La agenda que armó el oficialismo en el Congreso
Al ritmo de las reformas
Cambiemos se prepara para convertir en ley los cambios en materia laboral, previsional y tributaria que impulsa el Gobierno y también para avanzar con proyectos que estaban frenados. Casi todas las iniciativas se tratarán durante el mes de diciembre.
El Ejecutivo convocará a extraordinarias el mes próximo.El Ejecutivo convocará a extraordinarias el mes próximo.El Ejecutivo convocará a extraordinarias el mes próximo.El Ejecutivo convocará a extraordinarias el mes próximo.El Ejecutivo convocará a extraordinarias el mes próximo.
El Ejecutivo convocará a extraordinarias el mes próximo. 
Imagen: Alejandro Elías

Cambiemos modifica su agenda parlamentaria al ritmo de las negociaciones que el Gobierno mantiene fuera del Congreso con gobernadores y sindicalistas para avanzar en las reformas laboral, previsional y tributaria, al tiempo que acelera proyectos propios que estaban estancados. Desde la alianza oficialista insisten en que las reformas propuestas por Mauricio Macri y también el Presupuesto 2018 se discutirán en el Parlamento durante las sesiones extraordinarias que el Ejecutivo convocará en diciembre tras el recambio legislativo. La excepción es la reforma laboral que en el Senado quieren tratarla antes del 10 de diciembre para negarle protagonismo a la senadora electa Cristina Fernández de Kirchner. 

La agenda del oficialismo se divide en antes y después del recambio legislativo del 10 de diciembre, cuando asuman los legisladores electos en octubre. Los debates por el presupuesto para el año próximo y las reformas laboral, previsional y tributaria están previstas para las sesiones extraordinarias de diciembre que se extenderían hasta casi fin de año. También forman parte de la compleja trama de negociaciones que el Gobierno teje fuera del Congreso con gobernadores y la oposición “dialoguista” más permeable a pactar con el Ejecutivo la reforma del Ministerio Público Fiscal y la elección del Defensor del Pueblo de la Nación,

La estrategia de Cambiemos varía en el caso de la reforma laboral, que comenzará a debatirse en el Senado. El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, apura el acuerdo con la CGT con avances importantes, mientras el Gobierno hace lo mismo con los gobernadores. El oficialismo aspira a que las modificaciones sustanciales a la actual ley de Contrato de Trabajo consigan media sanción en la Cámara alta antes del 10 de diciembre. En el Gobierno no quiere –ampoco los sindicalistas acuerdistas ni los senadores que responden a la voluntad de los mandatarios provinciales– que CFK agite desde su banca la resistencia opositora a la reforma. 

En Diputados, el oficialismo ya diseña la forma de acelerar los tiempos propios de los proyectos oficiales que arrancan por la Cámara baja para que la sanción de las leyes no se trabe en el Senado. Planifica discutir el Presupuesto 2018 en paralelo en el recinto con la reforma tributaria. Mientras que el Pacto Fiscal con las provincias se reducirá a un proyecto de un solo artículo que revalidará el acuerdo.

La también resistida reforma previsional, que incluirá la suba de la edad para acceder al beneficio de la jubilación y la rebaja en la actualización de los haberes pasaría para el año próximo. Probablemente no más allá de febrero para no desaprovechar el envión triunfalista que goza el Gobierno. 

Desde el Ejecutivo quieren la ley pero consideran un avance en esa dirección las modificaciones incluidas en la reforma tributaria, como la rebaja a los aportes patronales al sistema previsional y el indulto judicial –penal, civil y tributario– a los patrones que blanqueen a sus trabajadores en negro, mientras que correrá a cargo del Estado el reconocimiento del aporte de cierta cantidad de años del trabajador al sistema previsional. 

Mientras la Cámara baja se mantendrá atenta para abordar los otros acuerdos que el Gobierno cierre en el Senado. Antes del recambio, en Diputados el oficialismo busca avanzar con otros proyectos impulsados desde el Gobierno, en dos sesiones previstas para el 22 y 29 de noviembre, después de desistir ayer en su intención de reanudar la sesión caída tras los insultos de Elisa Carrió a diputados opositores. Allí buscará la media sanción a las reformas al mercado de capitales y la ley de Defensa de la Competencia, que Cambiemos presenta como una ley “antimonopolio” para contrarrestar la abrumadora concentración en manos de un puñado de compañías de áreas claves de la economía que el propio Gobierno ayudó a consolidar. 

También buscará avanzar con el proyecto que propone impedir que los condenados por delitos de corrupción, aun sin sentencia firme, puedan ser precandidatos a cargos ejecutivos y legislativos, que cuenta con el apoyo del massismo y el Bloque Justicialista. 

El Gobierno y su alianza política preparan una embestida en la que aspiran a hacer realidad muchos de los proyectos que negaron cuando llegaron al poder.