“Pongamonos a trabajar en una Ley de Góndolas provincial”, fue la frase que lanzó el gobernador Axel Kicillof en la reunión que mantuvo con representantes de supermercados y PyMEs de la provincia en el marco del relanzamiento del programa Producción Bonaerense. En un encuentro donde primó el análisis sobre la caída del consumo “como en el 2001” y la necesidad de sostener herramientas como Cuenta DNI, los comerciantes y pequeños empresarios celebraron la continuidad de políticas que apuntan a combatir la concentración del mercado en pocas manos.

No había indicios de que habría un anuncio, pero cerca de Kicillof le confiaron a Buenos Aires/12 que el gobernador “nunca dice algo que no tuviera pensado”. La referencia es para la iniciativa que Kicillof le propuso a un Salón Dorado de la Casa de Gobierno provincial colmado de cámaras de supermercadistas, comercios mayoristas y minoristas, junto a PyMEs que coinciden en la necesidad de generar políticas públicas que fomenten la diversidad de marcas y evitar la monopolización del mercado.

La misma fuente, que pide reserva de su nombre, aseguró que una norma de esas características, potenciada por una iniciativa como Producción Bonaerense, es beneficiosa tanto para las PyMEs que pueden poner sus productos a la venta en las grandes cadenas de supermercados, como para estas últimas que “son rehenes de muy pocas empresas que controlan el mercado como el de la harina o el aceite”.

Sobre este punto, los distintos representantes de la comercialización coinciden en que hay un nivel de concentración que hace que “un supermercado se podría abastecer con entre 12 o 14 proveedores”. Para salir de esta ecuación, es necesario que otras marcas logren visibilizar su producción y también reunir las condiciones técnicas, como poseer código de barras, para romper la monopolización en la venta de muchos productos.

En este marco, la norma a la que apuesta que Kicillof, de la que aún no hay mayores indicios, buscaría reemplazar, a nivel provincial, a la que Javier Milei derogó a nivel nacional mediante el DNU que entró en vigencia el 29 de diciembre. La Ley de Fomento de la Competencia en la Cadena de Valor Alimenticia, la Ley de Góndolas, fue sancionada a principio de 2020 y establecía, entre otros puntos, un tope para la presencia de una única marca de un producto en las góndolas, así como la diversificación de proveedores.

A merced de esta norma, en la provincia se lanzó Producción Bonaerense, una iniciativa que depende del Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación que comanda Augusto Costa y promueve el encuentro entre PyMEs y comerciantes y que, como se anunció este lunes, continuará pese a la derogación de la Ley de Góndolas.

De esta manera, explican desde el sector, se facilita el encuentro entre las pequeñas empresas y las grandes cadenas de supermercados a los fines de diversificar los proveedores y, por ende, las marcas a las que tienen acceso los consumidores. A la fecha, y tras dos años de funcionamiento del programa, más de 800 empresas lograron interactuar con las grandes cadenas de supermercados y un 25 por ciento logró convertirse en proveedor de alguna de estas firmas.

El derrumbe del consumo

Tan importante es celebrar la continuidad de esta iniciativa, aseguran los asistentes, como el de remarcar la preocupación por el otro factor que predominó en los discursos durante la jornada: hay una caída descomunal del consumo.

Desde la Asociación de Supermercados Unidos su titular, Juan Vasco, le aseguró a este medio que desde que pasó Navidad, las grandes cadenas que representa, como Coto, La Anónima, Carrefour o Toledo en Mar del Plata, registran una baja “del 16 por ciento, en promedio, sobre la cantidad de unidades vendidas”.

Hay que remontarse al 2001 para ver una caída tan abrupta, pero con la particularidad de que hoy no se perdieron clientes: con la misma cantidad de tickets no se compra la misma cantidad de productos”, advierte Vasco.

Juan Larragaña, miembro de Megunión ACE, una entidad que aglutina a 34 supermercados medianos de la zona sur de la provincia, y que también estuvo presente en el relanzamiento del programa, coincide con que el consumo viene cayendo, pero el golpe por el desplome en las compras hoy se puede contener, en parte, gracias a Cuenta DNI. “Si no existiera Cuenta DNI el consumo caería otro 20 por ciento”, afirmó.

En este marco, Kicillof se hizo de lo que surgió en la charla y, al finalizar el encuentro, señaló que “luego de la devaluación y el retiro del Estado, se está registrando en la Argentina una caída sin precedentes del consumo y del poder adquisitivo de los trabajadores”.

Con una visión antagónica a las decisiones del presidente Milei, el gobernador les confirmó a los presentes que Cuenta DNI seguirá vigente, que se sostiene el programa Producción Bonaerense a pesar de que no haya Ley de Góndolas a nivel nacional y la continuidad de políticas que “para apuntalar la producción e incluir a los emprendimientos familiares, las pequeñas empresas y los integrantes de la economía popular”.

“Una herramienta para el consumidor”

Así define Larrañaga a Cuenta DNI. A su afirmación sobre la función de dique contenedor que tiene la billetera virtual del Banco Provincia, le pone números: “Hay familias que vienen al super y se ahorran 32 mil pesos por mes, que en algunos casos es el 5 o el 10 por ciento de un sueldo”.

Esto, asegura quien está al frente de supermercado “mediano” en Avellaneda, posibilita que a firmas como las que integran Megaunión “un miércoles y un jueves, cuando está el beneficio de Cuenta DNI, haya hasta un 30 por ciento más de consumo”.

Su comercio es uno de los 12 que fundaron Megaunión ACE, cuyas siglas remiten a su función: Agrupación de Colaboración Empresaria. “Nos permite comprar en conjunto como entidad y la misma entidad le vende a cada uno de sus miembros al precio que compra, porque no busca una ganancia”, explica.

A mi individualmente, Molinos Río de la Plata no me vende, y le tengo que comprar a un distribuidor que tiene un 40 por ciento más sobre el precio, por eso si no tenés este tipo de asociaciones no tenés manera de competir y menos de crecer”, afirma, al tiempo que agrega que hay entre otras 15 y 20 agrupaciones de las mismas características que Megaunión en el país.

En la entidad radicada en Florencia Varela, Larrañaga afirma que algunos socios ya expresaron que sería una buena idea invertir en puré de tomate, fideos y arroz “porque es lo que se va a vender”.

Desde su mirada, los márgenes temporales que expuso recientemente Milei donde dijo que en el mes de abril se “tocaría fondo” para luego repuntar, el dirigente considera que “ojalá sea así, pero es demasiado optimista”. “Para mí no se vio el coletazo de lo que será mayo y junio, porque todavía no viste los aumentos en los servicios, porque en enero y febrero algunos no pagaron la cuota del colegio, o no tuvieron aumento en la prepaga”, detalla.

“Veo todo muy negro para adelante, te diría que hasta pasando mitad de año”, advierte.

Su análisis también lo sustenta en precios que no “tienen explicación”. El paquete de arroz, por ejemplo, subió un 500 por ciento y “hoy sale casi lo mismo que algunos cortes de carne”. “Está todo desproporcionado”, lamenta. “Al que afectas con estas medidas, como fue la devaluación de diciembre, es al de abajo de todo, porque si bien son medidas que afectan a todos, pero el de abajo no llega a comer”, indica.

Sobre la prédica de la libertad para competir, Larragaña la traduce en “la ley del más grande contra el más chico”. “Si dejas a todos haciendo lo que quieran, los grandes se comen a los medianos, los medianos a los chicos, y así, por eso remarco la importancia de Cuenta DNI que apunta a comercios de barrio, dándoles ocho días de descuentos contra dos de los hipermercados”, subraya.

Explica, por ejemplo, que más allá de que conforma un espacio como Megaunión, los monopolios no brindan los mismos precios que a las grandes cadenas. A su vez, asegura que los grandes supermercados, apenas se derogó la Ley de Góndolas, pasaron de ofrecer “ocho marcas de puré de tomates a sólo tres”.

 

Producción Bonaerense

El programa alcanzó a 872 PyMEs localizadas en 99 municipios, donde la mayor cantidad de inscriptas se concentran en Morón, Berazategui, San Martín, Lanús y Escobar. De esas casi 900, 425 pertenecen al rubro de alimentos, otras 76 a bebidas, 34 a alimentos y 26 a indumentaria, entre los principales sectores.

Se llevan desarrolladas, informó el equipo de Costa, tres rondas de negocios para que estas pequeñas y medianas empresas se encuentren con cadenas de supermercados y, aseguraron, el 25 por ciento que participó en las rondas se dio de alta como nuevo proveedor de supermercados.

A su vez, más de 730 recibieron beneficios como capacitación en marketing de góndolas, el acceso al código de barras, asesoramiento en líneas de financiamiento, y también el acceso al sistema de factura electrónica necesario para poder venderle a los grandes comercios, el cual elementos adicionales al sistema tradicional.

Entre las empresas que pudieron acceder a las rondas y que también estuvo presenten en el encuentro con Kicillof está “A Gusto Tuyo”, una fábrica de salsas y aderezos de Bahía Blanca que nació como emprendimiento en 2019, la pandemia le disparó las ventas y hoy está cerca de alcanzar el lugar de proveedor de un supermercado.

Augusto Vargas, su titular, le dice a este medio que luego de que se liberó el dólar “se dispararon todos los precios de las materias primas, del combustible, de todo”. Asegura que seguirán adelante y valora las rondas de negocios que le permitieron, más allá de buscar concretar ventas, conocer proveedores de especias y otros insumos para su PyMEs.

Además, la posibilidad de interactuar con grandes firmas le abrió el panorama de lo que necesita para poder venderle a un supermercado. “Tener el código de barras en la caja, tener el producto fraccionado en packs de 6 o 12 unidades, estar en condiciones de vender un pallet, y todas cuestiones que hacen necesaria una estructura que uno desconoce si no interactúa”, afirma.

 

Desde la provincia, Ariel Aguilar, el subsecretario de Desarrollo Comercial y Promoción de Inversiones, explica que se facilitó el acceso al código de barras de forma “gratuita” a muchas PyMEs, así como también se las capacitó en la facturación y marketing para lograr competir en el segmento de los grandes supermercados.