La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner reapareció sorpresivamente en la escena política con un texto en el que, además de criticar al gobierno de Javier Milei, dirigió mensajes al interior del peronismo y del kirchnerismo. A través del documento "Argentina en su tercera crisis de deuda. Cuadro de situación'", la palabra de CFK tuvo impacto inmediato tanto en el oficialismo —hasta el Presidente salió a responderle (ver nota aparte)— como en la oposición. 

En el peronismo dicen que CFK propuso una lista de temas que "antes eran tabú" para el espacio. Y agregan que ahora eso se debe poner sobre la mesa para debatir y generar nuevas propuestas que sirvan en 2027 para volver a "enamorar" a la sociedad, más allá de quiénes sean los futuros candidatos. También remarcan que CFK les habló a los gobernadores. En el último punto de sus conclusiones dijo que "el sistema de acuerdo parlamentario no puede tener una lógica de mercado persa o de toma y daca indigno por cargos, recursos y vaya a saber qué otra cosa", y criticó a quienes "canjean recursos para las provincias a cambio de facultades extraordinarias o permiso ilimitado para endeudar aún más al país en dólares y privatizar el patrimonio nacional a ciegas".

"El texto de Cristina sirve. Sobre todo porque despabila a muchos nuestros que se estaban haciendo los distraídos", dice un dirigente peronista de vasta trayectoria. Y agrega que lo más importante es que el escrito "genera discusión". "Creo que fue oportuna", destaca. Justamente, la cuestión de la oportunidad de la reaparición de CFK generó debate en el espacio, porque terminó con una estrategia que la expresidenta venía llevando adelante hace meses: la de permanecer en silencio y al margen de la discusión política, porque consideraba que era mejor no "poner palos en la rueda", para que ella y su espacio no fueran vistos como responsables de un eventual fracaso del Gobierno. 

En el peronismo no son pocos los que siguen considerando que en este momento deben mantenerse en silencio y dejar que los distintos sectores de la sociedad vean por su cuenta las consecuencias de las políticas que aplican los libertarios y tomen por sí solos una postura crítica. Sin embargo, ante la amenaza latente de una posible dolarización de la economía, CFK decidió salir a marcar línea en un clima extraño para el peronismo, en el que pareciera no haber liderazgos claros.

La exvicepresidenta es consciente de que muchos de los votantes de Milei fueron antes votantes del peronismo. Así lo repite frente a los dirigentes y exfuncionarios de su mayor confianza, con los que habla casi a diario. "Tenemos parte de la culpa del triunfo de Milei porque hubo un desencanto", admiten cerca de ella y consideran que gran parte del 30 por ciento que votó a LLA eran votantes de su espacio.

Los números que hacen son los siguientes: recuerdan que en las elecciones presidenciales de 2019 el peronismo había sacado un 48 por ciento de los votos y en la primera vuelta de 2023 Unión por la Patria sacó casi 37. Es decir, 11 puntos menos. A la vez, que JxC en 2019 sacó el 40 por ciento y en 2023 el 23 por ciento, es decir, 17 puntos menos. Y que Milei, que no fue candidato a presidente en 2019, en 2023 alcanzó el 29 por ciento en primera vuelta. Es decir, llegan a la conclusión de que hay entre 11 y 12 puntos que eran del peronismo y fueron a LLA.

Según analizan en su entorno, CFK mandó con su carta tres mensajes. Uno fue hacia adentro del espacio, para que haya organización, debate de ideas y que no vuelva a ocurrir lo que pasó en 2019, cuando el candidato de unidad fue Alberto Fernández pero sin un proyecto político escrito y consensuado. Esta vez pide, dicen, "debatir propuestas y tener un proyecto que enamore y dé certezas". Para eso desde el Instituto Patria ya están organizando para los primeros días de marzo un curso abierto al público sobre el documento. Allí habrá distintos expositores y debates. La idea, adelantan, "es trabajar el escrito por partes, debatir, analizar y después elaborar propuestas claras".

También opinan que la expresidenta envió un mensaje "hacia toda la dirigencia política", a la que le planteó "que salgamos de la mediocridad, de la agresión, del insulto, de las frases hechas" para pasar a "debatir los problemas que en serio tiene la Argentina porque estamos camino a que esta crisis termine como las anteriores". 

En tercer lugar, subrayan que CFK le habló al gobierno nacional para expresarle que desde su espacio están dispuestos "a debatir seriamente la reforma fiscal e impositiva, entre otras", y que están de acuerdo en hacerlo porque "hasta presentaron un proyecto de ley del blanqueo, una reforma impositiva y una moratoria". "Pero el problema del déficit fiscal no es solo un problema de gastos, sino también de ingresos. Debatamos eso", añaden. 

Consideran que hubo, además, una crítica a los gobernadores. "Los de la yerba preocupados por la yerba, los de la pesca por la pesca, pero si seguimos así esto va a terminar con que le dan lo que cada uno quiere o necesita ¿y el país dónde queda?", reflexionan en su entorno.

En cuanto a las repercusiones, en el entorno de Fernández de Kirchner les restan importancia a los dichos de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, a los del de Defensa Luis Petri y hasta a los del ministro de Economía, Luis Caputo, entre otros, pero destacan que el ministro del Interior, Guillermo Francos, "además de decir barbaridades", dijo en declaraciones mediáticas que el problema de la inflación "también es la deuda". "Chocolate por la noticia", comentan citando a la expresidenta y agregan que "si la carta de CFK sirvió para eso, en buena hora. Nunca habían dicho que el problema de la inflación era la deuda y ya lo admiten."

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