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Un balance que le genera sensaciones encontradas

A Emanuel Ginóbili, la temporada con San Antonio Spurs le dejó el sabor amargo por la temprana eliminación, pero en lo individual se afianzó como una figura importante de la NBA.

 Por Ariel Greco

Para Emanuel Ginóbili se acabó una temporada con sentimientos cruzados. Luego de su campaña como debutante en la que se consagró campeón, la prematura eliminación de San Antonio Spurs a manos de Los Angeles Lakers en la semifinal de la Conferencia Oeste significó una desilusión muy grande. Sin embargo, en el aspecto personal, su segundo año en la liga más importante del planeta dejó en claro que ser integrante del selecto grupo de estrellas de la NBA es una situación que le cabe a la perfección. El reconocimiento casi unánime de la prensa especializada y de los hinchas –lo consideraron el segundo mejor jugador de San Antonio en los play offs– así lo certifican. Ahora será el turno de renegociar su contrato con el equipo texano o esperar una mejor oferta de las muchas franquicias interesadas en tenerlo, y descansar para incorporarse a la Selección Argentina de cara a los Juegos Olímpicos de Atenas.
En un equipo que dejó una imagen bastante pobre, con cuestionamientos por el escaso temperamento y actitud ganadora, Ginóbili fue uno de los pocos que se salvó. Su aporte en última serie (14,7 puntos, 6,2 rebotes, 3,7 asistencias y 1,8 robo, con el 48 por ciento de efectividad en los tiros de cancha) fue superior a sus números en la temporada, por más que curiosamente el entrenador Gregg Popovich lo utilizó bastante menos que lo que su producción merecía. Un dato que demuestra esto es que su promedio de minutos en estos play offs fue casi el mismo que tuvo el año pasado (27,5 contra 27,7), cuando su aporte en el juego era bastante menor. Traducidos en el total del equipo, esas estadísticas ante los Lakers equivalen a ser el tercero en tantos, el segundo en rebotes y asistencias, y el primero en robos, pese a su rol de sexto hombre y “revulsivo” al que lo colocó el entrenador. Además, tomando en cuenta los parciales de los momentos en que estaba en cancha y los que permanecía en el banco de suplentes, la diferencia a su favor resultó notoria.
En el balance del año, la producción del bahiense dejó un saldo positivo. En la temporada regular creció en puntos (de 7,6 a 12,8), en rebotes (de 2,3 a 4,5), asistencias (de 2 a 3,8) y robos (de 1,4 a 1,8). Sólo empeoró en porcentaje en tiros de cancha (de 43,8 a 41,8). Además jugó casi nueve minutos más por noche. En los play offs, por más que casi no se modificó su estadía en el parquet entre un año y otro, su números también se elevaron. Mejoró en puntos (de 9,4 a 13), rebotes (de 3,8 a 5,3), asistencias (de 2,9 a 3,1) y se mantuvo en robos (1,7). Y lo que es más importante: levantó su porcentaje de cancha (de 38,5 a 44,7), incluso por encima de lo mostrado en la fase regular.
Ese análisis, desde los números. Ahí no entran los intangibles, muchas veces más importantes que las estadísticas, como la actitud, la personalidad o la espectacularidad. Y precisamente allí es donde Ginóbili marca la diferencia. “Hace lo que sea necesario para ganar. Muchos muchachos juegan sin dejar ninguna huella. Ginóbili siempre deja una.” El elogio pertenece a Charles Barkley, un declarado fanático del argentino. Pero lo más trascendente es que ésa es una opinión generalizada entre jugadores, entrenadores y especialistas de la liga. Por eso, a partir de la finalización de su contrato, en el mercado de pases será una de las piezas más codiciadas.
“Me quiero quedar. Estoy contento porque tenemos la juventud y el talento para ser un gran equipo durante años”, indicó Ginóbili, aunque también dejó abierta la posibilidad de una salida. “Sé que esto es un negocio y cualquier cosa puede pasar.” Lo concreto es que hasta el 1º de junio, el argentino no tiene autorización por reglamento a realizar ninguna transacción. A partir de allí, San Antonio tendrá que hacerle una oferta para retenerlo y cuenta con el derecho de igualar cualquier ofrecimiento que el jugador reciba de cualquier equipo. En estos dos años, el argentino ganó 1,5 millón en cada temporada, por lo que la especulación que se hace es que como mínimo le duplicarán las ganancias. Es que su producción en la cancha ya demostró que la inversión vale la pena.

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Una bandeja de Ginóbili, en el partido del sábado.
 
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