DEPORTES › FEDERER LE ROBó EL SUEñO DE LA FINAL EN CINCO REñIDOS SETS

Del Potro se codeó con la gloria

El mejor tenista argentino del momento se sacó todos los complejos y enfrentó de igual a igual a su ídolo, que necesitó de toda su experiencia para vencerlo. Federer jugará mañana ante Soderling una final que es una verdadera cita con la historia.

 Por Sebastián Fest

Juan Martín Del Potro rozó ayer la gloria, pero no la alcanzó. La semifinal del Abierto de Francia quedó finalmente en manos del suizo Roger Federer. El número dos del mundo logró un electrizante 3-6, 7-6 (7-2), 2-6, 6-1 y 6-4 y se medirá por el título con el sueco Robin Soderling, vencedor ayer del chileno Fernando González por 6-3, 7-5, 5-7, 4-6 y 6-4, tras recuperarse de una desventaja de 4-1 en el set final. “Del Potro jugó muy bien, pero yo luché”, resumió el eufórico suizo, que tendrá mañana una cita con la historia que marearía a cualquiera.

En un mismo partido se juega la posibilidad de ganar Roland Garros –el único Grand Slam que se le resiste–, de igualar el record de 14 “grandes” que ostenta el estadounidense Pete Sampras y de convertirse en el sexto hombre en la historia del tenis capaz de ganar en los cuatro grandes escenarios de su deporte. Se juega, en resumen, la eternidad deportiva. Pero ayer, durante buena parte del partido ante Del Potro, pareció que el sueño se le escapaba a Federer, finalista de las tres ediciones anteriores de Roland Garros y siempre derrotado por el español Rafael Nadal.

El argentino, quinto del ranking mundial, borró todas sus ataduras psicológicas ante el que es uno de sus grandes ídolos y comenzó el partido mandando. Del Potro siguió al pie de la letra el plan de juego trazado por su entrenador, Franco Davín, el mismo que llevó en 2004 a Gastón Gaudio al título en París: ataque al revés de Federer, a veces con tiros planos, otras con golpes bombeados y sin peso. Control de la ofensiva, mover al suizo de lado a lado cada vez que fuera posible. Cada tanto, un revés paralelo.

Así, una derecha de Federer en la red le permitió a Del Potro quebrar y adelantarse 3-2 para llevarse un 6-3 que fue toda una liberación para el argentino, que hasta entonces acumulaba cinco derrotas en cinco partidos y jamás le había arrancado un parcial al suizo.

El público de la cancha central decidió hacer valer su peso, Del Potro sintió la presión, cometió cuatro errores y entregó el tie break del segundo set por 7-2. Federer largó un rugido de entusiasmo que desató otro en las gradas. Mirka, su esposa embarazada, aplaudía desde el palco.

El entusiasmo se fue enseguida, porque Del Potro se llevó el tercer set por 6-2 en 36 minutos con un nuevo error de derecha de Federer, que no se hundió. El ex número uno reaccionó bien. Un drop para break point y luego una derecha larga de Del Potro le dieron el 3-1 al suizo, que llegó rápidamente al 6-1 impulsado por el “¡Roger, Roger!” de los franceses en el Philippe Chatrier.

Gritos que se ampliaron al quebrar el suizo para 1-0 en el inicio del quinto set, mientras el padre de Federer, sonriente, regresaba a un estadio en el que el frío de la primavera parisina era cada vez más intenso. Dos sets para cada uno y tres juegos para cada lado en el quinto.

Igualdad total mientras la luz del día abandonaba París y Del Potro ante otra situación límite: 0-40 con su saque. Delpo levantó los tres break points con tiros a las líneas, pero terminó entregando el juego, el partido y sus sueños de final con una doble falta.

Del Potro salvaría un match point con su saque y acortaría las distancias a 4-5, pero el partido y los sueños ya no eran suyos: una derecha fulminante del suizo cerró el partido y dio paso al estallido de euforia de todo un estadio, que el Del Potro abandonó llorando tras abrazar a su rival.

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El abrazo amistoso entre Federer y Del Potro tras la gran semifinal de Roland Garros.
Imagen: EFE
 
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