Las seccionales 12, de barrio Ludueña, la sub24 de Empalme Graneros y la 20, de Carrasco al 5600, fueron reforzadas.
De pronto calor en el rostro. Debo estar insolado. Eso me pasa por quedarme demasiado en el muelle. Domingo a la noche. Volver a la ciudad. O sea, domingo, y al día siguiente: lunes y con fiebre.
Existe un paralelismo con la idea de autoridad que se ha construido en la actualidad y con la que se nos enseña en algunos textos bíblicos.
Entre las varias ventajas que tenemos en Rosario, al contar con las numerosas y bien surtidas Bibliotecas Municipales, una de ellas es la posibilidad de elegir, regularmente, obras y autores.
Es curioso el oficio de prologuista. Me dicen que he escrito más de cuarenta prefacios, o sea que he encontrado más de cuarenta excusas para bosquejar una poética propia.
Una pistola encapuchada con un escarpín no es un símbolo de paz.
Desde Barcelona
Cuando me abrió la puerta, algo de su rostro parecía no estar en su lugar pero no supe identificar qué era. La seguí al ascensor.
¿Puede describirse la violencia en un poema? Quizás, hay versos en la historia de la literatura cuyas imágenes resultan elocuentes.
Cuánta necesidad de disfrazarse se percibe hoy por las calles. Aros, tatuajes, tinturas, afeites y tutti i fiocchi.
Miraba el cementerio de heladeras desde el otro lado del alambre. Tenía seis años. Había cientos de heladeras abandonadas, les crecía el pasto alrededor y también pilas de basura.
El taxi estaba parado en el semáforo de Scalabrini y Corrientes cuando el teléfono sonó por primera vez. El ringtone era una carcajada ligeramente grosera, como de alguien con la boca llena.
Me despierto a las cinco, categoría alondra, rindo más. Salto de la cama. Del baño a la cocina. Me siento, la compu ahora me responde con rapidez. Ves que podías, nena.
Alguna vez Victoria Ocampo afirmó que “la presencia real de los seres nos enseña sobre ellos más de lo que pueden transmitir los libros”.
Entre las mejores razones para no leer ni escribir, está el calor.
A Lisandro y Matías Scalona
Desde Francia hasta Uruguay, no por casualidad, los gobiernos neoliberales han propuesto una reforma jubilatoria que agrega años a la edad de retiro (dos en Francia; hasta cinco en Uruguay).
Dice una querida compañera que maternó entre rejas: “Pienso en la idea de legado, siempre. En el traspaso. Por estímulo: el color muro, día tras día.
--¿Me van a matar, coronel?