DEPORTES › BOCA PERDIO POR PENALES LA FINAL DE LA COPA LIBERTADORES

Con un poco de su propia medicina

Especialista en las definiciones desde los once metros, anoche el equipo de Bianchi no pudo convertir ninguno de sus cuatro disparos y cayó ante el Once Caldas, que se convirtió en el segundo equipo colombiano que obtiene el torneo. En los 90 habían igualado 1-1 con goles de Viáfara y Burdisso.

Boca no pudo ayer contra el Once Caldas, que se quedó con la Copa Libertadores en los penales, tras empatar 1-1 en Colombia, con tantos de Jhon Viáfara y Nicolás Burdisso. El conjunto de Carlos Bianchi fue apenas superior al rival, pero no le encontró nunca la vuelta al partido. En los penales, fallaron todos los pateadores boquenses; Abbondanzieri había atajado dos disparos.
En el arranque quedó claro el planteo de los locales, muy parecido a lo hecho en Buenos Aires: resignando la ofensiva, aunque un poco más adelantado en la cancha, como para no regalar tantos metros en el contraataque. Boca, en cambio, conseguía manejar con tranquilidad la pelota y trataba de llegar al arco de Henao por el lado de Franco Cangele, que reemplazó al Mellizo Barros Schelotto, quien se lesionó en el calentamiento previo. En eso estaba cuando, a los 7 minutos, Viáfara sorprendió a Abbondanzieri con un violento derechazo desde tres cuartos del campo, que se coló sobre el ángulo derecho del arquero, que había demorado su respuesta.
Con la ventaja, Once Caldas encontró la mejor justificación posible para imponer su juego de esperar atrás y tratar de liquidarlo de contraataque. Así pudo aumentar Vanegas, tras un error defensivo de Cascini, pero el remate se le fue muy alto, y luego Alcázar, quien llegó a quedar mano a mano con Abbondanzieri, pero terminó perdiendo ante Perea, que llegó desde atrás para robarle la pelota. Pero Boca no se desesperó y trató de llegar jugando hasta el área del rival. Por esa vía logró dominar casi enteramente el juego, aunque de tan lento le costó generar peligro real, más allá de algunas intentonas medio débiles que se desinflaban en los últimos metros, donde no aparecía Tevez.
Tras el descanso, el encuentro no prometía ser mejor que en la primera etapa. Pero la suerte cambió para Boca cuando Burdisso, a los 51, entrando por el segundo palo, conectó con un cabezazo cruzado al ángulo izquierdo de Henao un tiro libre de Cangele para marcar la igualdad. El encuentro se hizo más entretenido, con el equipo colombiano arriesgando un poco más en ataque y Boca buscando abrir espacios.
Boca no supo cómo aprovechar la leve diferencia que mostraba en la cancha y así, con el correr de los minutos, el Once Caldas ganó en confianza y llegó a estar cerca del gol en varias oportunidades, que no prosperaron por las muy buenas intervenciones de Abbondanzieri. En el equipo de Bianchi el único que desequilibraba era Cangele. Después llegó a enchufarse Tevez, pero nunca lo suficiente: sólo consiguió una chance de gol, que terminó perdiendo ante la salida de Henao. Con peligro repartido, entre un área y la otra, con mucho desorden en el medio, se llegó a la definición por penales.

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La alegría del arquero Henao, figura clave al atajar dos penales. Los jugadores de Boca no acertaron ni un solo tiro.
 
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