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Hugo Soriani

El tercer gol de Mario Kempes

El mundial de fútbol de 1978 despertó en mi padre, el Capitán Soriani, un interés y una pasión solamente comparable a la que sentía por su amado River.

Por Hugo Soriani

Papeloneta

“Andá pa’allá, andá pa’allá”, me dice Osvaldo indicándome la mesa donde quiere que me siente.

Por Hugo Soriani

Torrico y Ortigoza a la Secretaría de Comercio

–Le aviso de entrada, jefe. De entrada nomás se lo digo, no me pida su cortado con espuma porque la espuma no va más. Osvaldo, el mozo de mi bar favorito, me recibe con ese discurso.

Por Hugo Soriani

Las figuritas difíciles 

Los juegos en el barrio. El mundial 74 y el álbum imposible de llenar. Mukombo, el jugador inconseguible de Zaire

Por Hugo Soriani

Cinco palabras que me salvaron la vida

Necesito valor para seguir leyendo las cartas que mi padre, el Capitán Soriani, me mandaba a la cárcel durante los años de plomo.

Por Hugo Soriani

Cinco palabras que me salvaron la vida

Necesito valor para seguir leyendo las cartas que mi padre, el Capitán Soriani, me mandaba a la cárcel durante los años de plomo.

Por Hugo Soriani
El dictadorJorge Rafael Videla, en pleno grito de gol en la final del Mundial 78.

El Mundial 78 en la cancha y en la cárcel

Ahora, cuando se cumplen 44 años del campeonato mundial que ganó Argentina, encuentro algunas de las cartas que mi padre, el Capitán Soriani, me mandaba a la cárcel de Magdalena donde yo llevaba má

Por Hugo Soriani

Lecciones de box en una terraza de Almagro: Los guantes de Laudonio

El Capitán Soriani, mi padre, amaba el boxeo.

Por Hugo Soriani

En el bar hasta que llegó Milei: Café cortado  

Estoy sentado frente a la ventana de mi bar favorito. Charlo con Osvaldo, el mozo, al que busco cuando necesito distenderme y charlar tranquilo sobre el fútbol o la vida.

Por Hugo Soriani
Julio Morresi.

Un padre

"A Norberto lo detuvieron el 23 de abril del ‘76 en un control policial.

Por Hugo Soriani