DEPORTES › BOCA Y RIVER, ENTRE EL CLAUSURA Y LA COPA LIBERTADORES

Llegó la hora de arriesgar

Ambos equipos jugarían el domingo con suplentes, exponiéndose a un mal resultado a una semana del superclásico.

Cae de maduro, después de las victorias que lograron en Perú y México, respectivamente, que la prioridad de Boca y de River para lo que queda de esta primera mitad de la temporada es la Copa Libertadores, y esto permite entender por qué tanto Carlos Bianchi como Leonardo Astrada presentarán formaciones alternativas en los partidos ante Independiente y Vélez, el domingo, por la 13ª fecha del torneo Clausura. El argumento es simple: de esta manera, ambos preservarían a sus mejores futbolistas para los partidos de vuelta de los octavos de final del certamen continental que se jugarán aquí la semana próxima, ante el Sporting Cristal y el Santos Laguna, días antes del esperado y prometedor superclásico.
Lo curioso es que, con un pie adentro de la clasificación para la tercera fase de la Copa, tanto el entrenador de Boca (equipo que suma 28 puntos en el Clausura) como el de River (con 26) arriesguen así la lucha por el título local, que también disputan bien de cerca Talleres (24 puntos), Racing (23) y Vélez (22), cuando apenas restan siete fechas para la finalización del Clausura. Además, otra cuestión sería imaginar cómo llegarían anímicamente ambos equipos al superclásico del domingo 16 en caso de sufrir algún tropiezo.
El problema es la rotación. Bianchi y Astrada, dicen, tienen que rotar jugadores para que, consecuencia de esta carga desmedida de partidos, todos éstos puedan llegar de la mejor forma posible a los compromisos de las últimas fechas. Sin embargo, un mal resultado el próximo domingo podría ser el peor inicio para una semana de por sí complicada.
Si Boca pierde ante Independiente y River gana, por dar un ejemplo, los primeros perderían la punta del torneo y, por más clasificación que consiga a la siguiente fase de la Copa Libertadores, llegaría al superclásico de la peor manera; Bianchi no debería olvidar los cuatro puntos que dejó Boca en el camino con los empates ante Estudiantes y Newell’s.
En el caso de River, una derrota ante Vélez significaría los mismos trastornos de cara al superclásico, agravados incluso por la pequeña diferencia de puntos con Boca y porque Vélez es también un adversario directo en la lucha por el título.
En Boca, cuyo plantel arribó ayer al país procedente de Perú y tuvo el día libre, los que seguro no podrán estar en el clásico ante los de Avellaneda son Fabián Vargas y Guillermo Barros Schelotto, quienes frente a Newell’s recibieron la quinta tarjeta amarilla. Los nombres de los convocados, o del posible equipo que Boca plantará ante el alicaído Independiente, recién podría comenzarse a tener en claro luego de la práctica que por la tarde el plantel boquense realizará en Casa Amarilla.
En el equipo de Astrada, que ayer se entrenó en México y recién hoy regresará al país, los nombres de los futbolistas que actuarán ante los de Liniers quedarán definidos tras la práctica vespertina. Los que seguro no estarán son Javier Mascherano, quien también llegó al límite de amonestaciones, el arquero Franco Costanzo, quien sufrió una luxación en el hombro izquierdo en el comienzo del encuentro ante los mexicanos por la Copa, y el zaguero Eduardo Tuzzio, que sigue con problemas de meniscos. En cambio, se espera para el domingo el regreso del lateral Ariel Garcé, quien sufrió una contractura muscular ante Central, pero ya estaría recuperado.

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El festejo de la victoria de Boca en Perú.
 
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