La Asociación de Pensamiento Económico Latinoamericano (APEL) organizó su segundo Congreso en la localidad de Cochabamba (Bolivia) el 27 y 28 de octubre. La economista Teresa Morales, ex Ministra de Desarrollo Productivo y Economía Plural Producción del Estado Plurinacional de Bolivia entre 2011 y 2015, fue una de las disertantes. En diálogo con Cash, la dirigente oficialista se explayó acerca de la singularidad que caracteriza al modelo económico plural impulsado por el gobierno de Evo Morales. La nación boliviana tiene un núcleo común pero, a la vez, alberga a treinta y seis pueblos y naciones distintos. La última Asamblea Constituyente discutió, entre otros temas, cuáles debían ser los principios rectores de la vida económica del Estado Plurinacional. 

Usted tuvo una participación protagónica en ese debate. ¿Podría explicar los ejes de la controversia?

–El capítulo dedicado a la organización económica provocó una discusión muy intensa. La posición mayoritaria era que el Estado debía aspirar al socialismo comunitario. Por el contrario, las fuerzas opositoras planteaban que la generación de riqueza era el objetivo principal del régimen económico. En ese contexto, era necesario alcanzar algún tipo de acuerdo porque se requería contar con 2/3 de los votos para aprobar el texto constitucional. Lo que se terminó negociando fue el reconocimiento de la condición plural de la vida económica del Estado plurinacional. 

¿Cuáles son las características principales de esa pluralidad?

–Se instituyeron, con la misma jerarquía, cuatro formas económicas distintas: capitalista, comunitaria, estatal y social–cooperativa. El texto constitucional sentó las bases para la convivencia de una lógica capitalista con otra, para definirlo en términos marxistas, de reproducción simple. Las comunidades indígenas reproducen su vida material desde una mirada civilizatoria distinta a la que representa el capitalismo. Lo material es visualizado, en todo caso, como una manera de lograr capital simbólico (por ejemplo, ser reconocido por los pares) no tanto como el clásico proceso de acumulación de capital. En resumen, la Asamblea Constituyente estableció cuatro formas económicas en igualdad de condiciones. Ese es el rasgo fundamental que identifica al régimen económico plural del Estado boliviano.

¿Cuál es el peso relativo de esas cuatro  formas de organización económica en la actualidad?

–La economía comunitaria es la más importante si la medimos en función a las cantidades de unidades productivas y/o empleo absorbido. Le siguen la economía privada, la pública y la social–cooperativa, en ese orden.

¿Cuáles son las reglas tributarias aplicables a la economía comunitaria y social-cooperativa?

–El Código tributario debería reconocer diferentes formas de imposición. Sin embargo, el esquema actual fue heredado del período liberal. Se trata de una asignatura pendiente más allá de que se hicieron algunas reformas parciales como, por ejemplo, la sanción de un régimen simplificado para los pequeños productores. Por otro lado, la posible redefinición del aspecto tributario está atravesado por diferentes tensiones con los actores económicos. Un ejemplo actual  es de las cooperativas mineras que tienen un régimen muy favorable. Esas unidades productivas tenían buena sintonía con el gobierno pero esa relación está en entredicho a raíz del reciente asesinato de un viceministro. Ese acontecimiento político implicó una revisión del régimen de cooperativas abriendo el debate acerca de la necesidad de nuevas obligaciones tributarias para este tipo de sujetos.

Durante su gestión al frente de la cartera ministerial se crearon diversas empresas estatales. ¿Qué balance hace de esa experiencia?

–El saldo es muy positivo. El presidente impulsó la realización de fuertes inversiones en esas noveles compañías públicas. La mayoría estuvieron concentradas en la producción de alimentos. La idea central era manufacturar la pequeña producción primaria comunitaria. Esta articulación entre sector público y productores comunitarios funcionó muy bien en lechería, frutas y azúcar. Otro ejemplo exitoso fue el de Yacimientos Petrolíferos Bolivianos (YPB). Esa compañía terminó financiando buena parte de la política redistributiva del gobierno de Evo Morales. Lo mismo podemos decir de la empresa aérea Boliviana de Aviación. Por el contrario, un ambicioso proyecto de industria textil no tuvo los resultados esperados  

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