Con todo lo que sucedió desde la explosión de popularidad del rock argentino, a veces hay que recordar y remarcar que alguna vez esto fue un ghetto.
En 1986 eran unos impresentables que solo pensaban en chicas y cerveza; tres años después le daban lecciones al mundo del rap con el monumental "Paul's Boutique". Y era solo el comienzo de un camino bien representado en "Beastie Boys Story", el documental / stand up dirigido por Spike Jonze.
Autor de buena parte de los textos del grupo, dueño de un formidable timing para los juegos de palabras, las inflexiones vocales y la actitud corporal, Mundstock fue uno de los pilares del legendario grupo humorístico-musical.
En 1987 trabajaba en una sucursal de la juguetería El País de las Maravillas en Olleros y Migueletes.
Esta no es una columna de opinión y pretendido sesudo análisis –o sí, también, un poco- sino ante todo y sobre todo un arcón de recuerdos que se amontonan, que se superponen, que hacen pogo.
En tiempos de cuarentena obligatoria y aislamiento social, ante la inacción queda el pensamiento, la creatividad, la imaginación, en última instancia el delirio.
Covid-19, coronavirus, cuarentena, pandemia, virus, etcétera y más etcétera: el universo es un monotema ya insoportable, un loop infinito, una repetición de términos aplicados a todo lo que, desde
Todo empezó con una notita en el ascensor.
La cuarentena obligatoria ha llevado a una explosión de consumos audiovisuales y búsqueda de diferentes formas de entretenimiento pero también, en un efecto si se quiere virtuoso, a un estímulo del
El Volumen II de un entretenimiento para sobrellevar estos días de quedarse en casa: títulos de aquí y de afuera para disfrutar relajadamente.