No se puede crecer sin ciencia. Esa fue la idea que Nadia Chiaramoni, Valeria Edelsztein, Claudio Cormick, entre otros organizadores del festival científico Elijo Crecer, intentaban transmitir cuando reformularon el slogan mundialista. En un clima muy distinto al de diciembre de 2022, “Elijo crecer” es fruto de una reacción: “no le podemos regalar a la administración libertaria la idea de ‘crecimiento nacional’. No podemos dejar que un gobierno que es anti-ciencia, anti-industria, y que nos quiere convertir nuevamente en un país agroexportador intente apropiarse de la bandera de una Argentina desarrollada”, advierte el investigador y profesor de filosofía Claudio Cormick a pocos metros del mástil del Parque Centenario.

Laboratorio federal

Hay personas de todas las edades, familias con niños y abuelos que trajeron sus propias reposeras. A eso de las 17 de la tarde, el sector del parque designado para el festival hierve de gente. Vendedores de garrapiñadas, otakus, vecinas de Caballito, conversan sobre el momento en el que los homo sapiens llegaron a Sudamérica, con un grupo de arqueólogas, que piden a los oyentes que gugleen “Estrecho de Bering”. Los chicos se pelean por jugar con réplicas de fósiles, de huesos de dinosaurios, de moléculas, de arácnidos, de bacterias, o por escuchar en primera fila una explicación relámpago sobre microplásticos, neurociencia o el funcionamiento de un reactor atómico.

En uno de los anfiteatros del Parque las clases públicas, se alternan con las exposiciones de dirigentes gremiales (entre ellos, de ATE Conicet), y con cantitos que retoman las tres consignas que fueron el motor de la programación en todas las sedes (casi cien, diseminadas por el territorio argentino): en contra del desmantelamiento del sistema científico y tecnológico, la exigencia del cumplimiento de la Ley de Financiamiento de ciencia y tecnología y contra los despidos arbitrarios en el Estado.


Elijo crecer es el primer festival federal de ciencia y tecnología de esta envergadura que se hace en Argentina. Durante el sábado hubo actividades en 62 nodos en todo el país (ver recuadros). En la Ciudad de Buenos Aires durante el sábado funcionaron dos sedes: una en Parque Saavedra y otro en Parque Centenario. Y hoy, a partir de las 15, se espera un gran cierre en Parque Rivadavia, con bandas y solistas como El Quinteto de los Muertos, Sol Varak, Mescalisto Ska. Y entrevistas a Diego Golombek, Mario Pecheny y Agustín Aduriz Bravo, entre otros.

El científico de tus sueños

Investigadores, docentes y estudiantes y todo el país le dedicarán todo el fin de semana a mostrar lo que hacen, cómo sus trabajos u obsesiones pueden mejorar la vida cotidiana, en un clima de kermes, al que además de los stands clásicos de las ferias científicas se sumaron actividades artísticas. 

Pero también hubo formatos para la divulgación por fuera de lo esperable en un evento de este tipo: como “speed dating científico”, el método de citas veloces bastante más antiguo que Tinder, pero adaptado a “conocer al científico de tus sueños”: los y las especialistas deambularon durante un tiempo acotado por la zona de los jardines del Museo de Ciencias Naturales para ir topándose al azar por personas del público que los elegían para hablar mano a mano sobre su tema de interés. Después de cuatro minutos de conversación, los conductores daban una señal para intercambiar parejas. 

Juliana Leone, por ejemplo, tuvo una cita rápida con Página12 en la que le contó sobre el tema de sus desvelos: "Sueño y ritmos biológicos". Su trabajo gira en torno al impacto que tienen los ritmos circadianos en la vida cotidiana. En particular, el horario de inicio escolar en el rendimiento y el sueño de los adolescentes. “Durante la adolescencia las personas nos volvemos más nocturnas. Tiene un origen biológico. Sin embargo el horario de inicio escolar se mantiene igual y esto tiene consecuencias en el rendimiento y la salud. Es uno de los motivos por los que se discute el cambio de huso horario.”

Ciencia y desarrollo

Lautaro Bertoni, del stand de Fundación Instituto Leloir, es uno de los estudiantes de doctorado que se acercaron al Parque Centenario en “modo divulgación científica”, para mostrar por qué es necesario el desarrollo de la ciencia básica.

Bertoni trabaja en el Laboratorio de Biología Molecular del Instituto. En el stand podían verse maquetas con modelos de mosquitos, que sirven para explicar cuáles son los que transmiten el dengue. “Trajimos una selección de desarrollos importantes que partieron de hacer ciencia básica y que pudieron dar lugar a ciencia aplicada”: el COVIDAT, un test serológico crucial durante la pandemia para hacer el seguimiento de las personas vacunadas. Ahora se encuentran desarrollando un test de diagnóstico para el dengue. “La ciencia básica es lo que permite desarrollar ciencia aplicada, y ésta es la que permite el desarrollo productivo del país”, además de ocuparse de mejorar la calidad de vida de la población y de atender necesidades sociales, que no son rentables para los privados.

“La ciencia no es sólo nuestro trabajo, la ciencia es para la gente. Es lo que les garantiza el derecho a la salud mental a las personas que atraviesan un padecimiento”. La que habla es la psicóloga Verónica Canziani, del grupo Neurotransmitiendo, un proyecto de “contrabando entre neurociencias y psicología”, nacido del Laboratorio de Biología del Comportamiento, del Conicet. La gestación del grupo fue en las aulas de la Facultad de Psicología de la UBA, donde “éramos todos psicólogos a los que nos atraían la neurociencia y la psicología experimental, que es algo raro en nuestra facultad”, donde predomina la escuela psicoanalítica.

“Pedimos que el programa de estudios de la facultad se actualice con informaciones científicas, entre otras razones, porque en Argentina tenemos una ley de Salud Mental que defiende que las intervenciones terapéuticas de la psicología se hagan desde terapias basadas en evidencia”. Canziani dice todo esto al pie de una ruleta, con la que invitan al público a jugar y revisar los “neuromitos”, de decir, prejuicios expandidos sobre la salud metal que no resisten un chequeo: “Sólo usamos el 10 por ciento de nuestro cerebro”, “El hemisferio izquierdo es el racional, y el derecho el creativo”, “Las personas con enfermedades mentales son violentas”, "La memoria funciona como una cámara de video", lo cual no es verdad, porque cada vez que revisamos un recuerdo lo modificamos.

Orgullo nacional en peligro

“La ciencia no sólo orgullo nacional es el único factor que podemos tomar en cuenta a la hora de pensar cómo desarrollar el país. Pensemos en CAREM”, dice Valeria Edelsztein en referencia a uno de los tres proyectos de construcción de reactores nucleares 100% nacionales, que fue desfinanciado y paralizado por el gobierno libertario. Argentina, hasta la intervención del “especialista en crecimiento económico con y sin dinero”, era uno de los tres países en el mundo con la capacidad de producir un reactor de este tipo. También, por ahora, es uno de los ocho países capaces de desarrollar sus propios satélites geoestacionarios.

Como vienen denunciando tanto desde la Comisión Nacional de Energía Atómica, como los rectores de la Universidades Nacionales y todo el directorio del CONICET, el hecho de que el Gobierno haya decidido prorrogar el presupuesto 2023 para que siga vigente en el 2024, después de haber impuesto una devaluación del 120 por ciento y después de una inflación que supera el 250 por ciento interanual, generó que las instituciones declararan "estado de emergencia económica". No recibieron, por el momento, ninguna respuesta satisfactoria de parte de la Secretaría de Educación que administra Carlos Torrendell. Dos millones y medio de estudiantes podrían ver interrumpidas sus cursadas.