tuvo su último punto el pasado día 10 de octubre”, relató Rajoy. “El gobierno requirió si habían o no declarado la independencia, esperando una rectificación que no se produjo. No respondieron en plazo ni en tiempo. No se pueden hacer peor las cosas, incluso para los propios intereses de los que las hicieron; tengo la convicción de que querían que se aplicase el 155”, afirmó el presidente español, culminando así su férrea defensa de una medida que resolvió activar en su vertiente más dura.

Desde las calles de Barcelona y desde el Palacio de la Generalitat la respuesta fue contundente. La manifestación convocada para expresar el rechazo al encarcelamiento, la semana pasada, de los líderes independentistas Jordi Sánchez y Jordi Cuixart se convirtió, además, en pancarta gigante contra la suspensión de la autonomía dispuesta por Rajoy. Más de 450 mil personas marcharon al grito de “ni un paso atrás”, siguiendo a los miembros del Gobierno catalán que, ante el anuncio de Moncloa, decidieron encabezar la protesta. El president Carles Puigdemont se pronunció al finalizar la intensa jornada con un duro mensaje en catalán, en español –para el resto del país– y en inglés –para toda Europa–. “El 155 es el peor ataque a las instituciones catalanas desde la disolución de la Generalitat por parte del dictador Francisco Franco”, afirmó el líder catalán en su declaración institucional y solicitó al Parlament la convocatoria de un pleno esta semana para valorar las medidas de Rajoy y “actuar en consecuencia”.

Larga fue la lista de motivos que enumeró Rajoy, arropado por sus ministros, para ejecutar esta norma excepcional; “volver a la legalidad y recuperar la normalidad y la convivencia”, sus principales bazas. Pero la que él llama “recuperación económica” también ocupó buena parte de su discurso, insistiendo en que ahora, con la fuga de 1200 empresas de Cataluña durante las últimas dos semanas, “esa recuperación está en evidente peligro por las decisiones caprichosas y unilaterales de algunos”. Así es que el gobierno español enfocó también su intervención en el terreno económico, pasando a controlar –si se aprueba la aplicación del 155– todo tipo de recaudación de Cataluña.

Otras dos áreas que irán a manos del Ejecutivo central serán la de seguridad y la de telecomunicaciones. Desde el Ministerio de Interior se podrán dictar instrucciones directas “y de obligado cumplimiento a los Mossos d’Esquadra (la policía catalana)”, así como “acordar el despliegue de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en Cataluña” e, incluso, en caso de ser necesario, “los miembros de los Mossos d’Esquadra serán sustituidos por efectivos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado”, según expresa el documento presentado por el equipo de Rajoy.

En el ámbito de los medios de información, la aplicación del 155 tampoco deja títere con cabeza, manifestando que “corresponderá a los órganos o autoridades que cree a tal efecto el Gobierno de la Nación [...] garantizar la transmisión de una información veraz, objetiva y equilibrada, respetuosa con el pluralismo político, social y cultural y también con el equilibrio territorial, así como el conocimiento y respeto de los valores y principios contenidos en la Constitución”. Los medios de comunicación públicos catalanes, el Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información y el Centro de Seguridad de la Información de Cataluña quedarán, de ratificarse el viernes próximo la propuesta, también bajo el control del Poder central.

“Es un día terrible. Se ha suspendido la democracia en Cataluña. Se han roto los pactos del 78”, destacó el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, en una rueda de prensa tras conocerse las medidas propuestas por Rajoy. “El bloque monárquico cree mostrar autoridad, pero sólo revela su incapacidad para ofrecer soluciones y aleja aún más a Cataluña de España” fue, por su parte, la reacción en Twitter del líder de la formación izquierdista, Pablo Iglesias. A la lluvia de críticas que desde el minuto siguiente al anuncio de la intervención le cayó al Partido Popular se sumaron todos los grupos independentistas y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, quien lamentó que Rajoy haya suspendido “el autogobierno de Cataluña por el cual tanta gente luchó”.

El partido socialista, en cambio, no duda que la aplicación del 155 es lo correcto si se quiere “hacer frente a la situación de inestabilidad política institucional, ante la amenaza de una declaración unilateral de independencia, situándose en la legalidad y la convivencia”, tal como lo expresó su secretario general, Pedro Sánchez, minutos antes de la comparecencia de Rajoy. “El PSOE ha decidido apostar por la Constitución, como ha hecho siempre en toda la etapa democrática”, se justificó a la vez que intentó marcar cierta distancia con el PP, con quien, afirmó Sánchez, tiene “profundas discrepancias sobre el modelo territorial, pero sobre la integridad territorial de España, ninguna”.