Hacia el nuevo Paro Internacional de Mujeres
Parar para mover todo
El colectivo rosarino de organizaciones feministas empieza hoy en La Toma a organizar otra edición del pronunciamiento universal por la igualdad de género y los derechos de la mujer.
La convocatoria del 8M en 2017 tuvo alta adhesión en la ciudad, y quieren superarla.La convocatoria del 8M en 2017 tuvo alta adhesión en la ciudad, y quieren superarla.La convocatoria del 8M en 2017 tuvo alta adhesión en la ciudad, y quieren superarla.La convocatoria del 8M en 2017 tuvo alta adhesión en la ciudad, y quieren superarla.La convocatoria del 8M en 2017 tuvo alta adhesión en la ciudad, y quieren superarla.
La convocatoria del 8M en 2017 tuvo alta adhesión en la ciudad, y quieren superarla. 
Imagen: Alberto Gentilcore

Un nuevo Paro Internacional de Mujeres (PIM) empieza a armarse hoy en Rosario para vestir a la ciudad de violeta, el próximo 8 de marzo, en sintonía con las movilizaciones que habrá en más de 57 países, superando la cantidad de 2017. El 8M movilizará al movimiento de mujeres con convocatorias variadas para "mover la tierra de su eje", como principal propuesta. "Desde las raíces profundas de nuestros territorios, hasta los edificios de las corporaciones; vamos a quebrar las estructuras que nos atan", reza la convocatoria a la primera asamblea local, que se realizará a las 19 de hoy, en La Toma (Tucumán 1349).

La iniciativa, es clara: "Mujeres, lesbianas, travestis y trans estamos organizadas en un deseo común y ya no hay vuelta atrás. Ante la feminización de la pobreza, decimos: ¡feminización de las resistencias! y volvemos a tomar las calles por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Si nos paramos todas, la tierra se mueve".

Cada año, el 8 de marzo (Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras), cientos de mujeres salen a las calles para reclamar el fin de la violencia machista, pero también el fin de la opresión en todas sus variables: en lo laboral, cultura, educativo; y por un mundo igualitario. Desde el año pasado, la situación de varios países generó el primer Paro Internacional de Mujeres, que se realizó en 57 países; mientras que este año, se espera una segunda convocatoria con más fuerza. Así, la movida comienza a armarse en pleno enero. Noelia Figueroa, de Ni Una Menos (NUM) Rosario y del colectivo feminista Mala Junta, consideró que este 8M es importante "porque como movimiento de mujeres feministas tenemos la obligación de movernos para sostener el nivel de movilización y la capacidad que logramos tener. Quedó demostrado en el paro del año pasado, no solo el nivel de adhesión sin precedentes, sino que además el feminismo está atravesando todas las estructuras: sindicales, políticas, estatales y de organizaciones. Además, se aprovecha la aplicación de las nuevas tecnologías para poner en contacto a mujeres que seguimos compartiendo vivencias en torno a la violencia y a la opresión, en distintos planos. Haber puesto eso en función de nosotras hace que lo podamos reforzar para este año". El desafío, para la militante, pasa por "seguir mostrando la capacidad de respuesta contra los sectores dispuestos a elevar el nivel de la discusión, para criticar el feminismo. Este movimiento no solo sigue en auge, sino que tiene la capacidad de elaborar muchas formas de respuesta. Ello es posible en el marco de la conexión entre nosotras", aseguró. Al mismo tiempo, apuntó a que "en el plano nacional, es un desafío retomar la figura de la huelga, porque venimos de meses complicados para la clase trabajadora, porque las mujeres seguimos siendo las más precarizadas. Volver a plantear la herramienta del paro en momentos posteriores a la reforma previsional y cuando se viene la discusión por una reforma laboral es como subir la apuesta".

 

"Vamos a quebrar las estructuras que nos atan", propone la convocatoria a la génesis del nuevo 8M.

 

Majo Poncino, de NUM y el Movimiento Evita, consideró que "el 8M es importante porque visibilizamos el trabajo, exigimos la igualdad de derechos, la libertad y autonomía sobre nuestros cuerpos, porque todas las mujeres queremos vivir una vida sin violencias, entendiendo que cada 26 horas una mujer es asesinada, por el solo hecho de ser mujer. Sabemos que el único responsable es el Estado, y está ausente", protestó. Además, remarcó que en el país "el movimiento de mujeres es un ejemplo de lucha y organización, porque fuimos las mujeres las que impulsamos el año pasado el primer paro contra el gobierno de Mauricio Macri y la alianza Cambiemos. Entendemos que es el Estado el que lleva adelante medidas de ajuste y antipopulares, de recorte de programas, tarifazos, despidos; como las reformas con las que las más perjudicadas somos las mujeres, que ganamos un 27% menos que los hombres y este porcentaje aumenta sobre las trabajadoras de la economía popular. También porque queremos que se implemente la ley de Educación Sexual Integral (ESI), y que se debata en el Congreso el proyecto de ley de Interrupción voluntaria del embarazo, que lleva adelante la Campaña Nacional por el aborto legal, seguro y gratuito".

Mabel Gabarra, de la Campaña Nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, agregó que "este año la movida viene con mucha fuerza". Sobre los motivos, planteó que "las consigna son universales". "Planteamos que si las mujeres no valemos, que produzcan sin nosotras", dijo. Hay otras cuestiones "como la violencia, el aborto legal, la feminización de la pobreza, sobre todo en nuestro país, donde la mujer es la más afectada por la crisis. No estamos dispuestas a seguir soportando estas cuestiones", aseguró. Para Gabarra, las mujeres en la calle "muestran la lucha y en 2017 pudimos ver muchas movilizaciones, con más sectores que se sumaron a las organizaciones históricas. Hay nuevos fenómenos que muestran una multiplicación de la militancia de las mujeres. Esperamos que este año haya más participación", instó. Al mismo tiempo, destacó la "articulación enorme" del movimiento de mujeres de Rosario, que representa a muchos sectores y que "no se había visto en la ciudad". "Estamos unidas por el 'vivas nos queremos'", destacó.

Por su parte, Liliana Leyes, de la Secretaría de Genero de la CTA, sostuvo: "Este 8 de marzo las mujeres volvemos a las calles y paramos contra la inequidad en nuestros trabajos, en nuestras casas, en nuestras vidas. Traemos las luchas de quienes nos precedieron: las obreras textiles, las madres y abuelas, las madres del dolor, las históricas multisectoriales de mujeres que abrieron el camino a la lucha. Paramos las trabajadoras formales del Estado, las informales, las desocupadas, las trabajadoras del hogar, las jubiladas". Al hablar de los motivos de la movilización, la gremialista mencionó "la precarización laboral, los miles de despidos de este Gobierno que violenta nuestros derechos"; y agregó: "Paramos por el desmantelamiento en áreas importantísimas de género, como la Dirección de Políticas de Género en el Ministerio de Defensa, donde fueron despedidas mujeres, en un 60%. Paramos por el cierre de Fanazul y los despidos en la Fábrica Militar de Fray Luis Beltrán. Paramos y salimos a las calles para poner un freno a la desigualdad el machismo y este sistema patriarcal que nos oprime, desiguala y mata". Para Leyes, "somos miles en el mundo y a paso de hormiga pero convencidas de que lo vamos cambiando".

 

Internacional feminista

Cuando faltaban dos meses exactos para el paro, el 8 pasado, se lanzó una nueva articulación internacional, con una amplia base en América Latina, surgida de experiencias como el Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe (EFLAC) y ELLA, en Colombia. La Internacional Feminista ya tiene más de 200 integrantes de distintos colectivos de todo el mundo y si bien articula por las redes sociales, plantea como eje de la preparación del paro las asambleas diseminadas en cada territorio.

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