Entrevista a Franco Torchia, por el espectáculo Como nunca
“Nos miramos a nosotros mismos”
Se trata de un espectáculo de café concert en el que el periodista interpreta diversos personajes junto a Juan Pablo Mirabelli, “primer vedette hombre, no travestido”. La obra es dirigida por Dino Balanzino, sobre un texto de Liliana Viola.
Torchia y Mirabelli se presentan los miércoles en Work Bar.Torchia y Mirabelli se presentan los miércoles en Work Bar.Torchia y Mirabelli se presentan los miércoles en Work Bar.Torchia y Mirabelli se presentan los miércoles en Work Bar.Torchia y Mirabelli se presentan los miércoles en Work Bar.
Torchia y Mirabelli se presentan los miércoles en Work Bar. 

Pasó de ser la voz en off de Cupido, el programa de citas a ciegas para adolescentes que se transmitía en Much Music hacia 2001 a hacer periodismo escrito en diversos medios, de  formar parte del panel de la primera época de Intratables, a conducir radio. Graduado en Letras, histriónico por naturaleza, Franco Torchia no se define como un activista pero lo cierto es que su tema de reflexión permanente es la diversidad sexual. Un tema que, no podía ser de otra forma, está ligado a su propia historia: “cuando tuve a mi hija decidí que no podría mentirle y eso me ayudó a salir del closet”, afirma en la entrevista con PáginaI12. A sus actividades acaba de sumar Como nunca, un espectáculo de café concert en el que interpreta diversos personajes junto a Juan Pablo Mirabelli , “primer vedette hombre, no travestido”, como lo define. “No tenemos ni drags queens ni travestis y, aunque usamos nuestra jerga, queremos que nos vengan a ver todos, sin distinciones”, dice Torchia, conciente de que el espectáculo está pensado para un público LGTTBIQ, lo cual significa, según enumera “un público lésbico, gay, travesti, transexual, bisexual, intersexual y Queer”. Dirigido por Dino Balanzino, sobre un texto escrito por Liliana Viola, editora del Suplemento Soy de este diario, el espectáculo se presenta los miércoles a las 21, sobre el pequeño escenario de Work Bar, en Gurruchaga al 1800. “Lo que hacemos juega con la cultura gay y parodia, en parte, a la revista porteña”, define Torchia. 

–¿Cómo comenzó su carrera?

–En términos profesionales –y tal vez también personales– soy bastante extraño. Desde siempre sentí que no me gustaban los registros periodísticos convencionales y yo no me veía en esos estándares. Me gustó jugar a pasar de ser un periodista serio a mostrarme lúdico, histriónico, aunque ya se que esto puede generar desagrado en algunas personas. Tengo mucho montaje.

–¿Qué significa eso?

–Montaje no quiere decir mentira. Como tampoco la ficción es mentira. Yo soy un negrito nacido en Ensenada (risas) y lo que construí conmigo mismo son estrategias para sobrevivir. Todo el tiempo intento diversificarme. 

–¿El teatro es uno de esos intentos de diversificación?

–Sí, porque no soy actor. Es que en Pasión de sábado, en América TV, soy la autoridad del Casting, un segmento muy teatral que hago frente a una tribuna de 200 personas, en vivo. Esa adrenalina me hizo dar cuenta de que tenía ganas de hacer un proyecto teatral. Es notable ver en la cultura norteamericana la plasticidad que tienen las figuras de la televisión y el periodismo, que van del escenario a la pantalla, montan shows, arman algarabía. Aquí esos traslados entre registros no están demasiado comprendidos. 

–¿Cómo surgió Como nunca?

–Juampi Mirabelli me  propuso trabajar juntos. Quisimos hacer un espectáculo en el que nos miramos a nosotros mismos, a los que estamos acostumbrados a ser discriminados pero que, a la vez, aunque no todos, también discriminamos o cosificamos, o tenemos adicción por el sexo express o el culto a la imagen. 

–¿Cómo lo definiría formalmente?

–Tiene forma de café concert. Pero no hay drag queens ni travestidos. Sí hay una vedette hombre: Juampi tiene un cuerpo muy bien contorneado pero en él no hay desmesura. Eso nos define. 

–¿Cómo ve al periodismo, en general?

–Su práctica se fue endureciendo mucho. Yo lo llamo “periodismo macho” a este periodismo de verdades que, para mí, está sobrecalificado. Yo formé parte del primer Intratables y en aquel momento era un espacio mucho más lúdico de lo que es hoy, no había un combate por la búsqueda de verdades. Me gustaba apelar al humor como una herramienta política. 

–En LaOnceDiez conduce No se puede vivir del amor. ¿Cómo es su trabajo en la radio?

–Desde hace 5 años, todas las medianoches hago este programa donde se desdibujan los moldes y pasamos de la gravedad de una historia durísima a reirnos de nosotros mismos, pensando en vivir la diversidad desde ahí. Yo lo pasé muy mal, pero cuando tomé la decisión de ser quien soy supe que iba a ayudar a otros. 

–¿De qué modo lo hace?

–Si algo sé es hablar con las personas. Al programa va mucha gente del mundo de la cultura pero para mí, no hay como hablar con alguien sin relieve público, para que narre su itinerario personal, su tránsito identitario. Siento que acompañarla y dialogar sobre su vida tiene una función social. La potencia que encierra una vida es incomparable a cualquier otra cosa. 

* Como nunca, Work bar (Gurruchaga 1832), los miércoles a las 21 hs. Reservas por mensaje privado en www.facebook.com/workpalermosoho