ECONOMíA › EL MEXICANO CARLOS SLIM APORTARIA CAPITAL PARA TERMINAR YACYRETA

Efecto tequila, pero ahora a favor

En una reunión con el presidente Kirchner, el magnate de las telecomunicaciones manifestó su interés por aportar a la represa. Su financiamiento quedó en la cuerda floja ante la negativa del BID y el Banco Mundial a aportar nuevos préstamos.

 Por Cledis Candelaresi

El magnate mexicano Carlos Slim podría aportar parte del capital que el Gobierno necesita para culminar Yacyretá, subiendo su cota desde los actuales 76 metros a los proyectados 83. La idea fue admitida ayer formalmente por la Presidencia, luego del encuentro que durante veinte minutos tuvieron Néstor Kirchner, su jefe de Gabinete Alberto Fernández, su ministro de Planificación Julio De Vido y el nuevo embajador en España, Carlos Bettini, con aquel empresario, ya presente en el país en el rubro telecomunicaciones a través de CTI, Techtel y el grupo CEI (medios). De concretarse esa intervención privada, la gestión kirchnerista habría encontrado un atajo para aumentar la capacidad operativa de la represa en alrededor de un 40 por ciento, prescindiendo del apoyo crediticio que tanto el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo se niegan a seguir otorgando.
Nadie dio ayer precisiones acerca de cómo podría Slim integrar capital a la represa que Argentina comparte con Paraguay, pero no es descartable que el esquema previsto sea el que en algún momento había ideado Domingo Cavallo para culminar la obra: una privatización parcial, que daría a los futuros capitalistas el derecho a explotar la energía adicional.
Subir la cota significaría elevar la producción de los actuales 11.451 gigawatt hora a 18.507, con lo cual Yacyretá pasaría a aportar al Sistema Interconectado Nacional el 25 por ciento de la energía generada en el país. Concretar este objetivo demandaría cerca de 800 millones de dólares que, según sugirió días atrás el secretario de Energía, Daniel Cameron, podrían ser aportados por aquellos organismos multilaterales de crédito.
Esta promesa oficial, sin embargo, se diluye ante la manifiesta reticencia del Banco Mundial a seguir desembolsando fondos a la megaobra, tal como acaba de manifestar el titular de esa entidad, James Wolfensohn, a la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos. Dicho cuerpo legislativo está abocado a analizar tres casos emblemáticos de corrupción donde hubo apoyo financiero multilateral: un gasoducto ecuatoriano, una represa africana y la controvertida Yacyretá.
Richard Lugar, el senador que preside ese cuerpo, intenta desentrañar por qué una obra que se presupuestó en 2 mil millones costó más de 11 mil, en gran medida por el exorbitante costo financiero. Amén que hoy enfrenta un pleito con el grupo contratista, Eriday, que le reclama al Estado argentino “compensaciones” y ajustes por 1000 millones de dólares. Con el propósito de aclarar algunas cuestiones, su asesora en el rubro, Nilmini Rubin, fue a la represa para recabar datos y regresó a Washington con la duda adicional acerca de por qué el Banco Mundial –cofinanciador del proyecto y con presencia en el directorio– no hizo auditorías integrales del proyecto.
El 24 de febrero pasado, el BM terminó un panel de investigación pero centrado en las cuestiones sociales y ambientales del emprendimiento, concluyendo que muchos aspectos de la obra no se ajustaron a las normas de la entidad. Entre otros aspectos, se señaló que el excesivo nivel del agua de la presa provoca inundaciones que afectan la confiabilidad del agua potable y que mucha gente que vive en zonas aledañas no fue censada en 1990, razón por la cual perdió su derecho a ser relocalizada e indemnizada, lo que potencia el clima de controversia. Las objeciones están a tono con lo que Wolfensohn manifestó expresamente al senador Lugar en una misiva de respuesta, según la cual Argentina y Paraguay no habrían solicitado nuevos préstamos ni estaba en los planes del banco estudiar siquiera este tema.
Ante este panorama, el eventual aporte de Slim resultaría providencial. Tan bienvenido como el dinero que el millonario mexicano prometió ayer desembolsar para extender la tecnología GMS de transmisión de datos que utiliza CTI para los teléfonos móviles de Capital Federal al interior. Oportunidades de ampliar negocios en territorio argentino no le faltan. Através del grupo CIE tiene presencia en radios y también incursionó en las comunicaciones corporativas mediante Techtel, la sociedad que integró junto a local grupo Techint. Tan firme es este vínculo con los Rocca, que ayer se difundió el dato de que Paolo Rocca, líder del holding, participó de la reunión en Casa de Gobierno, algo que luego desmintió firmemente tanto la compañía como Presidencia.
“El empresario estudia invertir en proyectos energéticos como Yacyretá”, fue la escueta referencia oficial, dejando abierta la posibilidad de que el dinero del dueño de Telmex (entre otras poderosas firmas de México) se dirija hacia otros rubros, incluido el de Enarsa, la proyectada empresa estatal que integrará el 35 por ciento de su capital con aportes privados.

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Carlos Slim, titular de Telmex en su país y de CTI en Argentina, con Néstor Kirchner, ayer.
 
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