CONTRATAPA › ARTE DE ULTIMAR

The Carne Blues

 Por Juan Sasturain

Salida de vaca o de
los usos múltiples
“Gran invento la vaca: toda forrada de cuero
y sin ninguna costura.”
Del refranero popular
argentino

De la vaca sale de todo. Es un animal de usos múltiples, no tiene desperdicio. Nos da la carne, la leche, el cuero y los cuernos. No se tira nada. Y con lo que sí se tira o queda por ahí se hacen fuegos fatuos, luces malas, fosforescencias. con la cabeza pelada de vaca se hacen asientos, con las pezuñas cortadas a cuatro dedos del piso se hacen mates con pelo y todo.

Todo se aprovecha: con los gases de hace combustible. Caga fuego, la vaca.

Con la carne se come, con la leche se bebe, con el cuero se viste y calza y si se corta en tiritas se hacen látigos, rebenques, soguitas. También consoladores, monturas, zapatos, carteras y cinturones.

Con los huesos de las vacas se hacen luces malas, fosforescencias. Con la cabeza de vaca se puede hacer un perchero, con dos caderas, un banquito petiso, un susto nocturno. Con el cuerno de la vaca se puede hacer un perchero, un agujero en la bombacha bataraza.

Con el mugido se identifica el sonido del campo, se hacen imitaciones. También se hacen composiciones escolares con el tema la vaca. La vaca da que hablar y escribir. Las vacas son buenas para los refranes.

Los cuernos de la vaca sirven para hacer chifles, mates, pequeñas cornetas, botones, boludeces. Con la mirada de la vaca se hacen trenes vistos de perfil. Con la caca de la vaca voladora se hacen chistes. También con la ubre de la vaca se hacen chistes de mujeres tetonas. Con la vaca en general se hacen comparaciones graciosas. Pero la vaca no se ríe.

Según Google, con los dientes de la vaca se hacen dados, peines, imitaciones de marfil calado. Con las pestañas, cuerdas de violín: violincitos románticos y gitanos de juguete. Con las muelas, dijes. Pero Google exagera.

Con los cuatro estómagos se pueden hacer un par de niños etíopes. También se le puede vender su sombra –la fresca sombra de vaca– a Etiopía, que no tiene: las sombras del camello y del cebú son mucho más cálidas.

El olor de la vaca viva o recién carneada es buena para la libido. El pis de vaca es bueno para el reuma y los callos plantales. Con la marca identificatoria de una vaca se puede hacer un monograma en la corbata o en la rastra enriquecida de monedas de plata con caritas de vaca.

Con el recuerdo de la vaca se han hecho poemas: la empastada vaca rosilla de Baldomero, famosa. La que “vaca yendo” al baile en Martín Fierro es una vaca agresiva, pero sólo de palabra. Con la vaca atada se hacen rimas. Con la vaca loca, campañas de prensa.

Con el cuero se hacen sofás y alfombras con forma de vaca aplastada. Con la concha de la vaca se hace tacto en la facultad de Agronomía y también sirve para hacer exclamaciones obscenas. Con el precio de la vaca se hace guita. Con el color de la vaca se pintan los ideales de clase. Con el olor de la vaca se destilan lociones pampeanas para las fiestas de la Rural.

Con el paso de la vaca se miden hectáreas.

Con la caca de vaca se puede patinar. Se pueden enchastrar las alpargatas, se puede arruinar un vestido de fiesta campera. Con los ojos, con el hocico de vaca se pueden hacer guantes de seda de vaca –dicen en el Tíbet– y la tos de vaca es buena para el resfrío, según los hindúes. Con la vaca se pueden hacer milagros y hay vacas que han sido diosas, pero casi nadie les cree.

El trote de vaca es bueno para cruzar semáforos inminentes.

El sueño de la vaca fortalece la voluntad de los dietistas.

La ve de vaca sirve para escribir virtud verdad valores en los editoriales de los grandes diarios.

El insomnio de vaca es bueno para la metafísica y el vaivén de la cola de vaca inspira la oscilación pendular, genera una sensación de pasiva placidez y es bueno para activar los reflejos de los mosquitos, los tábanos y los jejenes. Con la grasa de la vaca se juntan moscas, se hacen ídolos populares esculpidos a mano.

La vaca es el objeto directo (casi) exclusivo del verbo ordeñar. Y es inseparable de la definición de la palabra tambo y de la imagen coloreada del chocolate Milka.

Las pestañas de la vaca tienen la curva perfecta para enganchar piojos y hacerlos resbalar hacia el calor de la siesta. Con las huellas de sus pezuñas se hacen moldes de barro que habitualmente se desaprovechan, quedan tirados en el suelo.

Con los alrededores de la vaca se hace el tero, se hacen el carancho o el chimango. A la vaca le debemos el alambrado y el cuento El matadero.

Con la parte de arriba de la foto o la pintura de una vaca se puede hacer un buen cielo de un cuadro de Enrique Policastro o un cielo de Fader a cuatro colores. Con un dibujo de Mirco Repetto se puede hacer la historieta La Vaca Aurora y con la vaca estudiosa se puede hacer una canción de María Elena Walsh.

Con la vaca se hacen refranes, sánguches, asados, seminarios sobre aftosa, estampillas y monedas de plata y de cobre.

La vaca viene en tres colores: toda roja, roja con cabeza blanca, negra y blanca y toda negra. Con la sangre de vaca se pueden pintar almacenes rosados a la cal, como hizo Borges, o pintar la casa de gobierno y ponerle Casa Rosada.

Con muchas vacas se puede hacer un arreo. Y con las vaquitas ajenas, la canción El arriero. Si se las sube a un camión las vacas se llaman hacienda y tienen un ministerio propio. No le dicen Ministerio de Vacas porque quedaría feo.

Con la vaca se pueden hacer un montón de boludeces más. Muchas de ellas las pagamos caro.

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