Como Woodstock, pero en Harlem
El título de la legendaria canción de Nina Simone funciona como la mejor presentación para el documental que está revolucionando la mirada musical y generacional sobre los años ‘60, completando un registro que durante demasiado tiempo estuvo exageradamente enamorado de Woodstock. Lo que finalmente Summer of Soul (...o cuando la revolución no pudo ser televisada) demuestra es que, si el hombre blanco fue a la Luna y de la misma manera tuvo su festival hippie, la musica negra también estaba de fiesta entonces, aunque durante medio siglo a nadie pareció interesarle. Debut como director de Questlove, integrante de The Roots convertido hace tiempo en vocero de la música que lo representa, su documental premiado en Sundance rescata el testimonio de un extraordinario festival gratuito que se llevó a cabo durante varios domingos del verano de 1969 en un parque de Harlem, en plena Nueva York, llegando a reunir en total unos 50.000 espectadores. Con una exquisita edición y didácticas presentaciones, la vitalidad de esa música, su público y su época se despliegan admirablemente en la pantalla junto a la vibrante presencia de una amplia selección de artistas, que van desde el gospel de Mahalia Jackson y Mavis Staples hasta el blues y el rock de B. B. King y Sly Stone, pasando por The 5th Dimension, Gladys Knight, un joven Stevie Wonder, Herbie Mann, el indispensable toque latino de la Nueva York de la época con Mongo Santamaría y Ray Barretto y, por supuesto, una incendiaria Nina Simone.