La ciudad desarmó de manera definitiva las consejerías de salud sexual y reproductiva
Al programa Chautabú le dijeron chau
Las dependencias que funcionaban en Recoleta y Lugano fueron cerradas y sus empleados no serán reubicados. Allí se entregaban anticonceptivos y otros insumos y se hacía seguimiento de los pacientes. Ahora todo quedó desactivado. Y las historias clínicas se perderán.
Las consejerías del programa Chautabú fueron cerradas hace 15 días de manera intempestiva.Las consejerías del programa Chautabú fueron cerradas hace 15 días de manera intempestiva.Las consejerías del programa Chautabú fueron cerradas hace 15 días de manera intempestiva.Las consejerías del programa Chautabú fueron cerradas hace 15 días de manera intempestiva.Las consejerías del programa Chautabú fueron cerradas hace 15 días de manera intempestiva.
Las consejerías del programa Chautabú fueron cerradas hace 15 días de manera intempestiva. 

El equipo de profesionales de las dos únicas Consejerías fijas en Salud Sexual y Salud Reproductiva del programa porteño Chautabú, que funcionaban en los barrios de Recoleta y Lugano, denunció que el gobierno cerró las dos dependencias de forma imprevista quince días antes de lo que había anunciado, y no recontrató a los profesionales que aceptaron continuar con el trabajo bajo la modalidad de consultoría móviles. La legisladora de la ciudad Victoria Montenegro, quien elevó un pedido de informe al gobierno de la Ciudad por el desmantelamiento de las dos unidades, dijo que “el estado no puede retirase, evaporarse, después de haber consolidad políticas territoriales sin dar explicaciones. Podemos entender que se trasladen a otro lugar mejor, pero no es el caso y, además, las Consejerías móviles no cumplen la misma función de seguimiento y provisión de insumos”, remarcó.

La Dirección de Políticas de Juventud del gobierno porteño, a cargo del programa Chautabú, le había comunicado la primera semana de diciembre a las 

psicólogas/os y médicas/os que brindaban asesoramiento integral sobre métodos anticonceptivos, infecciones de transmisión sexual y entregaban métodos anticonceptivos en los dos Consejerías fijas de la ciudad, una ubicada en Plaza Houssay (Recoleta) y la otra en la Villa 20 de Lugano, que a fin de mes se cerraban.

Uno de los trabajadores contó a este diario que “en la reunión que tuvimos nos informaron que cerrábamos a fin de mes. Nos dijeron que piensan nuestros contratos como recursos y que iban a disponer de ellos en otros espacios. Y nos ofrecieron pasar a dar talleres, trabajando una hora menos, y con un 25 por ciento menos de sueldo. Somos un equipo chico, de nueve personas. La mayoría decidimos no continuar, pero tres optaron por seguir. Sin embargo, el jueves 14 nos comunicaron que al día siguiente se cerraban los centros. Y el mismo 15, la coordinadora le comunicó a quienes habían decidido continuar que nos les renovaban el contrato”. “El problema es que el cierre implica informar a quienes se atendían a dónde van a ser derivados, qué se va a hacer con las historias clínicas y toda una labor de traspaso a los Centros de Salud que no se pudo realizar”.

Para el profesional, además, las Consejerías móviles no cumplen la misma función porque “ahí los profesionales brindan talleres pero no dan insumos, ni hacen seguimientos de pacientes, ni llevan historias clínicas, todo ese trabajo que se hizo durante años, desaparece”, señaló. 

Voceros del área de Juventud sostuvieron que las Consejerías fijas “estaban únicamente en dos puntos de la Ciudad. En cambio, las consejerías móviles previnieron y trabajaron con casi 10.000 jóvenes en distintos puntos de la ciudad, siendo así un 625 por ciento más efectivo su impacto. Ambos son dispositivos distintos”. “Además, al abrirse el nuevo Centro de Salud y Acción Comunitaria N° 43 en la Villa 20, donde ya contaban con el Cesac N° 18, notamos que no era necesario contar con el lugar físico de la consejería, dada la escasa población en la que impactarían los recursos, teniendo en cuenta el exceso de oferta para la demanda de la zona. Por esto mismo se propuso una refuncionalización del programa que consta en prevenir y acompañar a los jóvenes, trabajando en conjunto con el Ministerio de Salud”.

Sin embargo, el consejero que trabajó en Lugano dio otra visión de la tarea de años con los vecinos: “En la Villa 20 se atendió, en 2017, a 1230 pacientes, con 4037 consultas. Hubo 447 usuarias nuevas, y se entregaron 7214 insumos (test de embarazo, píldoras anticonceptivas de emergencia, anticonceptivos orales combinados, anticonceptivos inyectables combinados, Desogestrel –anticonceptivo oral que no afecta la lactancia—). Se hicieron 422 derivaciones a los Centros de Salud y Acción Comunitaria (CeSAC) 18 y 43, principalmente; y se llevan 2662 historias clínicas desde fines de 2013. A esto se suman 129 consultas por interrupción de embarazo”.

“Todas estas cifras –agregó– cobran aún más relevancia en contexto:la Villa 20, según el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) tiene 28.000 habitantes, de los cuales 6700 son mujeres de entre 15 y 39. Atendimos en el centro a 2660, es decir un tercio de las mujeres. Según Coordinación Salud Sexual, Sida e ITS, del Ministerio de Salud, en 2016 se hicieron 563 interrupciones de embarazo legales en todo Capital. En Lugano, que representa el uno por ciento de la población de la ciudad, tuvimos 129 consultas”.

Además, remarcó  que “nosotros trabajábamos con demanda espontánea: venías al centro, esperabas no más de quince minutos, te atendíamos y proveíamos de insumos. Ahora quienes sean derivados a los Centros de salud van a tener que pedir turno, ir un día determinado, pasar por la farmacia y entrar en una lógica que complica mucho más”.

Por su parte, la legisladora de Unidad Ciudadana hizo un requerimiento, en el marco de la ley de acceso a la información, para que la Vicejefatura de Gobierno, área a cargo de Diego Santilli de quien depende  la Dirección de Políticas de Juventud, informe “qué pasará con la política pública desarrollada desde las Consejerías, indicando qué dependencia llevará a cabo la misma desde el 15 de diciembre del presente año; cómo se garantizará la atención en las zonas en las que funcionaban las Consejerías y en las zonas aledañas; de qué manera se garantizará la atención de estos/as consultantes”.

Montenegro dijo a Páginal12 que “para los que trabajamos territorialmente sabemos lo importante que es lograr anclaje en los barrios, poder referenciarse y entender las particularidades. Y eso es lo que habían logrado esos profesionales. No es lo mismo esperar una Consejería móvil; esto es seguir desfinanciando espacio donde las mujeres pueden acceder a sus derechos. No sólo dejan sin trabajo a los profesionales sino que centenares de mujeres se quedan sin las políticas que le permiten decidir sobre su propio cuerpo. Que exista un área de prevención donde se dicten talleres es positivo pero distinto a un espacio físico donde pueden ir, tener contención, la  información necesaria y los insumos. El estado tiene que trabajar en las dos líneas no una u otra”, remarcó.

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