Soledad Sosa, diputada nacional por el Frente de Izquierda y los Trabajadores (30 años; volverá a su trabajo en el Poder Judicial de Mendoza al finalizar su mandato): “La reforma laboral es un brutal ataque a la familia trabajadora y perjudicará enormemente a una juventud que, si bien en la mayoría de sus primeras experiencias laborales es súper explotada, ahora seguirá con esa perspectiva ya que esta reforma no permitirá una mejoría o ascenso. Esto por el ataque a los convenios colectivos, las pasantías, el abaratamiento del despido y la reducción de los aportes patronales. El Gobierno busca ‘profundizar la competitividad de los jóvenes’, ‘prepararlos para la incertidumbre’, y desde el sindicalismo combativo y la Izquierda tenemos el enorme desafío de organizar a la juventud para enfrentar esta reforma criminal, cuyo alcance es embargar el futuro. La idea de modernización en el Estado empezó bajo el gobierno anterior en el Poder Judicial, donde implicó más cargos jerárquicos y menos empleados, con la consecuente flexibilización y polifunción. Todo con créditos del BID y el Banco Mundial. Con Macri quieren avanzar en sacarnos vacaciones y atacar la jornada de seis horas que nunca se respetó. Ya este año, en Mendoza, el gobernador Cornejo llevó adelante lo que quiere Macri a nivel país: agregó el ítem extorsivo de doble presentismo para quebrar la huelga estatal y privatizó o introdujo sociedades anónimas en empresas estatales de transporte, como el trole, para atacar el convenio colectivo e imponer la afiliación a un gremio que no es mayoritario. La ‘modernización’ es actualizar la legislación para perpetuar la precarización laboral. Y el Estado fue el primer precarizador. La opción a la juventud es organizarse de manera independiente, barrer la burocracia sindical y oponerse a esta reforma. Desde el Partido Obrero y el FIT, nuestra corriente sindical (la Coordinadora Sindical Clasista) fue la única que marchó antes de las elecciones contra la reforma de Macri. Y lo vamos a seguir haciendo.”


Josefina Mendoza, presidenta de la Fundación Universitaria Argentina y diputada nacional electa por Cambiemos en la Provincia de Buenos Aires (25 años): “Es necesario discutir una reforma laboral ya que tenemos un 40 por ciento de empleo precarizado. La reforma que se discuta necesariamente tendrá que tener su justo proceso y se debe intentar generar la mayor cantidad de consenso posible. Valoro que el Gobierno nacional proponga discutir o poner sobre la mesa discusiones que hace años deberíamos haber dado, que el kirchnerismo no se animó a dar. Hay que animarse a romper el status quo siempre que sea bueno para el país y los/as argentinos/as. Hay programas y experiencias que recogen la problemática del empleo joven o el acceso al primer empleo: ferias de empleo, el Plan 111mil para formar programadores o microcréditos, entre otros. Por supuesto que hay mucho por hacer y trabajar aún. Por mi parte creo que se debe hacer a través de una articulación e integración de políticas que tengan como eje principal la educación.”


Daniel Catalano, secretario general de ATE Capital (43 años): “La reforma laboral que Mauricio Macri pretende implementar atenta directamente contra los derechos de trabajadores y trabajadoras, y tiene previsiones específicas para las y los jóvenes. Después de años de avances en materia laboral y del mejoramiento paulatino de las condiciones del empleo, un rasgo del neoliberalismo del Menemato vuelve a emerger ahora con evidente parentesco: las pasantías y prácticas profesionales, instrumentos clásicos para disfrazar la precarización más cruda tanto para aquellos que buscan su primer empleo como para quienes desarrollan tareas en las que pueden ser reemplazados por jóvenes entusiastas que ponderan la posibilidad de trabajar por sobre la exigencia de mínimas condiciones de trabajo. Son dos graves consecuencias de las pasantías: los empresarios podrán beneficiarse de trabajadores primerizos con salarios reducidos, y los trabajadores que hoy sí cuentan con condiciones mínimas legales podrán ser reemplazados por pasantes, engrosando las filas del ejército de reserva de desempleados y perjudicando las condiciones de negociación. La lógica es simple: si no querés trabajar bajo pésimas condiciones, no lo hagas, otra persona estará dispuesta. Pero la reforma laboral no es lo único que atenta contra los jóvenes. En la ciudad de Buenos Aires el gobierno busca implementar el programa Escuela del Futuro para la educación pública, pensando en aplicarlo luego a nivel nacional. Ese programa reemplazaría el último año de clases por pasantías gratuitas obligatorias, generando mano de obra gratis para los empresarios, sacando jóvenes de las universidades y preparándolos para trabajos que no requieren calificación. Debemos estar más unidos que nunca en la defensa de nuestros derechos y las juventudes deben ser parte protagonista de esa resistencia, afiliándose a los sindicatos para promover la renovación de dirigentes y la construcción de nuevas generaciones de referentes legítimos, y comprometiéndose con la lucha por proteger conquistas por las que cientos y miles ya dieron la vida.”