La gira despedida "El vicio de cantar" llegó a Buenos Aires, una larga ceremonia colectiva con todos los clásicos y la sensación de que, aunque no vuelva a subir al escenario, el vínculo será eterno.
El ritmo deliberadamente pausado de la serie, con breves ramalazos de acción, la ubicó más cerca de los comienzos de "Game of Thrones" que de su acelerado final. El epílogo dejó abierta la expectativa por una guerra inevitable.
Lo dijo Ricardo Mollo hace unos días, y viene a cuento: "¿Qué pasa con el tango?
En un relajado encuentro con la prensa, el trío presentó un video con imágenes inéditas y fue mucho más allá de la cita anunciada, recorriendo una amplia gama de cuestiones.
En casa no querían que viera a Carlitos Balá.
El primero de los ocho conciertos fue una prueba contundente de que hay mucho más que un ejercicio de nostalgia. Sobre todo, mostró a un Fito en plenitud, al comando de una banda monolítica y cantando como nunca.
El comienzo de la nueva serie fijó el escenario y los personajes de una fantasía medieval centrada en los Targaryen. Y aun con ciertas faltas, la "marca Game of Thrones" está bien patente.
(ATENCION: este artículo contiene SPOILERS)
Lo dice muy bien Andrés Valenzuela en su recuento: tenía que intervenir el mismo Neil Gaiman <
El espectáculo del grupo de "teatro de acción" no es un compendio de habilidades o golpes de efecto: la potencia de sus performers y la poesía visual se combinan para un perfecto reencuentro de pospandemia.