La AFIP-Aduana ocultan información clave del comercio exterior
Otro apagón estadístico
Las operaciones de exportaciones e importaciones de bienes realizadas por las empresas ahora no pueden identificarse. Así se pierde capacidad de análisis y de prevención en mercados sensibles ante la avalancha importadora.

La disponibilidad y fluidez de información es uno de los postulados básicos de la teoría neoclásica, carnadura académica del neoliberalismo como doctrina filosófica. La tradición liberal entiende la perfección de los mercados como un conjunto de características relativas a su funcionamiento que, cuando concurren, garantizan que la competencia se materializará de manera equilibrada, sin que existan rigideces ni perturbaciones que alteren las decisiones de los agentes respecto de sus “posiciones de equilibrio”. Llevado al absurdo, el sistema de precios debe ser el único elemento rector del comportamiento de la oferta y la demanda. En la realidad de la economía contemporánea, existen mercados más transparentes y otros más opacos, en términos del grado de claridad en las transacciones realizadas. Esto tiene que ver con una variedad de factores, entre los que se cuentan desde la densidad de actores que lo conforman y la cantidad de operaciones que se concretan hasta el desarrollo relativo del entorno en que se efectúa.

A fines de julio se produjo el segundo apagón estadístico más relevante de la actual administración económica. Se trató de la información de operaciones de comercio exterior (exportaciones e importaciones de bienes), que consolida la AFIP por medio de la Aduana y se distribuía, típicamente, a través de empresas comerciales que compilaban los datos y los procesaban para ofrecer información a sus clientes. Por lo antedicho sobre la afectación a los mismos preceptos de la tradición hegemónica liberal, este apagón ya constituiría una situación inquietante, digna de revisión. Más aún, en el marco del camino que Argentina viene transitando hacia la liberalización plena de su comercio exterior –concebido como “abrirnos al mundo”–, el hecho de contar con herramientas básicas de análisis cuantitativo en materia de intercambio con el resto del mundo, se torna una necesidad de subsistencia, para los productores locales.

Para comenzar a magnificar lo que se perdió, en el marco de la decisión administrativa de AFIP, es importante referenciar algunos de los datos sobre los cuales se deja de tener información específica desagregada por posición arancelaria:

  • Destinación aduanera y condición de cada despacho, útiles a la hora de conocer la aplicación final de los productos importados. Por ejemplo, en el caso de las importaciones, si se trata de bienes para consumo final o una compra temporaria, para posterior exportación. El tratamiento arancelario difiere.
  • Procedencia, origen de la mercadería, lo cual puede brindar una pauta de maniobras de triangulación espurias para evadir impuestos o demás regulaciones. Además, es la fuente primaria para iniciar investigaciones de dumping comercial.
  • Moneda y valor unitario de cada operación, lo cual brinda una información muy valiosa a productores locales para tener una noción de la matriz de precios de los productores foráneos con los que compiten.

El argumento de una posible afectación al secreto fiscal que están utilizando extraoficialmente los funcionarios de AFIP no es pertinente. En primer lugar porque las mejores prácticas recomendadas por OMC y las oficinas aduaneras de los países desarrollados recomiendan una apertura plena de la información comercial. La prevención al contrabando y los delitos de lavado de activos son el principal valor a defender. Pero este purismo por el resguardo a la información fiscal privada tampoco aplica porque Aduana podría implementar mecanismos de anonimización de los datos, ocultando únicamente el nombre jurídico de importadores y exportadores, pero manteniendo la plena transparencia de las transacciones realizadas, en todos los demás campos relevantes.

Unisol

Ahora bien, la pregunta es ¿qué tan relevantes son los datos que desde hace más de dos meses dejaron de estar disponibles? Entre otros ejemplos en el contexto actual, sin la información desagregada de Aduana no se hubiera podido analizar el caso Unisol. La empresa, que fabrica calzados para Puma en Argentina, en 2016 dispuso vacaciones a 900 de sus trabajadores de las plantas de Chilecito y Chamical (La Rioja). Seguidamente, incrementó las importaciones de calzados en un 208,5 por ciento, mientras redujo las compras externas de insumos en un 21,7 por ciento. En los primeros siete meses de 2017, año en que despidió a 180 de sus trabajadores y cerró su planta en Sanagasta, volvió a duplicar sus importaciones de calzados ya cuadruplicando las cantidades adquiridas en 2015. El origen de lo importado se distribuyó entre Vietnam (77 por ciento), Indonesia (11), China (10) y el resto del mundo (2). Estas compras desde el exterior se realizan a precios cada vez más bajos, lo cual implica una competencia insostenible para productores locales. Así, los datos del comercio muestran que el precio promedio por par en 2017 se redujo 24,2 por ciento respecto a 2015. La presión sobre las empresas locales es evidente: reconvertirse o adaptar su modelo de negocios al de las competidoras internacionales, a partir de salarios bajos.

Soriano

Sin datos estadísticos, tampoco se podría haber examinado el caso de la empresa Soriano de la localidad de Gaiman, Chubut, única productora a nivel local del producto agar-agar (insumo derivado de las algas marinas utilizado en la industria alimenticia). Soriano cerró su principal planta y despidió a 36 trabajadores para reconvertirse en importadora de Chile (79 por ciento) y China (21). Simultáneamente, otras empresas dependientes del agar-agar como insumo comenzaron a importarlo este año, como Dow Agrosciences Argentina, Dankan, Alimentos Tecnológicos, Dulcor, entre otras que las incrementaron sustancialmente.

Banghó

Otro caso sintomático es el de la empresa PC-ARTS, propietaria de la marca Banghó y primera víctima de la eliminación del arancel del 35 por ciento a la importación de productos informáticos. Banghó, cerró una de sus principales fábricas en Vicente López y despidió a más de 200 empleados para reconvertirse en una gran importadora de monitores de China y Estados Unidos. Lo que nos permiten conocer los datos del comercio exterior es que, mientras en el primer semestre de 2015 había importado solo 4 monitores, en 2016 se compraron 2020 unidades y en 2017 un total de 4734.

En los últimos días, diferentes empresarios y representantes sectoriales han entablado negociaciones específicas con los funcionarios del Ministerio de Producción para acceder a la información vedada. Nunca es tarde para volver a la plena transparencia en los mercados que la misma lógica liberal prescribe, pero sin letra chica.

* Docentes de la carrera de economía en la Universidad Nacional de Avellaneda e integrantes de EPPA.