El mundo sin ojos En los momentos más regocijantes de mi infancia siempre estaba mamá. Ella jugaba, me hacía cosquillas y me impulsaba a superarme.
El mercado configura subjetividades y cuerpos imponiendo metas que teologiza para las personas.
En su departamento del tercer piso del Hotel Alvear, Ringo pide un champagne y dos copas. No era entonces de tomar alcohol, pero en minutos iba a recibir una visita inesperada: la de Goyo Peralta.
Desde Barcelona
Este homenaje a la doctora Mabel Colalongo es más que merecido, aunque lamentamos que haya transcurrido tanto tiempo antes de que pudiera concretarse.
Ha hecho frío. Aún hace frío. La helada ha cristalizado la tierra y hasta el fierro se vuelve más duro.
En 1958 yo tenía 13 años. Un día de ese año estaba, con un amigo, en una de las esquinas de las calles Matheu y Rondeau, del barrio de Parque Patricios de la ciudad de Buenos Aires.
Era yo chico, un hijo pródigo del fútbol y la bicicleta. Fuera de ahí, de esos territorios móviles conocidos, hacía agua. Y el circo era uno de ellos.
Cuando Bigotito se paseaba por la capital Federal se notaba en su modo de andar y en todo su porte una arrogancia natural que lo definía como un ser bien pagado de sí mismo, orgulloso de su talento
La mujer pasó junto a Ricardo que estaba sentado a la mesa leyendo algo. Él la siguió con la mirada. Ella sacó una jarra con agua de la heladera, se sirvió en un vaso.
El 10 de mayo se cumplen 90 años de uno de los episodios que mostró al mundo el horror del incipiente nazismo: la quema de libros en la Opernplatz de Berlin.
Uno
La Argentina es un país extraño dentro del mundo.
Amelia camina por el jardín despacito, inclinada un poco hacia adelante, asegurando cada paso. Sonríe y canta en Piamontés, su lengua de origen.
--Te voy a dar tres pistas... --No necesitas decirme nada --dijo Phillips--: Cuba, Cuba y Cuba. --Es por eso por lo que te necesitamos --dijo Cliff.
El positivismo ofreció al mundo occidental muchas novelas preciosas de Pérez Galdós como la Marianela, que habré leído allá por la escuela secundaria.
Levanta, el viejo baqueano, la pava casi hirviente y ceba un mate de cara al pampero que arrastra arenilla del guadal.
Las prendas llegaron una a una a la fiesta, en la noche estrellada.
Desde el primer Silicon Valley de la historia en lo que es Irak hoy, pero cinco mil años atrás (y más importante que el Silicon Valley de California) hasta la Revolución industrial en Inglaterra, <