medios y comunicación

Comunicación enactiva

A partir de una anécdota de la vida cotidiana, Sandra Massoni explica el sentido y los alcances del diagnóstico comunicacional estratégico desde los nuevos paradigmas como dispositivo comunicacional.

Desde Rosario

Comencé a responder la pregunta de Nina –una colega mexicana–al final del almuerzo con mis compañeros de trabajo. Habíamos armado la reunión sin protocolo y desde varias oficinas a la vez. El anuncio de la convocatoria decía: Mañana 13 horas. Vengan los que quieran compartir. Traigan algo para comer y algo para contar de las vacaciones. Se nota que había ganas porque se sumaron todos. Fue una reunión amable, con risas, anécdotas de viajes y otras escapadas de nuestras rutinas habituales. Alguien dijo: nunca había asistido a una fiesta de inicio del año. Nos dimos cuenta de que, sin haberlo programado, habíamos tenido una celebración de bienvenida. Siempre festejamos las despedidas, pero nunca los comienzos. Nos pareció auspicioso. Aplaudimos.

La tranquila auto organización con la que se concretó, la rapidez y facilidad con la que se continuó luego con las tareas laborales, la calma alegría de los asistentes, llamaron mi atención. Cada uno al retirarse hizo su aporte: levantó un papel y lo colocó en el cesto de basura, acomodó una silla, retiró un vaso…

Pensé en la potencia de la auto organización como uno de los componentes de la respuesta a las preguntas de Nina: ¿qué significa diagnosticar procesos de comunicación en las organizaciones? ¿en qué se diferencia un diagnóstico comunicacional tradicional de uno estratégico?

Para responderle me propuse sistematizar de forma abreviada algunos de los ejes que trabajo en extenso en mi libro Avatares del comunicador y el impulso derivó en este texto.

El diagnóstico comunicacional tradicional es un dispositivo comunicacional que busca progresar. El diagnóstico comunicacional estratégico desde los nuevos paradigmas es un dispositivo comunicacional que busca habitar.

El tradicional estudia y reconoce a la organización para homogeneizar, ajustar al modelo que ha sido establecido previamente como válido. Aún el tradicional estratégico -por ejemplo, cuando se lo hace desde una visión socioeconómica como el marketing o desde una visión socio semiótica, como el diagnóstico de comunicación interna-diagnostica para establecer operaciones que permitan establecer avances y desviaciones respecto de ese modelo. Lo hace comunicacionalmente en dimensiones únicas. Siempre en línea porque piensa a la comunicación como un proceso cognitivo en el cual hay emisores, mensajes y receptores. Diagnostica porque necesita determinar cuáles son los elementos en los que no hay correspondencia con la realidad, la cual se entiende exterior y separada de los actores. Como en todo progreso, el diagnóstico comunicacional tradicional implica operaciones de control.

El estratégico desde los nuevos paradigmas, por su parte, reconoce a la organización en situación y desde lo vivo. Despliega reconfiguraciones desde la diversidad existente en cada territorio. Trabaja el encuentro en dimensiones múltiples. Diagnostica para establecer operaciones que permitan potenciar identidades grupales o sectoriales convergentes con la dirección de transformación propuesta en la estrategia de comunicación. Incluye, pero rebasa las dimensiones tradicionales (informativa, ideológica, interaccional) porque busca aportar transformaciones en la modalidad del encuentro actualmente dominante. Siempre desde lo fluido. Considera que hay que reconocer la heterogeneidad a partir de entender que la realidad emerge en la comunicación como una trama compleja y siempre activa. Como en todo lo vivo, implica operaciones de cuidado, de respeto a la diversidad,que reconozcan las diferencias de los actores en términos de sus estructuras de autorganización. Las técnicas y las herramientas de la investigación enactiva en comunicación (IEC) trabajan en formular caminos cognitivos que los actores quieran y puedan tomar (dar manzanas a los leones no es cuidarlos; dárselas a los venados, sí). Este tipo de diagnóstico entonces no se enfoca en qué decir sino en cómo propiciar que los actores se vinculen de maneras convergentes con los cambios requeridos en el problema sobre el que se trabaja. Ese cómo vincularse con otras modalidades incluye el análisis, pero también la implementación de acciones comunicacionales en los distintos componentes y niveles del problema. El diagnóstico IEC trabaja reconociendo los intereses y las necesidades actuales de vinculación de cada matriz sociocultural, sus ritmos, sus formas de cambiar. Comunicar es, entonces, un encuentro en la diversidad: un ritmar juntos, acompasado, complejo, que emerge desde la auto organización de los grupos y sectores. Y cuando ocurre, triste o alegre, resulta una celebración.

* Directora Maestría en Comunicación Estratégica UNR.

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